LAS HAMBRUNAS
UNA CARA DE
Andrés
García Montes
Sin negar y menos desconocer, los alcances y
repercusiones de carácter mundial que puede tener la creciente y amenazadora
crisis económico-financiera que amenaza a los Estados Unidos de América que, a
no dudarlo, decreta la caída del Rey Dólar y posiblemente del Imperio y que
hasta hace unos días parecía el primer detonante de la estructural crisis en
gestación que como terrible Espada de Damocles se mece sobre la humanidad, centrando
en ella la preocupada atención de las mayorías. Por tanto, no era factible que
otro componente de esa crisis se adelantara y no sólo desplazara del primer
lugar al dicho componente sino que abarcara un ámbito igual de amplio pero
acompañado de un agravante, que su desarrollo es mucho más rápido y violento de
llegar a hacer crisis. Me refiero a la escasez y altos precios de los alimentos
y a las inevitables hambrunas que a nivel mundial tal situación generará, pues
esta preocupante crisis puede convertirse en el fósforo que dé fuego a la
crisis estructural en toda su compleja dimensión, alcanzando todas las partes
que le estructuran, pues combina los aspectos económicos energéticos,
ecológicos, alimentarios, militares, políticos y sociales, que al interactuar
entre sí, a no dudarlo, crearán amplias y complejas confrontaciones que de una
u otra forma abrazará a toda la humanidad.
Esta opinión no es la voz solitaria y aislada de una
mente calenturienta que ve montañas en llanuras donde sólo existen unas colinas,
mucho menos un enfermo que disfruta
metiéndose a “Profeta del Desastre” ojalá y así sea, sería el primero en
alegrarme. Para desdicha de todos esta opinión se ampara en hechos y pareceres
de autorizados voceros que manejan mucha e importante información y cuya
credibilidad nadie pone en duda, a ello voy a referirme.
Comencemos por las declaraciones dadas recientemente a
“Cada día 100 mil personas mueren de hambre o por sus
consecuencias inmediatas. Cada cinco segundos el pasado año, murió de hambre un
niño de menos de diez años y 856 millones de personas, una de cada seis
habitantes del planeta viven grave y permanentemente desnutridos. Sin embargo,
el propio informe mundial sobre alimentos de
¡Que paradoja¡ Las hambrunas que azotan a la humanidad
y el terrible incremento de las mismas, que amenazan con un Apocalipsis, no
tienen como causa la incapacidad de la humanidad, ni la falta de recursos, para
producir alimentos. Esta inconcebible contradicción la aclara nuestro
informante al proseguir en su declaración, con lo siguiente:
“¿Cómo se establece el precio de los alimentos en el
mundo? Lo fija el Commodity Stock Exchange de Chicago,
Esta aberración que desnuda una verdad oculta y
desconocida por la mayoría de la humanidad y dicha por un autorizado vocero de
amplia e indiscutible credibilidad, a pesar de las horrendas, brutales y
criminales consecuencias, apenas representa el inicio de lo que usted, amable
lector, va a seguir leyendo.
Prosigamos con
lo que quizás pase a la historia como la primera explosión popular contra el
salvaje y brutal incremento del costo de los alimentos en la fase que
analizamos. Por supuesto que esto se da en los países más pobres y necesitados
de esta doliente humanidad, en consecuencia, no
debe extrañarnos que el empobrecido Haití y su pueblo, sean los
protagonistas del hecho que sigue.
El 2 de abril estallan violentas protestas contra el
alto costo de los alimentos en la ciudad haitiana de Les Cayes que a velocidad
de vértigo se extendió a todas las principales ciudades del país; así Puerto
Príncipe, la capital, Gonaives, Petit Goave, Saint Marc, Jeremie, se
vieron envueltas en grandes manifestaciones donde decenas de miles de seres
humanos marchaban y llenaban las calles, gesticulando en forma violenta y desesperada,
al tiempo que gritaban al borde del paroxismo, “Tenemos hambre”. Los manifestantes colocaron barricadas en las
calles, lanzaban piedras, quemaban cauchos y
basura, asaltaron y saquearon comercios, provocando la paralización de
la vida cotidiana, lo que decretó el cierre de escuelas, comercios y otras
actividades, dejando a su paso una estela de saqueos, destrucción, violencia y
desestabilización, que culminó con 5 muertos y más de 200 heridos.
¿Cuál fue la gota que rebosó el vaso de la paciencia y
aguante del sufrido pueblo haitiano? Veamos: la población haitiana con un
promedio de ingresos diarios de 2 dólares por persona, en cuestión de días o
semanas enfrentó un aumento del 50 por ciento en el costo de alimentos básicos
de su escasa dieta diaria como el popular e indispensable arroz, frijoles,
frutas, leche, el costo de las populares pastas se duplicó al tiempo que el
costo de la energía asociada al petróleo ha tenido un comportamiento de
incesante alza, todo ello en un sufrido
país donde el promedio del consumo diario y por persona es de 460 calorías
frente a los 2.100 unidades que es el mínimo sugerido por
Pero los conflictos por los altos costos de la alimentación
no están reducidos al empobrecido Haití, pues los mismos se han extendido a
otros países como: Senegal, Camerún, Mauritania, Cote D’Ivone,
Burquiva, Indonesia, Faso, Mozambique, Egitpto, entre otros. Por cierto, en este último país se
cuenta los aterradores casos de decenas de muertos por inanición en las colas
para comprar el pan subsidiado por el gobierno, ya que éste constituye el
principal alimento para un 60 por ciento de la población. La situación del
precio de los alimentos es tan dramática, que los pulpos del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) a los que se les unió
De acuerdo a las estadísticas de
Oigamos la opinión y advertencia de Ban ki-monn, Secretario General de
las Naciones Unidas. Entre otros pareceres y opiniones expuso: “Consideramos
que el dramático incremento de los precios alimentarios pasó a ser un reto sin
precedentes de grandes proporciones mundiales, que representa una crisis sobre todo
para los pobres de las ciudades”.
El señor Ban Ki-moon, lanzó
un desesperado llamado a
Jacques Diouf, Director General del Programa Alimentario
Mundial de las Naciones Unidas, señaló los factores que han conducido a esta
repentina subida de los precios, a saber: una reducción de la producción de
alimentos debido a los cambios climáticos, los niveles en reserva de productos
alimenticios sumamente bajos como consecuencia del fenómeno anterior, una
demanda mas elevada como consecuencia del incremento del poder adquisitivo de
los habitantes de las economías emergentes como China y
La producción de biocombustibles sustituye a los
cultivos de alimentos, utilizando las reservas de agua, desviando tierras y
capitales en su exclusivo provecho, lo que origina una grave disminución en la
producción, amén de un incremento en los precios de los productos alimenticios.
Así el precio del vital arroz aumentó en un 75% entre febrero y abril del 2008,
mientras que el precio del trigo saltó en un 120% en el mismo tiempo. Algo
semejante ocurrió con otros productos básicos para la alimentación humana, como
la soja, el maíz, el aceite, la leche, la carne y otros.
El Fondo Monetario Internacional FMI, advierte ponerse
en guardia contra una hecatombe anunciada: “Los precios de la alimentación, si
siguen como ahora (…) las consecuencias serán terribles. Como aprendimos en el
pasado, este tipo de situaciones termina a veces en guerra”. Este tipo de
advertencia dicho por esta institución desprende un fuerte hedor a preparar el
camino y el ambiente para enfrentamientos fraticidas.
De nuevo Jean Ziegler
Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a
La prensa del 26 de abril del corriente señala algo
insólito, inimaginable en días precedentes, asombrado leo un título “En Estados Unidos Racionan Arroz, Harina y
Aceite…” Leo entre incrédulo y vacilante, como dos gigantescas cadenas de
mercados ya no permiten que el comprador lleve lo que quiera de ciertos
productos. Mal, muy mal, debe estar la situación a nivel mundial, cuando en el
centro del poder, en el mismo corazón del capitalismo, se adopten medidas de
este tipo. Claro que los medios de comunicación oligárquicos y la derecha
mundial no solo lo silencien, sino que no debe extrañarnos que lo desmientan.
Recientemente el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, con motivo de la celebración el 23 de abril de una
reunión extraordinaria de
“La subida global en los precios de la comida ha hecho
que los EEUU sufra la peor inflación alimentaria en casi dos décadas. Hoy mismo
los precios del arroz en Tailandia, el primer exportador mundial, alcanzaran un
record de 1000 dólares por tonelada, que llegan tras las prohibiciones
temporales sobre las exportaciones impuestas por países como
Con lo dicho, que apenas es un reducido resumen de la
multitud de voces tanto de personas como de instituciones que se han levantado
en estos últimos días para manifestar sus preocupaciones y avisos, es
suficiente para amparar las advertencias que hace un año atrás hacía guste o
no, el político mas brillante que parió
El pasado 26 de abril leo, en el Diario VEA, algo que
trasciende la preocupación, el largo párrafo dice: “Lejos de aprender las
lecciones del drama social y humano que atraviesa el planeta, Estados Unidos
ha ratificado su intención de duplicar
las enormes superficies que ya dedica a la producción de biocombustibles.
Europa también ha hecho alarde de su intención de desarrollar estos productos
de sustitución. Las consecuencias serán trágicas, lo peor está por venir.
La soberanía alimentaria es un derecho inalienable de
los pueblos. No existe otra mas importante. La pobreza
y el hambre no son fatalidades sino consecuencias directas de un sistema
económico inhumano y destructor que viola el derecho a la vida de los
desheredados del planeta. Por esta razón, es urgente establecer una moratoria
inmediata sobre los biocombustibles so pena de hacer frente a un auténtico
genocidio. Esta producción es insostenible desde el punto de vista moral,
político y social. La especie humana esta en vías de autodestruirse. Es mas
urgente que nunca poner término a esta enloquecida carrera hacia el
Apocalipsis”.
Así concluye esta larga cita, que entre otras cosas
desnuda una verdad, que por su tamaño y su descaro ya no pueden ocultarle.
Las bases que sostiene el sistema socio–productivo
vigente, vale decir Estados Unidos de América y al menos la parte dirigente de
La crisis del capitalismo conduce a la humanidad a la
globalización de las hambrunas, buscando no solo frenar la expansión
demográfica, sino la reducción de la población mundial a niveles que el sistema
pueda satisfacer al menos en un mínimo de sus necesidades, para sentirse
seguros y poder conciliar el sueño. De allí que el Capitalismo neoliberal
avanza a la conformación de una sociedad genocida, que promueve la eliminación
de millones de personas recurriendo al hambre
y la sed, que será el manto que ocultará las manifestaciones violentas,
los enfrentamientos, las guerras entre hambrientos y sedientos, la violencia
que les permitirá el horrendo genocidio, cuyo crimen de lesa humanidad quedará
oculto entre las redes de las víctimas convertidas en victimarios.
El Sistema Social Capitalista avanza inexorablemente
hacia una crisis integral que como dijimos combina aspectos económicos,
energéticos, ecológicos, alimentarios, climáticos, militares, políticos,
sociales, hegemónicos, que interactúan entre
si, preparando el ambiente propicio y creando a escala mundial complejas
y numerosas confrontaciones de diversas escalas y consecuencias en la sociedad
humana.
La estructural crisis que ya vive la humanidad
caracterizada por la injusta distribución de la riqueza, crisis económica y
financiera, energética, alimentaria, agotamiento de las materias primas y de la
vital agua dulce, recesiones económicas,
injusticias en todos los sentidos, amenazas
terroristas, catástrofes ambientales, amenazas y reales pandemias,
guerras energéticas, enfrentamientos étnicos,
entre otras variables, no precisa de un filósofo o gran analista para
saber que la combinación de todos estos aspectos actuando en el mismo plano,
inevitablemente pueden desencadenar conflictos que bien pudieran evolucionar a
graves confrontaciones políticas, sociales, económicas y hasta militares, en
los mas diversos e insospechados puntos de la geografía mundial.
Todo lo que antecede nos permite concluir con la
siguiente afirmación: No habrá soluciones a los amplios y complejos problemas
enumerados, si no se dan soluciones estructurales que permitan superar el
Sistema Social vigente, o sea; el Sistema
Social Capitalista. Así que la urgente batalla para superar la crisis
alimentaria en el mundo, no puede ser otro que la lucha por un nuevo orden
mundial.
Frente a esta indiscutible realidad y consciente que
no tiene capacidad para dar respuestas al conjunto de necesidades que plantean
los mas de 6500 millones de personas que poblamos el Planeta Tierra,
acorralado, atrapado en su propia trampa, todo parece indicar que el
Capitalismo orienta su acción a jugarse una especie de última carta con el
propósito de prolongar su agónica existencia. Esto se verá con mucho mayor
claridad si recurrimos al proceso de desarrollo histórico que ha ocurrido
principalmente a partir de
Ruego al amable lector no vea esto como pedanterías
académicas, nada mas lejos de tan estúpidas pretensiones, con ello solo
pretendo estimular su curiosidad, ya que ese
análisis es lo que me propongo hacer para próxima entrega y a la luz de
los hechos que inevitablemente van a ocurrir. Roguemos porque sean los menos
dañinos y los más benignos.
Continuará…