Navidades
negras
Agapito de Cruz Franco
“Yo
aquí rompo una lanza
por los
discriminados,
los que
nunca,
o pocas veces
comparecen,
los
pobres pajaritos del olvido
que
también están llenos de memoria”
Mario
Benedetti
A
la muerte le encantan las fronteras. Hay veces en que el mar se convierte en la
peor de ellas. Pero a veces también, avergonzada, deja que el miedo llegue a
nuestras costas y ponga a prueba esta cultura de patrias y banderas. En
Canarias, hay un país, entre los niños más pobres, que se llama MENAS –menores
extranjeros no acompañados- Alguien, en esta nación, autonomía, región o
archipiélago, los ha archivado en su burocracia de innumerables siglas huecas
con el epíteto de extranjeros. Destacan ya, y han sido la revelación este año,
como auténticos puntales de la lucha canaria a la que están resucitando con mañas
ágiles y vistosas practicadas por los antiguos y ya olvidadas. Pero han sido
tildados de extranjeros. Pueden contribuir a reverdecer el futuro de las Islas,
pero se ha preferido concentrarlos en campos, donde esperemos que un día,
No entiendo cómo se puede llamar extranjero a un niño indefenso que un
día trajo una patera o un cayuco de Senegal, Zambia, Mauritania o el Magreb.
Luego se habla de los derechos de la infancia. Tampoco, cómo han ido a parar al
lugar más frío de Canarias, estos pequeños acostumbrados a una media de 30º
al año, con tantos hoteles como sobran en el Sur de la isla, sobre todo tras
En el país de MENAS, trabajadores de los Centros de Emergencia
o DEAMENACS, están pidiendo que no se vuelvan a repetir este invierno
las condiciones del pasado donde fue notoria la escasez de mantas en unas noches
esperanceras que empiezan a alcanzar ya los 5º C y en un lugar, encima, famoso
por ellas. Estas condiciones ambientales extremas provocaron, que la salud de
los niños empeorara considerablemente por el frío extremo, la deficiente dieta
alimentaria y la insuficiente agua caliente para el aseo diario. Eso sí, la
situación ha mejorado algo gracias a la ciudadanía, que ha donado ropa y
diferentes materiales aunque aún insuficientes para satisfacer unas condiciones
idóneas. Ciudadanos. Siempre los ciudadanos. ¿Dónde están los políticos
responsables en materia de inmigración? ¿Discutiendo competencias de las
mismas? ¿Preparando las siguientes elecciones?
Son ciudadanos también, quienes voluntaria y solidariamente van un
par de días en semana a impartirles clases de español. Desde aquí, el
reconocimiento para esos profesores de Instituto de
En medio de una tragedia, la de los inmigrantes, que de habitual se ha
convertido en algo escandalosamente normal para nuestra sensibilidad, llega