La "necesaria colaboración"
(En la colonia todo es posible)
Ramón Moreno Castilla
Existe en el
ordenamiento jurídico español -concretamente, en el Código Penal- un supuesto inculpatorio denominado "Colaboración necesaria",
atribuible a imputados en causas penales cuyo concurso hubiera propiciado y/o
posibilitado la comisión de un presunto hecho criminal, o de otra naturaleza
delictiva. Pues bien, esa figura jurídica que se contempla en todo sumario
instructor y posterior enjuiciamiento -cuya fase procesal sería prolijo
explicar ahora, porque no es el caso- tiene además en nuestra tierra (en la
colonia todo es posible) una perversa "figura política" que toma
forma de "necesaria colaboración", con el deleznable propósito de
seguir manteniendo "sine die", el
artificioso, inconsistente e insostenible "statu quo" de Canarias.
Una entelequia
político-jurídica en pleno siglo XXI, que la legalidad internacional no
contempla hoy en día, reitero; anacronismo que, por otra parte, nos sitúa como
todo un referente (¡negativo, por supuesto!) del colonialismo mundial. Y para
dar visos de legalidad a "la española", a la ficción
político-jurídica que es Canarias, España necesita imperiosamente de esa
"necesaria colaboración". Un instrumento coercitivo que, en dura
ortodoxia colonialista y pura praxis política aplicables, se convierte en un entreguista, sumiso y denigrante colaboracionismo con la
metrópoli; protagonizado, precisamente, por las formaciones
"apoltronadas" en el ninguneado Parlamento de Canarias. Por un lado,
los partidos nacionalistas españoles, PSOE y PP, que operan en nuestro
Archipiélago con sendas "franquicias" de sus respectivas "casas
centrales" o "franquicia matriz" en la capital del Reino. Y por
otro, los autonomistas de CC, con su calculada estrategia pactista
con ambos, indistintamente, para perpetuarse en el poder, como sea, sin ningún
otro objetivo.
Colaboracionismo que
le viene muy bien a Madrid, que sabe perfectamente que la posición española en
Canarias es sumamente precaria y vulnerable, ante ciertas coyunturas internas y
externas; sobre todo, en nuestro entorno africano, donde se está jugando una
importante partida en el tablero de ajedrez de la geopolítica mundial. Por
ello, para permanecer en Canarias, España precisa -ahora y en el futuro- de la
encubridora cobertura política de los partidos citados; ya que, desde el
momento en que le falten esos "apoyos", el Estado español lo tendrá
muy negro en todos los Foros Internacionales. Máxime cuando en el año 2010
concluye, inexorablemente, el plazo establecido por mandato de Naciones Unidas
para finalizar el proceso descolonizador en todo el mundo.
Lo que constituye una
auténtica "espada de Damocles" suspendida sobre los intereses
españoles en Canarias, que pasan, indefectiblemente por seguir imponiéndonos
implacablemente, el actual modelo de dependencia: el "monocultivo"
del turismo, cuando nuestra economía está pidiendo a gritos su diversificación;
el enconcertado mercado cautivo, consumidor de los
excedentes comunitarios y donde todo se importa; el inmovilista sector
industrial -poco competitivo-, constreñido al mercado interior y sin
posibilidad de poder exportar; el aparato productivo en manos foráneas, lo que
nos relega a meros intermediarios; el canallesco abandono del sector primario,
donde se han perdido miles de hectáreas de terreno de cultivo; sin flota
pesquera, y una ganadería moribunda. Y el entramado económico-financiero
presente en las Islas (empresas de todo tipo que no cotizan aquí, y que
transfieren al exterior sus pingües beneficios), lo que evidencia el continuo
drenaje de recursos al que estamos sometidos; una constante de la abyecta e
inmisericorde política de saqueo y rapiña que ha caracterizado históricamente
al depredador colonialismo español.
Sin olvidarnos del
constante aluvión de toda clase de "visitantes" -¡un verdadero lumpen!- que nos cuelan por puertos y aeropuertos, dada la
permisiva permeabilidad de nuestras inexistentes fronteras marítimas y espacio
aéreo. Con lo que se está consiguiendo laminar las señas de identidad de este
pueblo y que nuestro espacio vital se agote irremediablemente ante la
demoledora carga demográfica que soporta nuestro frágil y escaso territorio.
¡Pero eso es lo que interesa!
Todo ello nos lleva a
constatar que España, como un tramposo tahúr, juega con cartas marcadas, y
guarda un as (¡no de corazones!) en la manga. Madrid pretende alegar ante
Así que, queridos
compatriotas, ¡no se dejen embaucar más! Aquí lo que se está dilucidando
realmente -¡que quede bien claro!- es si seguimos siendo una colonia africana
de España, la pinten como la pinten; o por el contrario, agotado el modelo de
relaciones Canarias-Estado, exigirle a España el urgente establecimiento del
calendario de descolonización, con todas sus consecuencias. ¡Esa, y no otra, es
la cuestión!
¡Los tiempos nos son
propicios, y los vientos favorables de