Libertadores y listos

 

Justo Fernández Rodríguez *

 

El pasado 18 de julio, Nelson Mandela cumplía noventa años. Fue el primer presidente democrático de Sudáfrica, después de muchos años de lucha contra el apartheid y de permanecer encarcelado 27 años, pese a los intentos del Gobierno colonial de liberarlo a cambio de una renuncia pública a sus reivindicaciones. La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo del surgimiento de movimientos de liberación en aquellos países independientes, de Asia y África, en los que los blancos sojuzgaban, discriminaban y explotaban a millones de personas de distintas razas.


Esta lucha, desigual y cruenta, fue generando millares de héroes anónimos y algunos líderes: Amílcar Cabral, Patricio Lumumba, Agostinho Neto, Jomo Kenyatta o Sekou Tore, cuya lucha por los derechos humanos y contra la explotación colonial trascendió las fronteras de sus países, convirtiéndose, para una parte de la juventud del mundo, en referencia para o implicarse en una militancia solidaria, pese a las campañas gubernamentales de descalificación, asimilación o explotación comercial de los movimientos de solidaridad, en función de los intereses económicos coloniales o multinacionales.


Años más tarde, en Estados Unidos, Martín Luther King, incansable luchador contra la segregación racial desde posiciones de no violencia, y Malcolm X, que propugnaba lo mismo por medios violentos, no tuvieron una proyección internacional importante hasta que fueron asesinados y sus figuras se agigantaran. A finales de los 60, el Poder Negro se convirtió, para muchos movimientos internacionales progresistas, en una esperanza de cambio político en la primera potencia mundial, liderada por Richard Nixon. Stokely Carmichael, Eldridge Cleaver, Bobby Seale y George Jackson, pertenecientes a los Panteras Negras, fueron los nombres que destacaron en la lucha contra la segregación racial y los que soportaron el acoso represivo hasta el asesinato.

Fue Angela Davis, la bella profesora universitaria discípula de Marcuse, cuya fama recorrió el mundo, la que provocó la movilización de millones de ciudadanos; la creación de miles de comités para su liberación, cuya imagen se podía encontrar en las calles de todas las grandes ciudades, no solo en los carteles pegados en fachadas o muros, sino en la imagen de millones de jóvenes que habían copiado su peinado afro.


Acusada, sin pruebas, de proporcionar armas a los revolucionarios negros encarcelados en la prisión de Soledad, fue calificada por el FBI como "enemiga pública de extrema peligrosidad". Detenida en Nueva York, el juicio alcanzó una enorme repercusión mundial y convirtió a Angela Davis en el símbolo del espíritu revolucionario. Fui fundador del Comité de Liberación de Angela Davis en Madrid. En mayo de 1972, después de entregar miles de firmas en la embajada de EE.UU. pidiendo su libertad, fui detenido por la Brigada Social franquista y sometido, por tercera vez, al hábil interrogatorio del tristemente famoso comisario Conrado Delso. El 4 de junio de 1972 Angela Davis fue absuelta. El movimiento Poder Negro desapareció con más pena que gloria.

Mientras contemplaba la ceremonia de proclamación de Nelson Mandela como primer presidente negro de Sudáfrica, recordé que fue en el XII Congreso Mundial de la CIOSL, en noviembre de 1979, cuando tomé conciencia de lo que sucedía en Sudáfrica y escuché por primera vez el nombre del líder negro, muchos años antes de que los masivos conciertos, las canciones, los posters, las camisetas y algunos medios de comunicación lo convirtieran en uno de los mayores mitos del siglo XX. Unos meses mas tarde, en el Congreso de la Federación Internacional de Empleados y Técnicos, celebrado en Caracas, conocí a Emma T. Mashinini y Desmán Rose, sudafricanos, líderes sindicales de Comercio y Banca y destacados activistas contra el apartheid. En 1987, en Lomé (Togo), en otro Congreso Mundial, fue donde percibí la autenticidad de la lucha de los trabajadores negros sudafricanos. Ante una sospechosa propuesta de las delegaciones de Alemania y Estados Unidos, pidiendo a las demás delegaciones la supresión del boicot a Sudáfrica, para "no perjudicar a los sectores más humildes, precisamente, a los negros", Desmond Rose tomó la palabra: "Cuando un pueblo está dispuesto a morir y muere por defender sus derechos y dignidad, que nadie nos ahorre el hambre, si esta es una forma de lucha contra los opresores". Nunca lo olvidaré.


Después de estas experiencias, es muy difícil encontrar algún héroe entre los que, en Canarias, luchan, unas veces a favor del artificial "pleito insular", y otras inventándose situaciones coloniales, explotaciones o abusos, desde retazos de inventados nacionalismos sin base social, y cuyo nexo de unión son los intereses de conocidos grupos económicos. Los últimos resultados electorales han obligado a algunos dirigentes de CC y a algún medio de comunicación a fabricar una falsa bandera, el soberanismo, para engañar, una vez más, a algunos sectores del pueblo canario.


Aquí no se lucha por la libertad, los derechos humanos o la discriminación racial, y mucho menos en favor de la igualdad social o la honradez de los cargos públicos. Ahora pretenden apoderarse de la ingenuidad de algunos nacionalistas e independentistas para jugar a un nuevo engaño. El nacionalismo, el soberanismo o el independentismo, con demasiada frecuencia, han sido utilizados por gobiernos autoritarios para engañar a los ciudadanos, sus víctimas, intentando distraer su atención de la ineficacia, sectarismo, favoritismo y corrupción que ha venido caracterizando su gestión. Si alguien consulta un diccionario de sinónimos y busca "nacionalismo", se encuentra que es sinónimo de patriotismo, patriotería, fanatismo, chovinismo, xenofobia, provincialismo, regionalismo o localismo.


No lo dudo. Miguel Zerolo, afectado por diversas imputaciones penales, seguido por otros dirigentes de CC, ha lanzado una nueva propuesta: convertir Canarias en "Estado Libre Asociado", como Puerto Rico, convertido en uno de los más importantes paraísos fiscales mundiales. Me ha sorprendido la cantidad de personas que me han preguntado qué son los paraísos fiscales. Según los datos de Naciones Unidas, existen mas de 76, en los que están depositados más de doce billones de dólares. Sus características de opacidad fiscal y contable los convierten en escondite ideal para ocultar el fruto de las actividades delictivas de dictadores, defraudadores, estafadores, timadores, ladrones, chantajistas, malversadores y políticos corruptos, y son refugio para el lavado de dinero, de la delincuencia internacional, del dinero proveniente del terrorismo internacional, el tráfico de armas y de drogas.


Buscando qué objetivos tenía esta extraña reivindicación de "Estado Libre Asociado", como Puerto Rico, me he preocupado de estudiar las competencias, prerrogativas y legislación de Puerto Rico y la verdad es que no he podido encontrar nada que pudiera añadir algo a las competencias que tenemos en Canarias. Dos preguntas me inquietaban, ¿quién elige los jueces en Puerto Rico?; ¿quién elige los tribunales de apelación? Por fin, pude comprobar que el Poder Judicial, responsable de la Administración de Justicia, es una de las pocas cosas que no depende de la Administración de Estados Unidos. Los jueces son nombrados en Puerto Rico y los tribunales de apelación, el Tribunal Supremo, es designado con el consentimiento del Senado.


Ahora lo entiendo. Lo que no logro entender es la aparente indolencia de la Justicia.

 

Fuente: Diario de Avisos, 3-08-2008

 

* Biografía