Un "maternalismo" mal entendido
Ramón
Moreno Castilla
Esa "conducta" ha sido una constante histórica
e histérica de la llamada "Madre Patria", España, con todas sus
colonias. Un "maternalismo" mal entendido y peor aplicado, más propio
de una "madrastra arbitraria" (que dijera Secundino Delgado en su
poema "Mi Patria"): egoísta, acaparadora, tirana y cruel; que el que
se le supone a una verdadera madre: abnegada, condescendiente, benefactora y
comprometida con "sus hijos" que, a diferencia de la otra, sí está
predispuesta a que logren su emancipación, constatada la mayoría de edad de
éstos, y su inequívoca voluntad de andar solos por la vida, como han hecho
todos los pueblos del mundo.
Pues ese,
precisamente, es el caso paradigmático de Canarias: la primera y última colonia
de España, que sirvió de base logística para la conquista de América
(territorios que hace mucho tiempo se independizaron, formando parte, como Estados
soberanos, de la comunidad internacional) y que, desgraciadamente, quedó
rezagada de ese proceso descolonizador. Por ello, decía el pasado domingo que
España debería tener de una vez por todas un gesto de
magnanimidad con esta tierra, propiciando el diálogo y las negociaciones
Canarias-Estado, tendentes al establecimiento del inaplazable calendario de
descolonización; redimiéndose así de su tenebroso y sanguinario pasado
colonial, de todos conocido. Lo que sería bien interpretado y asumido por el resto
de
Pero, lo verdaderamente
lamentable de esta situación es que a los canarios nos han dejado solos y
abandonados a nuestra suerte. Todo por una incomprensible e inhibidora
"amnesia", con pérdida total de la "memoria histórica", por
parte de todos esos países hermanos, que han olvidado que si hoy son Estados
libres y soberanos -una vez lograda la independencia-, ello fue posible, en
gran medida, gracias a la participación de numerosos canarios que lucharon y
dieron su vida por aquellas "causas nacionales", contribuyendo decididamente
a la liberación de muchos de ellos. De ahí, que sea más doloroso aún constatar
que hoy en día, pasado el tiempo, sigan dejándonos de lado y desentendiéndose
de nuestros deseos de ser libres y emanciparnos como ellos, ¡que también fueron
colonias españolas! ¡No lo olviden!
Y tengan muy presente
los Gobiernos de esos países latinoamericanos, con los que nos unen lazos
fraternales de todo tipo, que a pesar de la cariñosa y hospitalaria acogida
dispensada a los canarios obligados a emigrar -y que, por otra parte,
escribieron páginas gloriosas en sus respectivas historias-, ¡siguen en deuda
con esta tierra, y tienen un "pasivo exigible" con Canarias, que el
devenir de los pueblos solidarios les obliga a "amortizar" cuanto
antes! Por tanto, la cuestión no es que ahora nos "devuelvan la
moneda" y la "contrapartida" sea "enviarnos" ese
aluvión de "sudacas" (como los llaman
despectivamente los españoles); entre los que destacan una amplia y variopinta
representación del más puro y genuino "indigenismo sudamericano".
¡No! Lo ético, lo razonable, lo equitativo sería mostrarnos su apoyo y
solidaridad a la "causa nacional canaria", en justa reciprocidad a
como lo hicimos nosotros con las suyas. Sobre todo ahora, que vientos de
democracia y libertar recorren Latinoamérica, y la figura y el mensaje del
"Libertador" cobran vigencia, aunque bien es verdad, que para acceder
a "mercados alternativos" en condiciones óptimas, es necesario
consolidar primero el "mercado interior".
El pueblo colonizado
de Canarias está demandando un pronunciamiento urgente de las repúblicas
hermanas de América, a través de
Lo que nos faculta,
legítimamente, a instar a
Canarias tiene que
apelar a la solidaridad internacional de todos los países del mundo que también
fueron colonias (inclusive, Estados Unidos), y recabar la necesaria ayuda y
colaboración de los organismos citados, ya que España persiste en su actitud
colonialista, intransigente y despótica, nada proclive a soltar Canarias, lo
único que le queda del imperio debajo de las Columnas de Hércules. Primero, de
Porque, a fin de
cuentas, ¿qué podemos esperar de esa España ibérica, colonialista acérrima, que
al nacionalismo canario, pacífico, democrático y emancipador, opone su
fundamentalista nacionalismo español, apoyado por el impresionante aparato del
Estado presente en nuestra tierra? ¿Y de esa Unión Europea, que colonizó y se
repartió el continente africano, y nos cataloga eufemísticamente como RUP,
junto a los territorios DUM franceses, Azores y Madeira?
Reitero una vez más
que Canarias ya ha dejado de ser un asunto de Derecho interno español para
convertirse en una cuestión de Derecho Internacional. Por eso necesitamos el
reconocimiento y las mediaciones diplomáticas con España de
¿Qué mejor
interlocutor, en todos los sentidos, para América, Asia y Oceanía, de cara al
continente africano y a la misma Europa, que un Estado Archipielágico canario,
libre y soberano?