EL
CENTINELA CIMARRÓM
¡MALDITOS!
*
Jose Almeida
Afonso
Nada de lo que
ocurre en las llamadas "altas esferas" del poder político,
financiero, eclesial, militar o monárquico es casual. Absolutamente nada. Todo,
absolutamente todo, hasta los más mínimos e intrascendentes detalles están
cuidadosamente estudiados al milímetro.
Aún así, es
cierto que siempre hay cosas que por mucho que uno haga para que discurran en
un sentido predeterminado, éstas pueden variar y coger otros derroteros
imprevistos y causar desagradables e indeseados contratiempos. La verdad, sino
fuera así la vida sería un auténtico asco, una verdadera mierda.
Lo que está
ocurriendo en el Estado español en los últimos meses viene a confirmar eso de
que todo lo que sucede en las "altas esferas" está sumamente
estudiado. Me explico. El tan nombrado y descalificado "Plan Ibarretxe" en Euskal Herría, o las nuevas propuestas estatutarias desde
Catalunya, donde se plantean sin eufemismos ni medias palabras nuevos modelos
de autogobierno para sus territorios ya están siendo contrarrestados por los
verdaderos poderes fácticos del estado español, pero sobre todo por uno: la
corona.
El anuncio de
que el "principito" -y ¿futuro? Rey de
España- ya encontró su media naranja y que tiene previsto contraer cristiano
matrimonio en menos de un año, no sólo ha hecho revivir el casi apagado
espíritu monárquico en bastantes sectores de la población, despertando a su vez
el irracional sentimiento colectivo de vasallaje, de súbditos que tienen la
obligación de rendir pleitesía, el deber de acatar reverencia y sometimiento.
Además, aquí y
en el Estado español, no se va a hablar de otra cosa que no sea: "Tenemos
una familia real que no nos merecemos" o "Las sobresalientes
cualidades del príncipe y su mujercita para estar al frente de un estado ´moderno`, en el concierto de las naciones ´libres` del mundo" o "fíjate tú, los pobrecitos,
que no tienen apenas intimidad porque siempre tienen que ir con un ´ejército` de gualdaespaldas".
Entre otras lindezas y pendejadas propias de los
múltiples lameculos y cortesanos que copan todos los
medios de desinformación masiva.
Que sepan, que
aunque tengan los dineros, las pistolas y demás formas de corromper física y
espiritualmente, siempre nos van a tener frente a ellos. Que disfruten mientras
puedan. Si es que pueden disfrutar sabiendo, como ellos lo saben, que todo lo
que tienen es con el sudor, la sangre, y la salud de todo un pueblo, con la
miseria de miles de hombres, mujeres y niños. ¡Malditos!
* Este artículo fue escrito en Artevirgo.