EL
CENTINELA DE ARTEVIRGO
SUCEDE
QUE ME CANSO DE SER HOMBRE
"¡Oh consideración inquieta, oh
gustoso sueño de los mentecatos, oh tranquilidad
amable de los ignorantes!"
Por Jose Almeida Afonso
Sucede que a veces, muchas veces, tal vez más de las
que yo quisiera, como le sucedía al poeta, a nuestro genial poeta Domingo Velázquez, simplemente me canso de ser hombre
("…apenas si nacidos nos arrancan de cuajo la alegría…") De sobra sé
que no soy el único al que le ocurre esta especie de cansancio existencial
debido a la ininterrumpida lucha cotidiana contra toda la caterva de
energúmenos ilustrados y diletantes que pueblan nuestras ínsulas Canarias, esta
suerte de asqueo visceral producido por la impresentable parafernalia que a
diario arrojan todos los medios de ¿comunicación?, este insoportable
desasosiego descomunal ante el baile de despropósitos reaccionarios, perversos,
infames, conque nos quieren hacer comulgar policialmente, esa bestial
barrancosa impotencia por la apatía generalizada, por la maldita desidia
institucionalizada, ese terriblemente irrefrenable deseo de borrar de un
plumazo a todos los necios de una vez y para siempre jamás.
Ellos siempre dirán que eso es de cobardes, ellos
siempre gritarán que tu vives en un mundo irreal, ellos siempre argumentarán,
con sus verdades de cartón-piedra, que eso es no querer afrontar la realidad
-¿de qué realidad hablamos amigo?- ellos siempre afirmarán que el derecho a la
vida es sagrado y que nadie debería violarlo. Ellos siempre alegarán que
vivimos en democracia y que la mayoría siempre tiene la razón.
Con respecto a esta última cuestión quiero
recordarles las palabras de un tal Alfonso Pérez Esquivel,
Premio Nobel de La Paz, cuando afirma tajante que "No es cierto
que vivamos en democracia porque con votar no es suficiente, hay que pensar en
la construcción democrática del futuro". O cuando dice que los derechos
humanos no se acaban en denunciar las guerras. "El hambre y la falta de
recursos -continúa Esquivel- matan más que las
guerras, y de eso no se habla. Hay también otros derechos: el de la
autodeterminación, el medio ambiente… en los que hay que pensar para el tercer
milenio".
Sucede que a veces, muchas veces, más de las que yo
quisiera, me canso de ser hombre, de lo que no me cansaré nunca, no les quepa
duda, ni la más mínima siquiera, es de que jamás voy a cejar en mi empeño de
exigir y reivindicar mi derecho y el derecho de mi pueblo, de todos los
pueblo a ser libres, justos, dignos. Aunque les duela, aunque me duela.
Artevirgo. La Aldea. Canarias.