El medio ambiente y los campesinos
Wladimiro Rodríguez Brito
Resulta complicado hablar de medio ambiente separándolo
de la cultura agraria y, lo que es más importante, de la economía de la gente
que vive en el campo y de los que vivimos en el medio urbano que demandamos
productos de la tierra. En los últimos años se ha hecho un marco legal amplio y
detallado para la protección de la naturaleza, en el que apenas se han dedicado
unas líneas a las relaciones del hombre con ésta y, en particular, a todas las
actividades agroforestales.
Esto ha creado un
aparato administrativo y técnico, en muchos casos burocratizados, que nos pone
a los que estamos en
Tras el lamentable
incendio ocurrido en el noroeste de Tenerife, tenemos la obligación de tender
puentes entre la defensa de nuestro patrimonio natural y las actividades
agrarias tradicionales, para crear condiciones en las que los espacios agrarios
demandados no vuelvan a reunir las condiciones que tenían en este pasado
verano. Es decir, tierras de antaño de pansembrar
limpias de maleza, hoy invadidas por las plantas de mayor combustión ante el
fuego como los helechos, zarzas y espinos.
Es en este marco en el
que tenemos que hacer un esfuerzo no sólo teórico sino práctico por parte de
las Administraciones, principalmente el Seprona,
Medio Ambiente y Ayuntamientos, para que la ley de protección de la flora y
fauna canaria se aplique de la manera más flexible posible, es decir, que
nuestros queridos chovas o campesinos puedan limpiar
sus huertos, y que nosotros, desde
Por lo tanto, tenemos
que conseguir, si la pluviometría lo permite, que en
este invierno se siembren campos de trigo, papas y frutales para conseguir una
posterior continuidad de la actividad agraria de una manera natural en la que,
indudablemente, la coyuntura económica nos va a obligar a mirar al campo por
razones obvias y que, en consecuencia, agricultura y medio ambiente vuelvan a
darse la mano. Y como dice la canción de Pedro Guerra, los mayores logremos
"contaminar" a los más jóvenes en otra manera de entender lo que
ocurre desde Los Campeches hasta Masca, a estas medianías del norte de
Tenerife, sin que olvidemos una misma lectura para los almendros e higueras del
sotavento o para las huertas de jable, hoy cubiertas de magarzos en las medianías
del sur de la isla.
Así las cosas,
invitamos a nuestra gente, tanto a vecinos como a ayuntamientos y responsables
políticos, a una mayor participación en leer y entender la isla como un todo en
la que la protección no sólo es para los pinos, laurisilva y tabaibales, sino
también para la agricultura y ganadería de Tenerife.