Mi "regalo" de Reyes

Ramón Moreno Castilla

¡Me encuentro absolutamente abatido, consternado, desolado, inconsolable! ¡Y no es para menos! Porque con la ilusión que yo tenía puesta en este día -como en mi niñez y adolescencia-, resulta que ésta se ha "tornado" (igual que ese devastador fenómeno meteorológico, esta vez destructor de sueños), en una enorme desilusión. Los Reyes Magos esos, de ese "reinado tripartito", de esa virtual "monarquía de Oriente" (¡es que me da rabia!), me han hecho la puñeta, ¡una auténtica putada! ¡Así, como suena! ¿Saben lo que me han traído, los muy canallas?, ¡carbón!, ¡sí!; y encima mineral, de importación. ¡No me lo puedo creer!

No sé qué pensar, y estoy hecho un mar de dudas; nunca mejor dicho, porque les había pedido un batiscafo. Sí, ya sé que mi petición es un poco rara y un tanto costosa; pero no será porque no les haya dado toda clase de facilidades y proporcionado la información de que disponía. En mi e-mail (ellos tienen correo electrónico: ssmm@reyesmagos.ori) les dejaba muy claro que se trataba de un pequeño sumergible de última generación; como el que usara el tristemente desaparecido oceanógrafo e investigador francés Jacques Cousteau para realizar sus maravillosos y pedagógicos documentales sobre la vida en las profundidades marinas. O el utilizado para rodar las escenas debajo del océano de la película "Titanic" (que no sé si ellos la vieron).

Les "orientaba", asimismo, para que si les era difícil conseguir el artilugio ese por ahí, Baltasar indagara en el "mercado negro" de las ex Repúblicas Soviéticas, donde se encuentra de todo. Y les especificaba que no me importaba que fuera de segunda mano, si estaba en buen estado de funcionamiento. Inclusive, y esto es lo más curioso (se hubieran ganado unas buenas comisiones), les aseguraba que estaba dispuesto a aceptar cualquier tipo de "leasing" (esa modalidad para adquirir bienes de equipo y similares); con lo cual, sus finanzas no se resentirían tanto, dado el elevado coste del "juguete". Máxime, si conociendo a mi gente -les advertía- empezaban a proliferar este tipo de caprichos; porque en esta tierra es muy común eso de "culo veo culo quiero".

También tuve la delicadeza -para no herir susceptibilidades- de comentarles que la misma petición se la cursé en su día al Papá Noel ese. Por cierto, le pedí un submarino de bolsillo a ver si picaba, y el muy "güebón", no me hizo ni puñetero caso. ¡Yo no sé qué se habrá creído el barbudo ese! Y lo peor es que les está haciendo una competencia desleal a los otros tres, robándoles, literalmente, "cuota de mercado". Aunque a mí, la verdad, ¡como si se hunden los cuatro en el batíscafo ese!

Pero lo que más me ha dolido ha sido la falta de sensibilidad de los Melchor, Gaspar y Baltasar, que han frustrado mi gran sueño: investigar nuestros mares, poniendo -esa era mi intención- al servicio de la comunidad científica canaria ese preciado observatorio.

Primero, para destapar la valiosa información sobre los secretos de nuestros futuros espacios marítimos archipelágicos; que ya obra en poder del Instituto Español de Oceanografía (IEO), y que se oculta de forma subrepticia. ¡Por algo será! Y segundo, para continuar la labor investigadora del inolvidable don Carmelo Cabrera (q.e.p.d.), que estudió la naturaleza de los fondos marinos canarios, y la inmensas riquezas de nuestros bancos pesqueros como el de la Concepción, a 50 millas al Norte de Lanzarote, entre los 160 y 200 metros de profundidad. O el de Dacia, a 140 millas al Norte de Alegranza, de mayor extensión y con una profundidad de 80 metros. También se hubiera podido seguir la evolución del llamado "volcán de en medio", un cráter submarino que, según los científicos, dará lugar a que emerja una nueva isla entre Tenerife y Gran Canaria, y que podría ser -digo yo- la solución a la capitalidad del Archipiélago.

Y, sobre todo, lo más importante: haber podido comprobar de una vez "in situ", si como sostienen los reputados juristas marroquíes, Moullay Abdallad y Alderkader Lahlou, Canarias está situada realmente en lo que sería la prolongación natural de la plataforma continental de Marruecos; o, por el contrario, entre las Islas y el vecino continente africano existen profundidades abisales -como nos han dicho-, que "descartaría" cualquier tipo de relación o conexión Canarias-África. ¿Es por ello, esa monumental "boutade" de definirnos como un "Archipiélago Atlántico"? Pero ese es otro tema.

Lo que verdaderamente me preocupa es que me he quedado sin mi anhelado batíscafo; y a ver qué hago yo ahora con este carbón, porque no voy a estar todos los días de asaderos o barbacoas. Esta faena que me ha hecho el trío ese tiene que tener una explicación. Y, francamente, no sé a qué atribuirla; porque creo no haberme "portado tan mal". Aunque pensándolo bien, estos tíos, como son "magos", lo mismo han descubierto que yo soy republicano. Además, cada día es más evidente que la consigna generalizada es "matar al mensajero"; y por ahí, también podrían ir los tiros. ¿O alguien duda por un momento de que los que estamos seriamente comprometidos con la "causa de Canarias" llevamos tiempo en el punto de mira?

El solo hecho de poner en tela de juicio nuestro anacrónico e insostenible "statu quo" ya tiene "asignada" la sutil represalia de la "otra parte" para el "disidente". Y sí, en efecto, es enormemente gratificante que mis artículos de opinión, denunciando lo que en realidad pasa en Canarias, sean publicados -sin quitarles una coma- por este periódico digital y por El Día; que, por otra parte, se han erigido en  defensores de nuestra tierra, cierto. Pero esa independencia de criterio, absolutamente insobornable, tiene un precio muy alto que los verdaderos patriotas canarios estamos pagando con creces. ¡Es el "coste de la españolidad"!

En fin, lo cierto es que entre el "padrastro europeo" ese y los otros tres (¡no los pienso nombrar más!) me han fastidiado la Epifanía. ¡Allá ellos!

rmorenocastilla@hotmail.com