LOS FARISEOS
Agustín
Mora
Es una realidad plenamente razonada y documentada el
papel pseudopolítico que siempre ha ejercido
En el caso concreto de España siempre ha sido así a lo
largo de su historia. Todas las Monarquías siempre tuvieron la bendición de
esta Iglesia trasnochada ganándose el cielo a golpe de diezmos. El ejemplo más
patético de este apoyo lo encontramos en la genocida complicidad “celestial”
durante la conquista, saqueo y exterminio de América Latina, Canarias y otros
países del continente africano.
Y ya no vamos a hablar de la postura de esta Iglesia
rancia y oscura durante la Guerra Civil (algunos curas cambiaban el crucifijo
por una escopeta o mauser o mosquetón y, encaramados
en lo alto de los campanarios, se dedicaban a darle matarile al ateo
republicano) o al papelón que ejerció durante los cuarenta años de dictadura.
Es posible que Franco enfermara de flebitis de tanto pasearse bajo palio.
Tampoco vamos a hablar de la declaración de “Santa Cruzada” que
Y cuando hablo de Iglesia rancia y oscura, de Iglesia apesebrada al poderoso y al dinero fácil, que quede claro
que no hablo en absoluto de la verdadera Iglesia que trabaja, lucha y sufre por
la situación de pobreza, miseria, dolor, hambre y enfermedades en la que se
encuentran millones y millones de personas en cualquier lugar del mundo. No
hablo de
Hablo de esa otra Iglesia de los Pérez del Pulgar, los
Escrivá de Balaguer, los Rouco Varela o García-Gasco, los Carlos Amigo o Martínez Somalo, los Ricardo
Blázquez o Martínez Camino; curas u obispos, cardenales políticos que, como
puntas de lanza de un Estado Vaticano gobernado por un ex nazi y firme guardián
y defensor de lo que fue
No fueron dos ni tres, que fueron seis o siete, las
veces que estos celosos guardianes de la fe y la (in)decencia se aventuraron,
cual airados muchachos antiglobalización, por las calles españolas gritando su
indignación contra el aborto asesino (ellos que asesinaron tanto en sus guerras
o con su Inquisición), contra el matrimonio gay (ellos que tienen en su haber
un amplio historial de pederastia tanto en niñas como en niños), contra la
educación laica (ellos que siempre adoctrinaron con sus catecismos), contra el
divorcio (ellos que no se casan pero tienen demasiadas sobrinas), contra la paz
negociada (ellos que hacen de la muerte su principal estandarte).
Nos dicen estos pájaros de mal agüero que ellos no se
meten en política y que sólo llevan la palabra de Dios; como si ese Dios
representara el filibusterismo que estos jerarcas si representan. Claro, estos
capos de la “cosa nostra celestial”, consentidos y
mantenidos por la cobardía de unos gobiernos temerosos de la encíclica de
turno, tienen el beneplácito y la “bendición”de un Papa que militó en las
Juventudes Hitlerianas y el soporte político de un
partido cuyo Presidente Fundador es un tal Manuel Fraga Iribarne,
que trabajó muy estrechamente con el régimen dictatorial de Franco.
Parece ser que estos curas y obispos no quieren
enterarse de que se les acabó la bicoca de decidir por todo un pueblo, de estar
siempre presentes en la política social de un país con voz de mando.
Evidentemente quieren llevar al pueblo español y las colonias que aún luchan
por su independencia a los terribles tiempos del “Ave María Purísima”, la misa
obligatoria, la falda por debajo de las rodillas y a la muerte con dolor para
honrar a Jesucristo, muerto en la cruz con gran sufrimiento (caso hospital
Severo Ochoa de Leganés) El dolor redime de los
pecados.
Si no fuera cierto todo esto que comentamos sería para
ponerse a reír; lo terrible es que es para ponerse a temblar en el caso de que
ese partido de los jerarcas de la Conferencia Episcopal, de los
defensores de la tristeza y la indignidad, de la alienación y el subdesarrollo,
alguna vez llegaran a gobernar. Por lo pronto, esta
Iglesia absurda e inquisitorial ya ha entrado en campaña electoral. Miedo me
da.
Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: Si los
perros no muerden la mano de quien les da de comer, ¿por qué
05-02-08