LUCHA CONTRACORRIENTE

 

*David Fajardo Rodríguez

 

Resulta agotador navegar en un mar que se empeña con su rudeza marina a llevar la contraria y que ejerce su totalitaria presión y oposición hacia el rumbo tomado. Cualquiera que haya subido a un buque y echado semanas de navegación por el Atlántico o navegando el estrecho habrá comprobado que el avance pacifico y rítmico a través del mar se convierte -en muchísimas ocasiones- en un amante esquiva.

 

Sin embargo, aquellos que de surcar los mares hacen su profesión, siempre reservan en sus corazones de salitre la esperanza y la fe de que ese mar confluya en concordia con el derrotero tomado y, en ocasiones, sucede.

 

Yo asocio la lucha independentista a ese barco que navega a contracorriente; sobre un mar que se torna normalmente en contra, pero como esos marineros (aunque yo marinero en tierra como Alberti) reservo la esperanza de esa confluencia pacífica tan anhelada y esperada por muchos independentistas.

 

En la actualidad, a través del proyecto de republica federal presentado por el CNC[1]  y difundido en distintos medios de incomunicación social, se ha llevado a cabo una revolución política con bastante resonancia, tanto en Canarias como en España y otros países que están siendo conscientes de que Canarias trabaja por una política de estado y se acoge al derecho internacional e inalienable de la libertad y descolonización de los pueblos.

 

Esto ha promovido una masacre bestial por parte de los medios de prensa españolistas, que se han cebado con críticas que rayan la irracionalidad, tales como que el padre de la patria (Don Antonio Cubillo) echa de menos las bombas, o las declaraciones del antiguo virrey español Segura, que nos elevó a la condición de terroristas de Al quaeda y una serie de improperios gratuitos en contra del movimiento de liberación nacional.

 

A pesar de esas tormentas y mareas en contra, en estos momentos se trabaja con ahínco para promover una revolución de conciencia y lograr las claves psicológicas para combatir el síndrome del colonizado que el glorioso psicólogo social Manuel Alemán puso de relieve y promover, de esta manera, el despertar de la conciencia nacional.

 

Pero como siempre y como señalé mediante analogía en un principio, todo independentista se enfrenta al cruel oleaje de la calumnia social porque dicho término se asocia al terrorismo y a una ideología violenta; pero es normal, el colonialismo manipula el lenguaje y han pasado suficientes siglos de ocupación y trabajo colonial como para haber logrado una colonización psicológica y lingüística.

 

Pero a parte de las dificultades de una conciencia sumisa y acrítica, nos enfrentamos a traidores estómagos-agradecidos que desde dentro intentan torpedear el proyecto y frenar los avances logrados.

 

También se torna en contra partidos que se tildan de independentistas y su verdadera prioridad política es un marxismo difuso y ambiguo, aparte de anacrónico.

 

Luego también nos encontramos las plumas a sueldo como las del grupúsculo de opinión “Tamaran” y otros tantos que venden las tintas de sus plumas por unos míseros euros, dedicándose a calumniar al periódico EL DIA y a su director por sus editoriales independentistas.

 

He enumerado unos pocos obstáculos, pero les aseguro que son numerosísimos, y todos ellos conforman ese mar feroz y a contracorriente del que hablaba y que a menudo logra agrietar la obra viva de este buque, sembrando una desesperanza efímera y, digo efímera porque la conciencia de seguir el camino correcto, la empatía social y el apoyo de los compañeros son variables suficientes para lograr una alquimia emocional y convertir la desesperanza en una fe inquebrantable.

 

Lo que quiero dejar claro con este escrito, es que a pesar de las campañas de difamación y oposición al proyecto, éste sigue adelante abriéndose camino hacia el comité de descolonización de las naciones unidas en Nueva York.

 

Por último, haré mío lo que el gran amigo y compatriota J. F. Díaz Palarea me dijo un día en una conversación y  que es extensible a todos los independentistas honrados; y es que, por más calumnias que se reciban, por más palos que uno se lleve y todo se ponga en contra, siempre tendré el consuelo de mirarme al espejo cada mañana y darme besos en las manos, porque la conciencia es algo que si que tengo pulcra y es merecedora de un autorreconocimiento.

 

[1]Anteproyecto de la Constitución de la República Federal Canaria

 

*Estudiante de psicología

 

psicología.clinica.uned@gmail.com

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