MENOS PROPUESTAS DE NUEVOS CARGOS

PARA MAMANDURRIEAR, SEÑOR MATOS

 

Fidel Campo Sánchez

 

El Grupo Municipal Socialista de La Laguna, en nuestro municipio, solicita la creación de la figura del Defensor del Ciudadano a nivel local, de similares características al Diputado del Común o Defensor del Pueblo (art. 54 de la C.E), que servirá para aumentar los derechos de los ciudadanos, según la propuesta.

 

La intención de don Gustavo Matos nos podría parecer de “gran altura de miras” si no fuera porque estamos cansados de demagogias partidistas en lugar de realidades de participación más directa, a través de lo ya establecido y no regulado convenientemente como:

 

a.-  Desarrollo del Reglamento de Participación Ciudadana para que la administración local deje de caminar por esa senda equivocada del rodillo, los conchabeos, el pañito caliente y evitando la confrontación democrática con los colectivos ciudadanos que participan en los actos propios de los plenarios y hacer los posible de evitar las salidas de “cabo interino” de los políticos, cual es y como mal ejemplo: “nuestro Grupo Municipal tiene como norma – mala, malísima norma, señor Matos – no debatir con AA.-V V o  colectivos ciudadanos.

 

b.- Laborar para los plenos del Consistorio lagunero cuenten con un más que necesario Reglamento que regule, que marque los tiempos de las intervenciones, así como las réplicas y los cierres por quien haya iniciado los mismos.

 

c.- Un reglamento que rija la vida de los plenarios y sus debates, también lo que será contribuir a mejorar el orden y la claridad y agilizar los procedimientos como método para consolidar la libertad de expresión, evitando que los mismos se conviertan en dialogo de sordos, engorrosos, anodinos, descalificaciones fuera de la necesaria ética política e interminables.

 

Para lo que estamos opinando lo hacemos sobre la base de la experiencia que tenemos a cerca de cómo son elegidos el Defensor del Pueblo y el Diputado del Común, sin elección libre y democrática, pues, debemos señalar que la elección del mismo, del defensor del Ciudadano, ha de ser pública y soberana y no producto de acuerdos espurios de la partitocracia.

 

Esta elección para el Defensor del Ciudadano nos tiene que llevar, necesariamente, con respecto a la mala gestión y las abulias de una Justicia conservadora, de la derecha más rancia, a que los fiscales dejen de moverse en lo corporativo y a impedir que ese cargo, como defensores de la cosa pública, sea sometido a la voluntad de las urnas para que realmente ejerzan su función de acusadores y no de meros funcionarios, dentro de un  sistema judicial que está preciso de una total renovación. Que se acaben, de una vez por todas, el que se muevan dentro de unos estatus que, al fin y a la postre, se está manteniendo merced a nuestros impuestos y que, además, dejen de vivir apoltronados y sumisos a esos conservadurismos recalcitrantes que nos dejan indefenso, ante los abusos del mal llamado poder político.

 

* LA LAGUNA