MARULANDA-URIBE. COMPARACIÓN IMPOSIBLE (y II)
Agustín
Mora
Contaba la semana pasada en la primera parte de este
artículo, que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, estaba así
como… felizmente tocado por la varita mágica de la suerte que, en estos
primeros meses del año, le regalaba sonrisas bobaliconas.
La muerte, o mejor dicho, el alevoso asesinato a
sangre fría y sin opción de defensa de los comandantes guerrilleros Raúl
Reyes e Iván Ríos; la entrega “voluntaria” de la comandante “Karina”
hace unas semanas (apuntaba, a este respecto, que algún medio colombiano
opositor, como el periódico “Insurrección”, defendió la teoría de
un chantaje del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) sobre la
hija de “Karina”, a la que tenían vigilada) y la muerte natural (para desgracia
de Uribe) de Manuel Marulanda Vélez el pasado
26 de marzo, han constituido los macabros ingredientes que hicieron posible la
alegría del “Doctor Varito”, como
familiarmente llamaba el narcotraficante Pablo Escobar a Álvaro
Uribe. Ya se sabe, entre amigos, los diminutivos son una tierna demostración de
cariño.
Y después de hablar brevemente sobre el “enemigo
público número uno” de la oligarquía colombiana, Marulanda,
(del otro principal enemigo de esa oligarquía, Jorge Eliécer Gaitán, ya dieron cuenta asesinándolo en Bogotá un día
9 de abril de 1948) yo me comprometí a hablar esta semana del presidente Uribe
“El bueno”, Comandante en Jefe del Ejército, de los paramilitares y de
los narcotraficantes, haciendo un paralelismo o una comparación imposible entre
ambos. Veamos:
ÁLVARO URIBE
“El bueno”.
Nace el muchacho, como una premonición, el día 4 de
julio de 1952 (¿nadie vio la patriótica película?) en Medellín, departamento de
Antioquia. Posiblemente este lugar le confirió personalidad y el gusto por el
color blanco, que no le abandonaría nunca.
En Medellín comienza su carrera política como
instrumento para alcanzar altas cotas y prósperos negocios. Evidentemente, su
cuna no fue campesina lo que le permitió, al contrario que a “Tirofijo”, no trabajar en su vida, vivir de los que sí
trabajaban, no tener que huir al monte para no ser asesinado, asistir a los
mejores colegios y universidades y tener “padrinos” al más puro estilo
de Don Vito Corleone. No en vano su mamá, Doña
Laura Vélez Uribe, era familiar del “clan de los Ochoa”, conocidos y
poderosísimos narcotraficantes.
Una vez comprobada su valía para los negocios de la
“gama blanca”, sus dotes oratorias y su capacidad de mirar para otro lado para
no enterarse de nada, accede a la dirección de
Obtuvo la alcaldía de Medellín (1982-1983), apoyado
por los que tan “blanco lavaban”, con la “honesta” finalidad de encumbrar a su
pueblo, meta que consiguió en la figura de Pablo Escobar Gaviria, “altruista”
sujeto de la antes citada “gama blanca”.
Tanta amistad se entabló entre Uribe y Escobar que
cuando el papá del “Señor de las Sombras”, Don Alberto Uribe Sierra,
fue asesinado -dicen que por las FARC pero también se dice que en un ajuste de
cuentas entre narcotraficantes- su cadáver fue trasladado al domicilio de los
Uribe en un helicóptero propiedad de Pablo Escobar, ya por entonces capo del
cártel de Medellín. Los amigos están para algo, ¿no?
Y es que “de raza le viene al galgo”, dicen. Don
Alberto Uribe Sierra, para no desmerecer en su entorno, estaba considerado como
un importante narcotraficante del clan de la familia de su mujer, de los Ochoa,
y tenía, por cierto, petición de extradición por los EE.UU.
La amistad de Uribe (Doctor Varito)
con Pablo Escobar no fue muy bien vista y en 1982 es expulsado de la alcaldía
de Medellín con cero medallas en su haber.
Un detalle más de esa amistad lo proporciona la
incautación de un helicóptero de Álvaro Uribe en una finca de Escobar; finca
utilizada como laboratorio para la elaboración de la cocaína. Poco tiempo
después el incauto “incautador”… murió
asesinado.
Los gestos de amistad con Pablo Escobar no acaban con
su muerte de este en diciembre de 1993. El actual asesor presidencial de Álvaro
Uribe es un tal Jose Obdulio Gaviria, primo
del capo del cártel de Medellín, y los hermanos de Obdulio
son hoy funcionarios de la Agencia Presidencial de Acción Social y que, por
“casualidad” estuvieron presos en 1983, en Miami, por posesión de droga.
Pero nos dejamos ya de hablar de estos años de “loca
juventud” de Uribe Vélez y avanzamos un poquito mas adelante en el tiempo,
cuando es nombrado Gobernador de Antioquia en 1994.
Siempre preocupado por los suyos, sus paisanos y la
prosperidad de la región, Uribe no puede consentir que unos campesinos
desarrapados e incultos cuestionen la propiedad de la tierra ni los intereses
de terratenientes y hacendados. Unos se mueren de miseria y pobreza y otros no
pueden disfrutar en paz de su opulencia.
Ante este panorama, el “Doctor Varito”
arma a 82.000 personas “civiles” y les da rango de “guardianes pacíficos”.
Crea las CONVIVIR que se dedica a espantar la miseria de los campesinos
a tiro limpio, a machetazos y a tajo de motosierras. Son el germen del
nacimiento de las tristemente famosas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Uribe encuentra nuevos amigos en esta SU organización,
como Carlos Castaño (asesinado por los suyos) y Salvatore
Mancuso, extraditado recientemente a EE.UU para que hable sólo de narcotráfico y no implique al
Sr. Presidente en cosas de paramilitarismo.
Oficialmente nacen las AUC el día 18 de abril de 1997
y desde sus principios, su tarea siempre ha consistido en trabajar mano a mano
con el ejército en cuanto a los asesinatos de campesinos y con los diferentes
gobiernos colombianos en cuanto a lo político. No hay que olvidar que, por
imposición de las AUC, actualmente unas ¾ partes de los congresistas
colombianos y que pertenecen al partido de Uribe fueron nominados por los
paramilitares.
Tampoco, ahora, la familia Uribe se ve libre de la
contaminación paramilitar y su práctica terrorista. Así, su hermano Santiago
Uribe Vélez, ofrece su hacienda “
Pero como el nombre de la familia es sagrado y hay que
seguir elevándolo, tres parientes cercanos más se dieron a liderar otro grupo “salvaterratenientes”: los llamados “Los Erre”, que tienen en su haber la hazaña de asesinar a
medio centenar de personas en su querida Antioquia. Eso sin ya contar el
mediático caso del otro primo hermano del “Doctor Varito”,
el senador Mario de Jesús Uribe Escobar, acusado de formar parte de los
paramilitares y al que Costa Rica rechazó cuando pidió protección.
Si seguimos con el curriculum
vitae del violento creador (in)justiciero de la ahora
llamada “Seguridad Democrática”, Álvaro Uribe Vélez, no tendríamos papel
suficiente y ustedes se agotarían. Pero como las cosas de este “salvapatrias” aún tienen algunos sesgos dignos de tener en
cuenta, los voy a reseñar, brevemente.
* 400 sindicalistas han sido asesinados en lo que
lleva de gobierno (Human Rights Watch).
* Jorge Noguera, director de la campaña de
Uribe en 2002, está actualmente en la cárcel por terrorismo paramilitar (www.adnmundo.com/contenidos/politicos).
* 31 periodistas que han denunciado a “algunos
hombres del presidente” han sido asesinados. Otros muchos más… en el exilio
(www.narconews.com/uribevslaprensa)
* “
* Álvaro Uribe Vélez figura, según el Archivo
Federal de Seguridad de EE.UU. con el número 82 como hombre del cártel de
Medellín (Universidad George Washington. 2004).
* Luís Camilo
Osorio, nombrado como Fiscal General por Uribe, está implicado en
narcotráfico y paramilitarismo. Uribe lo salvó
dándole la embajada de México (www.abpnoticias.com/boletin_tempo).
* Uribe, en las elecciones presidenciales de 2002,
acumulaba 20 procesos penales y 16 investigaciones por su gestión como
gobernador de Antioquia (José Steinsleger.
* La revista Newsweek
denunció en agosto de 2004 que Álvaro Uribe Vélez estaba incluido en la lista
de los 102 colombianos más peligrosos para EE.UU.
Sin embargo, Uribe, no contentó con su escalofriante
palmarés político de tierra arrasada, asesinatos de campesinos a manos de sus
sicarios de las AUC, apropiación violenta de sus tierras, enriquecimiento con
el narcotráfico, invasión de la soberanía de países vecinos, manipulación de la
información, entrega indecente de Colombia a los intereses de EE.UU, traiciones a sus antiguos compinches paramilitares,
etc., ha dado recientemente una nueva prueba de su condición de fascista y de
dictadorzuelo bananero.
Al más puro estilo del dictador mexicano, Gustavo
Díaz Ordaz, cuando en 1968 sacó a más de 10.000 soldados de sus cuarteles
para ocupar la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y que finalizó
con la matanza de Tlatelolco, el “Señor de las
Sombras” invadió con sus uniformados, el pasado 29 de mayo,
Ya sabe Uribe muy bien que en la universidad, y bajo
su gobierno, no está el futuro de un país sin futuro, sino el posible germen de
una gran contestación social que él identifica con “violencia terrorista”. Por
lo pronto hay 12 futuros “farianos” detenidos.
Se jacta este “Doctor Varito”,
con cara de seminarista reprimido, de que él “persuade, pero no compra
conciencias”. Si hemos de entender la persuasión como el arte de asesinar a
campesinos y políticos rivales, ocupar universidades, rodearse de una corte de
escuadrones de la muerte de decenas de miles de asesinos a sueldo, de utilizar
la motosierra o de fumigar indiscriminadamente con glifosato
la humilde producción agrícola de empobrecidos campesinos, etc., la verdad es
que el amigo de Pablo Escobar lo hace magníficamente.
Tal vez Uribe no compre conciencias. A este sujeto no
le queda ni un huequito para la suya, pero ya ha demostrado ampliamente que
sabe comprar muy bien en el mercadillo de la muerte. Compra, a precios de
ganga, delaciones aunque sean falsas, compra dignidades pagando con miedo,
compra inteligencia gringa, compra votos a los narcotraficantes, compra
periodistas o los manda asesinar, compra congresistas y senadores o compra
manos humanas cercenadas.
No, no se pueden establecer paralelismos entre Manuel
Marulanda Vélez “El malo” y Álvaro
Uribe “El bueno”.
Titulaba este artículo como la comparación imposible
entre ambos. Y no puede ser de otra manera porque no hay comparación posible
entre un luchador que, durante más de 60 años, se enfrentó a gobiernos tiranos,
terratenientes y caciques por la vida de millones de campesinos y que acaba de
morir para seguir viviendo, y este siniestro personaje, Álvaro Uribe, nacido
muerto, formado en la muerte, que huele a muerte, gobernando desde el terror y
la muerte, rodeado de otros muertos asesinos, que desayuna, almuerza y cena
muerte, que reza a un Dios muerto y que culminará su obra de muerte cuando
consiga, si lo consigue, matar la esperanza y la vida del pueblo colombiano.
Resulta evidente. No hay paralelismo. No hay
comparación posible.
Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: si por
la cabeza de la comandante “Karina” Uribe ofreció 1.000 millones de pesos y una
vez que ella se “entregó” ¿cobrará “Karina” su propia recompensa?
6-06-08