Ni
un paso atrás
Carta
al profesorado canario
Manuel
Marrero Morales (*)
Estimados
colegas: el próximo 30 de enero, Día Escolar de la paz y la no violencia y 60 aniversario de la muerte de Gandhi,
estamos convocados a un referéndum para votar sobre un nuevo sistema
retributivo. Lo que se nos somete a votación no es si queremos o rechazamos un
dinero, que además nos deben, sino si
con nuestro voto solicitamos o, por el contrario rechazamos, una nueva forma de
entender nuestro trabajo y las remuneraciones que nos corresponden. Este asunto
es de suma importancia. Por tanto, ni un paso atrás.
Hasta ahora,
realizamos nuestro trabajo, con múltiples funciones y total dedicación y
entrega, y por eso nos pagan. Ahora, como respuesta a nuestra petición de
homologación, que ha sido desoída por
Si apoyamos
ese preacuerdo le estamos diciendo a la sociedad que aceptamos ese sistema
retributivo ligado a criterios de “aumento de la calidad”, y por tanto nos
convertimos en cómplices de una Consejería que no invierte en mejorar la
educación, se exime de sus responsabilidades y, de forma sibilina, le ha
trasladado a la sociedad el mensaje de que los resultados académicos y el
fracaso escolar dependen exclusivamente del profesorado, y que, ahora, con ese
aumento de sueldo se solucionarán. Por tanto, apoyar este preacuerdo es tanto
como apoyar las políticas de recortes de
Hace unos
meses iniciábamos una serie de movilizaciones por conseguir una homologación
económica con el resto del funcionariado canario de igual categoría y
titulación, cuyas diferencias se habían ido incrementando desde el año 95.
Solicitábamos homologarnos con los puestos base, es decir, en torno a unos 400
euros al mes. La deuda acumulada durante estos 12 años ni siquiera la contemplábamos.
Todos
celebrábamos que, por fin, hubiera unidad sindical. Por fin, diez siglas sindicales
nos convocaban a huelgas y manifestaciones y el profesorado respondió de forma
casi unánime. Tres de ellas no habían obtenido delegado alguno en las últimas
elecciones, no obstante estaban presentes en las Juntas de Personal con voz y
sin voto y, por aquello de los planteamientos unitarios, pesaban de facto igual
que el sindicato más representativo
(STEC-IC, u otros como EA-C, UCPL y UGT) en la toma de decisiones del Comité de
Huelga.
Comenzó el
nuevo curso con un nuevo gobierno del partido que ha venido haciéndolo en los
años en que la deuda por homologación se ha ido incrementando, presidido por el
ex – maestro, don Paulino, que llegó a afirmar en plena campaña que el
profesorado canario era el mejor pagado del Estado y que tiene en su haber el
ser el único cabeza de lista que no recibió al Comité de Huelga. No obstante, posteriormente,
se contradijo ofertando 80 millones de euros. ¿No habíamos quedado en que
éramos los mejor pagados? ¿A qué se debe, pues,
ese dispendio y esa generosidad?
Partíamos de
la base de que, con el nuevo curso y una nueva Consejera, se abriría un nuevo
proceso negociador; pero hubo que convocar de nuevo huelgas y manifestaciones
para que se produjera la primera reunión: en octubre el gobierno ofrecía, y
días más tarde, quitaba, sin dar explicaciones, los mismos 80 millones de euros
“consolidables al final del proceso” que en la
actualidad son motivo de referéndum. En la primera ocasión esa cantidad fue
rechazada de forma unánime, por ser insuficiente y por no responder al concepto
de homologación. Y así, hasta el 17 de diciembre no se convocó jamás al Comité
de Huelga, que siguió movilizando al profesorado; sin embargo, los hechos lo
constatan, algunas organizaciones, a espaldas del profesorado y del propio
Comité de Huelga, al mismo tiempo que mantenían la pancarta de
Los sexenios,
que nos invitan a aceptar, además de no ser una respuesta a la homologación,
son un concepto caduco, que pronto será sustituido por otro nuevo concepto jerarquizante e igual de insolidario,
los grados, que vendrán impuestos, y financiados si fuera necesario, por normativa
básica del Estado. Están pretendiendo que el Gobierno Canario ignore y no pague
la deuda de homologación y a cambio, además, reafirmemos esa decisión y le solicitemos con nuestro voto que, por un
precio aún más barato, se nos plantee un nuevo sistema retributivo por el que para
ganar el sueldo tengamos que estar realizando acreditaciones de nuestro
trabajo. Además, nos amenazan con que si votamos no, se retira la oferta
económica.
La época del
miedo quedó enterrada junto al Dictador. El dinero para la homologación, si
fuera verdad esa ingente cantidad de dinero que dicen nos van
a pagar, existe. Por tanto, rechacemos esta equivocada propuesta que nos están
intentando vender y exijamos que se nos pague la deuda por homologación, que de
los sexenios y los grados ya hablaremos más adelante. Que no nos engañen.
Ni un paso atrás, compañeros y compañeras. Un cordial saludo.
(*) Miembro del
Secretariado Nacional del STEC-IC