O T O Ñ O
Guayre Adarguma *
El próximo 22 n Wanil (22 de
septiembre) celebramos el equinoccio de Otoño, festividad íntimamente
relacionada con
Vivimos en una sociedad enmascaradora
de las más elementales realidades, esta sociedad del consumo por el consumo nos
sumerge en un mundo ficticio supuestamente ideal alejándonos cada vez más del
conocimiento de los principios básicos y elementales en que el ser humano
sustenta su existencia, que son los
proporcionados por
Especialmente en los grandes centros urbanos, el
conocimiento que el individuo recibe desde su más temprana edad en torno a
En toda sociedad capitalista el sistema crea la necesidad
para después ofrecer satisfacerla, naturalmente, a cambio de unos beneficios
económicos que en la mayoría de los casos llegan a ser inmorales; así por
ejemplo, se aleja al individuo desde su más temprana edad del contacto y
conocimiento de
Pero, como hemos dicho, el sistema capitalista está siempre
dispuesto para satisfacer las necesidades previamente creadas; así, cuando el individuo comienza a sentir la
llamada de los genes y su subconsciente le induce a sentir nostalgia de sus
ancestrales orígenes campesinos y siente la imperiosa necesidad de
reencontrarse con
A este desenraizamiento del
individuo en cuanto a sus orígenes naturales, no son ajenas ciertas actitudes
dogmáticas sostenidas por determinadas confesiones religiosas, las cuales con
tal de conseguir un mayor sometimiento del individuo a sus postulados, no han
dudado en demonizar los ritos naturales ancestrales emanados de la propia
Divinidad. En cambio orientan sus postulados hacía aspectos políticos,
económicos y materiales, en detrimento de la salud espiritual y mental de sus
adeptos.
Dicho lo que antecede, vamos a entrar en el tema que
da título a este modesto artículo.
En el plano puramente físico, el
equinoccio está relacionado con el movimiento de
Los equinoccios, dentro de las
experiencias de vida de los seres humanos, posibilitan la preparación para los
solsticios, otros dos momentos del año que también están asociados al movimiento
de
Las constelaciones personifican a
Los seres humanos hemos creado los ritos a
causa de nuestra fragilidad frente a las fuerzas naturales, que pueden estar
a favor o en contra, y para ello pedimos la intermediación
de sacerdotes o seres elegidos por el grupo social o por las Diosas para que
intercedan por nosotros, apelando a símbolos y fórmulas ancestrales que tienen
su propia condición divina y secreta. La finalidad de esto, es que los
fenómenos de los cuales depende la agricultura, desde que la semilla se
entierra hasta que la planta germina y se llena de flores y frutos, sean
propicios.
Gran parte de los ritos que actualmente
conocen los arqueólogos son herencia de religiones y creencias prehistóricas de
hace 40.000 años, que coinciden con las épocas de siembra y recolección. Todas
las religiones naturales de la época histórica, tanto las que provienen de
Europa, Asia, África, América y Oceanía, se fundamentan en la necesidad de sobrevivencia del hombre; es decir, la de obtener de
Los ritos practicados por el hombre, desde
que se descubrió la agricultura, son muy similares, independientemente de las
regiones de
En Nueva Guinea, se honraba a
Desde el punto de vista machista e imperialista de la religión cristiana, nacida
hace sólo 2,000 años, estos ritos y ceremonias se califican como “paganos”.
Vale la pena aclarar que “paganos” es una palabra que viene del término latín paganus, y significa campesino; por lo tanto, cuando nos
referimos a celebraciones “paganas” estamos hablando de las fiestas campesinas
en honor de las Diosas de “otras religiones”. Entre las fiestas llamadas
“paganas” están los Beñemeres en Canarias en honor de
El principio femenino rige la fertilidad.
Durante más de 25,000 años, solamente las mujeres personifican a
Al principio, estas divinidades eran un paredro mortal (paredro =
divinidad inferior) que, en algunos casos, nacía de la Diosa Madre y en otros,
era un ser mortal del que ella se enamoraba. En ambos casos, el tránsito a la
condición de divinidad se da cuando el paredro muere
y la Diosa lo resucita como un ser inmortal, igual a ella, y generalmente
castrado.
A partir del momento en el que la divinidad femenina
se transforma y se vuelve dual, los hombres pudieron desempeñar cargos
sacerdotales y se convirtieron en los representantes en la Tierra del principio
masculino. En algunas religiones, tenían que ser eunucos para poder participar
en los ritos sagrados y así representar y personificar en la Tierra al paredro castrado. Un ejemplo claro de esto son los
sacerdotes egipcios que personificaban a Osiris, paredro castrado de la Diosa Isis;
y en Grecia, los que representaban a Orión, el paredro
castrado de la Diosa Artemisa.
Los ritos de las dos épocas agrícolas, antes de la primavera y del otoño, eran
fiestas del duelo y alegría de la Diosa Madre por la muerte de su paredro, que resucita gracias a su llanto (metáfora de las
lluvias, generadoras de vida y muerte).
La semilla enterrada representa al hijo muerto que
revive cuando la planta brota, gracias al duelo de
En estos ritos muchas veces tienen lugar procesiones
en las que se portan las imágenes sagradas a los campos. Durante la primavera,
la procesión iba a pie y en carro; y en otoño, en carro y a caballo; siempre
acompañadas por bailarinas y música, ya que el ruido es necesario para producir
las tormentas que acompañaban a la lluvia. Posteriormente, el rito se
enriqueció con mujeres que llevaban cestillos o coronas de flores, plañideras y
dramatizaciones cantadas en las que se recreaba la tristeza de
Si bien las verdades de
Como vivimos un mundo moderno -siempre es
moderno en el hoy- que es obsesivamente activo, donde predomina las acciones
hacia fuera, toda esta propuesta puede ser interpretada -psicológicamente- como
un momento desagradable, surgen resistencias y con ellas la desgana, la falta
de motivación, la apatía.
Son los vicios del mundo moderno, del
mundo excesivamente activo, que está siempre hacia fuera, pero que tiene como
consecuencias, por ejemplo, el estrés, y otros desequilibrios.
Esta es la calidad del equinoccio de Otoño, estación de equilibrio: aprender a administrar lo
interno y lo externo. Cuanto más nos educamos para los dos movimientos,
tendremos mejor salud física, emocional, mental y espiritual.
También debemos achicar la manifestación
psicológica, aceptando que siempre después de lo externo existe un interno, y
eso no tiene que presentarse en las experiencias como desgana o apatía.
El Otoño pide
creatividad interna que será complementada por la sensibilidad del mundo de
adentro. Estas dos cosas juntas traen gran potencia energética, que se acumula
durante todo el invierno para que podamos dentro de seis meses volver a hacer
el giro de dirección e ir hacia a la Primavera/Verano, a lo máximo de externo.
Para concluir, tener presente en las fiestas de Otoño
tres de los trece fundamentos de Nuestra Iglesia, que son los siguientes:
1. Reverenciamos y celebramos el Universo como la totalidad de lo que
existe, pasado, presente y futuro. Es la manifestación de La Diosa-Madre Chaxiraxi, está en perpetua evolución, y es inagotablemente
diverso. Su sobrecogedor poder y belleza y su fundamental misterio provocan la
más profunda reverencia y maravilla humana.
2. Toda la materia, la energía y la vida son una unidad interconectada de
la cual somos una parte inseparable. Nos regocijamos en nuestra existencia y
buscamos participar aún más profundamente en esta unidad a través del
conocimiento, la celebración, la meditación, la empatía, el amor, el accionar
ético y el arte.
3. Somos una parte integral de
* Guadameñe. Iglesia del Pueblo Guanche
* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen
Faykanato n Chinet, Wanil, 7º akano.
Fuente
consultada: Francisca Martín Cano
En: es.geocities.com/martincanot/gorgonas.html