Marruecos, el "enemigo" inducido

Ramón Moreno Castilla

A la vista de lo ya expuesto en mis tres artículos anteriores[1], es evidente que España quiso jugar con ventaja al promulgar la fantasmagórica Ley 15/78 de 20 de febrero sobre Zona Económica Exclusiva, pretendiendo aplicarles, ilegalmente, a Baleares y Canarias el llamado "principio archipielágico"; y en base a la dichosa Ley -¡que insisto, no está desarrollada!- "establecer" una supuesta mediana con Marruecos desde nuestro Archipiélago que, lógicamente, no fue aceptada por este país. Y encima, conceder unos permisos para realizar prospecciones petrolíferas en "aguas canarias", que no están delimitadas, por lo que ¡son nulos de pleno derecho!

Es más, la susodicha Ley 15/78, así como su homóloga anterior 10/77 de 4 de enero sobre Mar Territorial, no sólo son contradictorias entre sí -como reconocen destacados juristas-, sino que, además, colisionan frontalmente con el Derecho Internacional Marítimo en vigor. Cabe afirmar, por tanto, que el Estado español promulgó unas leyes de derecho interno cuyas disposiciones son contrarias y opuestas a los criterios aceptados por el Derecho Marítimo, tal como éste quedó formulado en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, firmada en Montego Bay (Jamaica), el 10 de diciembre de 1982.

Consiguientemente, y en preceptivo orden al Derecho Internacional, se inscriben las actuaciones que España tiene que llevar a cabo (una vez desarrolle su legislación marítima) para delimitar sus espacios marítimos con los de otros Estados con aguas opuestas, como es el caso de Marruecos referente a las aguas del Estrecho; delimitación de la que quedarían excluidas las aguas adyacentes de la "fachada atlántica", dada la incuestionable extraterritorialidad de Canarias, en tanto que "posesión española" en África, aún por descolonizar. Así pues, debemos dar por sentado que la única forma posible de oponerse a la delimitación de la ZEE marroquí, en la que Canarias está inmersa -excepto La Palma y El Hierro- desde el año 1981 es, sólo y exclusivamente, a partir del futuro Estado Archipielágico Canario, sujeto por sí mismo, y no por "cuenta ajena" de Derecho Internacional. Lo que implicaría, indefectiblemente, entablar las correspondientes negociaciones entre los dos Estados respecto al proceso delimitatorio y al trazado de la mediana.

Aunque no olvidemos que Marruecos es un estado libre y soberano, firmante de la Convención de Jamaica, el 19-10-1994, y en aras de esa soberanía está absolutamente facultado y legitimado para proclamar sus espacios marítimos, instituyendo y promulgando -como así ha hecho- las leyes correspondientes, caso del Dahir de 8 de abril de 1981, mediante el cual instituyó su Zona Económica Exclusiva de 200 millas. En la que, ciertamente, está englobado parte del Archipiélago canario; pero que lo estará totalmente si el Reino de Marruecos (¡que no, "Reino alauita"!) decide ampliar hasta 350 millas por el Oeste su Plataforma Continental (que es la prolongación submarina de la costa, cuya columna de agua, la ZEE, se corresponde con la misma dimensión de ésta), aplicando el artículo 76.6 de la parte VI del vigente Convenio del Mar. Sabiendo, como sabe, que el Reino de España (¡que no, "Reino borbónico"!) no puede modificar legalmente ese trazado, por las causas apuntadas, y que todavía no está constituido el Estado Archipielágico Canario, que sí podrá oponerse frontalmente a tal delimitación. ¡Y ése es el verdadero meollo de la cuestión!

Otra cosa son las aguas del Estrecho de Gibraltar, por las que Marruecos mantiene un grave contencioso con el Estado español, ya que España, en el Instrumento de Ratificación de la Convención del Mar, de fecha 15-01-1996, se parapeta en el artículo 10 del Tratado de Utrecht de 13 de julio de 1713, suscrito entre las Coronas de España y Gran Bretaña, al considerar que Gibraltar está sujeto a un proceso de descolonización en la ONU, por lo que no le es aplicable el articulado de dicha convención. O sea, España sostiene que El Peñón es una colonia inglesa, lo que es rigurosamente cierto (el problema es que los gibraltareños no quieren ser españoles, ¿por qué será?), y, sin embargo, Ceuta y Melilla, "territorios nacionales" en suelo marroquí, son consideradas "plazas de soberanía" denominadas eufemísticamente "ciudades autónomas".

¿Pretende acaso España controlar ambas orillas del Estrecho, manteniendo los dos enclaves, a la espera de que se descolonice Gibraltar? ¡Por favor! Al día siguiente de que España restituya su soberanía sobre la Roca, Marruecos, legítimamente, estará reclamando Ceuta, Melilla e islotes adyacentes, ¡que no quepa la menor duda! Máxime si antes ha logrado esa "soberanía compartida" con la que se está especulando. Ahora bien, la gran pregunta que suscita esa situación es obligada: ¿aprovechará España la extraordinaria oportunidad que le brinda Naciones Unidas, con su mandato de que en el año 2010 debe finalizar el proceso descolonizador en todo el mundo, para recuperar Gibraltar? ¿O, como Canarias debe descolonizarse también, y ante la previsible reivindicación de Marruecos, hará "mutis por el foro", como siempre? ¡En menudo lío está metida España! ¡Y todo, por su nefasta y colonialista política exterior!

Recordemos, por otra parte, que uno de los agravios -unido al apelativo racista y xenófobo de "moros"- que siempre ha gravitado sobre las relaciones hispano-marroquíes, es el famoso "eje defensivo": Baleares-Estrecho-Canarias (Ceuta y Melilla quedan fuera del dispositivo de la OTAN), que parte del supuesto táctico de que "el enemigo viene del Sur". "Miedo" que se ha extrapolado interesada e intencionadamente a Canarias (en este caso, "el enemigo viene del Este"), ya que, históricamente, España nos ha señalado -¡y los canarios han caído en la trampa colonialista!- quiénes son "nuestros enemigos" y quiénes deben ser "nuestros amigos". A lo que yo personalmente siempre me he negado, ¡y me niego en redondo, en cuadrado, en vertical, en horizontal y en oblicuo!

De ahí la indisimulada animadversión, de tinte racista, que se manifiesta desde Canarias hacia el vecino país, con el que, paradójicamente, debemos mantener, por imperativo geográfico, sobre todo, excelentes relaciones de amistad y cooperación, en función de nuestros legítimos intereses en la zona, que deben estar al margen de los dictados de Madrid y de los espúreos intereses coloniales españoles. Téngase en cuenta que desde el faro de la Entellada en Fuerteventura, a la punta Sttaford en Marruecos, hay exactamente 96 km.

Otro de los continuos "desencuentros" entre España y Marruecos (¡que siempre terminamos pagando los canarios!) fue originado por el rocambolesco episodio del islote Perejil, que para mayor oprobio del pueblo marroquí está situado en aguas territoriales de Marruecos, lo que cuestiona seriamente la pretendida soberanía española sobre el minúsculo territorio. "Operación RS" ("recuperar soberanía", como se llamó al operativo militar) que pese a contar con el "beneplácito" de la Unión Europea y la OTAN fueron muchas las voces discrepantes en la comunidad internacional. En el Reino Unido, concretamente, y sin olvidar el apoyo en bloque de la Liga Árabe a favor de Marruecos, los prestigiosos diarios The Times y The Financial Times no sólo ridiculizaron tamaña parafernalia bélica, sino que advertían del futuro control del Estrecho. ¡Esa es la España que nos quiere seguir colonizando! ¡Y ahora sigan "matando al mensajero" como viene siendo habitual!

rmorenocastilla@hotmail.com

[1] (III) (II) (I)