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“A
cierta hora del a tarde cuando
la ciudad parece desplomarse por momentos sobre
el remanso del horizonte cansado por el laburo los
mirlos negros toman al asalto todo el protagonismo vestidos
de etiqueta bohemia con largos solos de barítono desafiando
al tumulto anónimo de los parkings urbanos. A
cierta hora de la tarde cuando
todo el mundo espera el ocaso rutinario de
las oficinas que cierran los postigos de sus cuentas siempre
los mirlos negros aparecen con sus picos de ámbar recontando
entre versos silbados las andanzas de la jornada. A
cierta hora de la tarde los
mirlos negros revolotean entre los aburridos tejados hasta
su pose triunfal sobre las raquíticas antenas de televisión pulverizando
con trinos alegres la legitimidad exacta de las fronteras". |