LA NEGACIÓN DE LA EDUCACIÓN

PARA LA CIUDADANÍA

 

Fidel Campo Sánchez

 

La negación (en psicología) es el mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto, que es el caso en esta nacionalidad de esos falsos nacionalistas de CC-PNC., utilizados como arietes para bombardear la leyes, desacato que incurre en delito de desobediencia en temas que claramente benefician a la colectividad cual es el caso del Real Decreto 1631/2006 de diciembre relativo a la asignatura de Educación para La Ciudadanía y los Derechos Humanos, que debe impartirse en los colegios a partir de ese curso. Allá, en la lejano España, contra el Gobierno y aquí, en estas ínsulas de barataria, contra los demócratas canarios, en perjuicio de las futuras generaciones.

 

Dado que tenemos descendientes que, de ninguna de las maneras, deseamos que se les envenene con el nacional catolicismo de los Rivero, Soria, Rajoy y toda esa tropa de nostálgicos, hijos y nietos de falangistas de aquellos de la Cruzada Franquista contra el judaísmo y la masonería, nos rasgamos la vestiduras por impedirse, contrariamente a lo que se hace en el territorio del Estado español, incluidos colegio religiosos, resultándonos vergonzante que se impida el que en nuestros colegio no se de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, imponiendo de tan mala manera el que nuestros hijos sean discriminados y no puedan aprender, adquirir conocimientos de las grandes corrientes culturales y evolución de mentalidades en el mundo contemporáneo, cuyo objetivo concreto es que el alumnado sea capaz de leer e interpretar textos fundamentales de las diferentes áreas del pensamiento, las ciencias y la creación literaria, cuyo objetivos detallamos de la manera siguiente:

 

a.- Individuos y relaciones interpersonales y sociales. Basados en el reconocimiento de la dignidad, del respeto al otro, aunque mantenga opiniones y creencias distintas. Abordando la igualdad de hombres y mujeres, en la familia y en el mundo laboral.

 

b.- La vida en Comunidad. Convivencia en los valores cívicos en los que se fundamenta la sociedad democrática: respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, cooperación, cultura y paz. Asimismo, desde el reconocimiento de la diversidad cultural, política y religiosa, asumiendo la igualdad de hombres y mujeres en tanto en cuanto a derechos y deberes, permitiendo proporcionar elementos para identificar y rechazar situaciones de marginación e injusticia social

 

c.- Ese vivir en sociedad que propicie contenidos, respecto a vivir en sociedad y el conocimiento de las normas y principios de convivencia establecidos en la Constitución, como la valoración de los servicios públicos y de los bienes comunes, que no es malo. Caso contrario que venga Dios y nos lo diga para no tener que rechazar y poder creer a esos políticos que desean llevarnos, por lo que se deduce, a las Cruzadas Orientales (siglos XI y XII) donde ayer como hoy primaron intereses expansionistas del feudalismo sobre tensiones existentes entre el Islam y Occidente que perviven en la actualidad, lamentablemente.

 

d.- Los Deberes y Derechos ciudadanos de los principios recogidos en  textos internacionales que impidan la violación que permanentemente se viene haciendo de los Derechos Humanos

 

e.- Como deben funcionar las sociedades democráticas del siglo XXI. Abordando también la Ciudadanía en un Mundo Global, en procesos de globalización e independencia de los principales conflictos del mundo actual, así como el papel de los organismos internacionales, en su prevención y resolución.

 

f.- Religión y secularización, como rasgo esencial de modernidad en el establecimiento de la libertad religiosa Iglesias y Estados en el siglo XIX desde la laicidad y respeto hacia las diferentes religiones

 

g.- Racionalismo, libre pensamiento y anticlericalismo. La secularización de la sociedad: el declive de la religiosidad y el acercamiento al laicismo de una sociedad libre en pleno siglo XX, donde la religión no sea la del Estado, con compresión y cabida a otras confesiones religiosas sin enfrentamientos entre las que se consideren diferentes, en razón a las creencias de cada cual.

 

En definitiva el Decreto ley facilita la apertura a la compleja realidad, para prepararse y responder al pluralismo que la inmigración y la comunicación universal de ideas y de productos crearan en una sociedad del siglo XX, para poder forjar personas conscientes de sus responsabilidades cívicas, superando el individualismo, egocentrismo y falta de conciencia comunitaria a que invita la lógica del mercado y los espurios intereses de los grupos políticos, religiosos, mediáticos.

 

 Como reflexión final, pensamos que entre todos debemos superar las dificultades, encontrando puntos comunes, soluciones fecundas y reconciliaciones  para poder superar al partido político y religión únicos a que fuimos sometidos los padres y abuelos de la dictadura. Que la Educación para la Ciudadanía sea el lugar de encuentro y reconocimiento de todos los valores comunes y forjadoras de una nueva conciencia de identidad ciudadana en libertad, sin  las cortapisas e imposiciones de los gurús de turno en estos colonizados peñascos.

 

LA LAGUNA