Agapito De Cruz Franco
Antonio González de León, párroco
durante 17 años en San Juan (
La pelea
política que, con su enfermedad y a raíz del proceso de cambio parroquial,
escenifican estos días los partidos del Ayuntamiento isorano,
le hace tremendo daño. Y ello, por su sencillez y su alergia natural y
sobrenatural a la política (que se apunten a esta actitud otros que no paran de
hacer genuflexiones ante alcaldes y gobiernos varios). Si los partidos de Guía
coinciden en que lo primero es la recuperación de su párroco, lo segundo es que
hagan voto de silencio y pongan bajo clausura a la sinhueso.
El SO de
Tenerife ha sido, en parte, uno de los últimos reductos del Señorito. Terratenientes. Sueldos
miserables. Injusticias de las que dan fe el SOC y el desaparecido partido
local CUT. La actual oposición apunta que la presión que durante un año ha
soportado el párroco desde el Ayuntamiento está en el origen de su postración.
El grupo de gobierno lo niega. Otros hablan de miedo social. (ver:
http://www.atan.org/energia/opinion/miedoguia.htm
La
sensibilidad de Antonio debió sufrir lo suyo, ante las suspicacias de patio de
vecinos y mentidero tipo plaza del pueblo, vertidas sobre él por una hojilla
local La gaceta de Isora, que edita Manuel Ballesteros, con funciones en el
Gabinete de prensa municipal. Cuando el periodismo no
forma ni informa sino que deforma, nada tiene de periodismo. El recurso a la
libertad de expresión está de más. El Tagoror
Achinech www.tagororachinech.org,
agrupación vecinal contraria a las Turbinas de Chío y
enfrentada al Poder Local, ha sufrido también sus iras.
Sin
embargo, el problema de fondo arranca de
Antonio
fue homenajeado el verano pasado en un gran acto social y municipal en el Liceo
Taoro de La Orotava. Hubo que prepararlo en secreto
ante la humildad de su protagonista. El tratamiento dado a nuestro querido sanmiguelero, ha indignado a la Villa de Arriba de La
Orotava, que prepara acciones al respecto. Cuando históricamente esto ha
sucedido, ésta ha puesto en su sitio al Clero, a los Ayuntamientos y a sus
acólitos. San Juan y Guía apoyan a su párroco. El paso siguiente no tiene nada
que ver con la caridad cristiana, sino con la justicia.