Leyes
Agapito
De Cruz Franco
El
sistema jurídico es una asignatura pendiente. Desde que Montesquieu
sentara las bases de la democracia con el equilibrio de poderes, el judicial
sigue lleno de paradojas. Tiene la última palabra en un conflicto por encima del
legislativo y el ejecutivo. Una contradicción. La elección de los Órganos del Poder
Judicial la hace el poder político, cuando debiera ser asépticamente
profesional. Una misma ley puede ser interpretada de diferente manera según qué
juez. Un caso puede dormir en Juzgados hasta el día del fin del mundo por la
tarde. Parte de sus medios son deficitarios y anticuados. Se suele decir que
Sería
interesante una Ley de Caducidad de
Cargos (LCC) Hay que acabar con los cargos vitalicios: Alcaldes, concejales,
representantes sindicales, diputados, líderes de los partidos, liberados que
sacan de su trabajo para entrar en la burocracia de
Otra,
una Ley contra
Una
Ley de Huelgas (LH) como la que dicen existe en Finlandia sería muy sana. El país más
inteligente según el Informe Pisa. Además,
y merced al clima polar, sus diputados legislan con la cabeza fría. Al parecer,
allí sólo se benefician de los acuerdos ante un problema laboral, quienes han hecho
huelga y luchado por sus reivindicaciones. La imagino aplicada a los conflictos
en Educación, Sanidad, Basura...
Habría
que incluir en
Una
Ley del Idioma (LI) es urgente. No
sólo por la agresión que sufre por parte de algunos medios, personajes públicos
o la sociedad de mercado. También por la pendejada de partidos como PSOE, PP o CC,
de que aprendamos inglés para ser bilingües. El castellano luchando frente al
inglés en el mundo y vienen ahora estos pedantes a hacernos súbditos de su
Majestad Británica ¿Es que en Inglaterra harán lo propio? ¿Y en EEUU donde el
español es discriminado? En estos tiempos lo correcto sería eliminar la
obligatoriedad del inglés en las escuelas e introducir el árabe y el chino.
Las
leyes cambian la sociedad. Pero esta cambia también aquellas a medida que
evoluciona. Esperemos que las nuevas tecnologías produzcan el milagro de un
sistema jurídico electrónico, donde algún día podamos meter en el ordenador la
denuncia, y sin ninguna interferencia política y moral un programa informático
dictamine infaliblemente. Cosa de cinco minutos. Y gratis. Ya lo hacían los
romanos con la boca de la verdad.
Ellos, que inventaron el Derecho. ¡Fuerte retraso histórico!