MIRANDO
AL FRENTE
José
Luis Valdés
Hace
ahora cuarenta años que El Che, junto con un puñado de valientes, intentó
demostrar al mundo que con la verdad, valentía y firmeza en la lucha se puede
derrotar al imperialismo; lo demostraron los vietnamitas y lo están demostrando
hoy día los iraquíes.
Fue
un 8 de octubre de 1967 en que un grupo de guerrilleros,
bajo la dirección del comandante Che Guevara, con ilusión, pretendían cambiar
el curso de la historia de América Latina y del mundo. Fueron
acosados, diezmados, mutilados y vilmente masacrados, y sus cuerpos y
pertenencias disputadas como trofeo por la chusma corrupta de un ejército cien
veces superior a ellos en hombres y armamento, asesorados por criminales Yankees
norteamericanos de
Cuarenta
años después la imagen de El Che es un verdadero símbolo para todos los
hombres y mujeres que luchamos por un mundo mejor, con libertad y justicia
social, sin opresores ni oprimidos, sin explotadores ni explotados -CON
SOCIALISMO-.
Galeano
escribió:
¿Ha
muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y
de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo
que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?
Creía
que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la
guardia. Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che
los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las
cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No
guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca.
Vivir
es darse, creía; y se dio.