de varios
empujones
Fco. P. de Luca
En contra del auge,
del aumento de la venta de ejemplares y de la creciente influencia de un
periódico canario y tinerfeño como es EL DÍA, siempre ha estado un partido
español y sociolisto. Y siempre lo ha estado porque
si nuestro pueblo lee masivamente el citado rotativo, independiente hasta el
punto que siempre dio cobertura a los dirigentes de aquel grupo político en
estricta igualdad con otros grupos, es que no lee algunos diarios de menor
tirada, a pesar de las inversiones que en estos últimos realizó el partido
metropolitano a través de algunos sectores constructores e inmobiliarios.
Fracaso absoluto. No lograron despegar, a pesar de que la ofensiva política la
encabezó deprisa y corriendo un señor que se empalica como una ametralladora
dialéctica. Ni por esas. Pero claro, no tenían argumentos suficientes para el
acoso y derribo. Es preciso recordar, por otra parte, el rechazo exacerbado
hacia el nacionalismo canario que siempre se ha dejado traslucir en los
círculos internos de ese partido desde siempre, de toda la vida, aunque algo
atemperado en la esfera oficial y política, de cara a la galería. La mosca cojonera que representaba -y representa- el victimismo de CC en Madrid era -y es- la asignatura
pendiente. O sea, que si ese partido "nacionalista" canario les
preocupaba -y les preocupa- imagínense los lectores todo un Movimiento
Patriótico Canario que sí pregona, abierta y valientemente, la soberanía y la
independencia del Archipiélago y que fue apoyado por la línea editorial de EL
DÍA, en absoluta coherencia con lo que viene publicando desde hace ya un
tiempo. Esa fue, a nuestro juicio, la gota que colmó el vaso o, dicho en
canario, ahí está la madre del baifo. Porque mira que llevaba tiempo EL DÍA
"metiéndose" con Las Palmas y Gran Canaria, y nada, ni una protesta.
El llamado
"pleito insular" ha sido siempre utilizado por todos los grupos
políticos para conseguir éxitos electorales. ¿Qué cinismo es este? Y, por otra
parte, mira que un día nada menos que 50.000 firmas se las pasó el Parlamento
de Canarias por el arco del triunfo, por aquello del disparatado Macropuerto de Granadilla. ¿Y, ese desprecio a la voluntad
popular no es antidemocrático y, por ende, anticonstitucional? Porque, que uno
sepa, la democracia es uno de los principales valores, sino el más importante,
que se recoge en
El pueblo canario es
un pueblo pacífico y, además, situado su lejano territorio en un continente
distinto al europeo, cuyos primeros pobladores fueron combatidos, expoliados y
esclavizados por el Imperio español de la época. Esa es la verdad torrontuda, le duela a quien le duela. Y, claro, también
hay que recordar a nuestro pueblo que ninguno de los tres partidos que parece
que han apoyado la moción de censura a EL DÍA por parte del Parlamento Canario,
ha puesto objeción alguna al aumento desmesurado de los sueldos de sus señorías
en momentos de crisis económica en el Estado y su colonia. Señorías, todo hay
que decirlo para ser honestos, que salieron elegidos en listas cerradas gracias
a unos topes electorales totalmente injustos, cuya permanencia siempre
favorecen la terna política PP-PSOE-CC, en sus
respectivos turnos de poder. Aún recordamos los 40.000 votos del PNC que no
dieron lugar ni siquiera a un solo diputado. ¿Democracia? ¿Están seguros?
Y, volviendo a las
mociones de censura ¿dónde están las protestas formales, duras y enérgicas del
Parlamento Canario ante Madrid frente al espinoso tema del tráfico de seres
humanos desde nuestro continente, que arriban en pateras por miles al
Archipiélago? Y, donde está la moción de censura en contra de la macrocárcel que se quiere construir en San Bartolomé de Tirajana, en nuestra isla hermana de Gran Canaria, con la
oposición de miles de ciudadanos? ¿Y dónde está la
moción de censura del Parlamento Canario al gobierno español por la drástica
reducción de los Presupuestos en su colonia norteafricana, bella dama a la que
debe mantener mientras ésta decida su emancipación, harta ya de su señor amo.
No está EL DÍA, al menos así lo creemos desde nuestra perspectiva, contra el
pueblo fraterno de Gran Canaria, sino en contra de ciertos sectores políticos
de partidos metropolitanos radicados en Las Palmas, de algún que otro
"nacionalista" y de alguna prensa provincial. Heredaron todos ellos
los delirios de grandeza de León y Castillo, personaje que verdaderamente
inició la infame división de Canarias en dos provincias que se llevó a cabo bajo
la dictadura de Primo de Rivera, en beneficio directo del colonialismo español.
Dejémonos de babiecadas. Esa es la verdad histórica.
Por esta razón, y
volvemos al principio, en el texto de la moción se alude a la "incitación
y a la subversión del orden constitucional". Esta frase es un torpedo
dialéctico a la libertad de expresión contra un medio de comunicación que
expresa su opinión a favor de la soberanía de Canarias como futuro Estado
independiente. Al Estado español y a sus asociados isleños le temblaron las
piernas: "¿El periódico más leído de Canarias en contra del colonialismo?
¿Cómo es eso?". Y que conste que, siendo sinceros, no estamos de acuerdo
con ciertas expresiones que se vierten en los editoriales en relación a la
"fealdad" de la isla hermana, que ciertamente para nosotros es una
isla llena de encantos naturales. No así el tamaño. Es cierto que es la tercera
en extensión territorial, pero esto no debe ser un obstáculo para que exista
una exquisita igualdad y armonía entre todas las islas -nada de "mayores y
menores"- y entre todos los habitantes de nuestra septenaria nación
canaria. Somos siete en una y una en siete. No lo olvidemos.