Pacho’, el canario que reposa junto al Che

 

El palmero Alberto Fernández Montesdeoca compartió ’ideal’ con Ernesto Guevara, y fue enterrado con él en Santa Clara

 

Alfredo Mederos (*)

 

El pasado 9 de octubre se cumplió el cuadragésimo aniversario de la muerte del Che Guevara en Bolivia junto con algunos de sus más fieles compañeros, entre ellos Alberto Fernández Montesdeoca. Sus restos están hoy también depositados en el Mausoleo del Che en la plaza de la Revolución de Santa Clara, la ciudad que el Che Guevara tomó militarmente en 1958. Entre los que le acompañaron en la toma de Santa Clara estaba el entonces capitán Fernández Montesdeoca, también conocido por Pacho o Pachungo. Como señala el periodista y escritor Pierre Kalfon en su cuidada biografía ’Ernesto Che Guevara una leyenda de nuestro siglo’, el Che terminó el siglo XX donde tantos mitos han caído, como la encarnación de los que dan su vida en la lucha contra la injusticia y la opresión de los más desfavorecidos, ese mito persiste en el siglo XXI y su icono aparece en todo tipo de manifestaciones reivindicativas por todo el globo terráqueo. Pero el brillo de este mito apantalla el conocimiento de aquellos que le acompañaron y que igualmente, abandonando los privilegios del poder, arriesgaron y perdieron su vida en su lucha por el ideal de un mundo mejor. Entre ellos estuvo Alberto Fernández Montesdeoca, hijo de emigrante canario, comandante de la Revolución Cubana , cayó a los 31 años en la Quebrada del Yuro en Bolivia el 9 de octubre de 1967. Como es prácticamente un desconocido entre nuestros paisanos, queremos darlo a conocer.


Alberto Fernández Montesdeoca nació el 28 de diciembre de 1935 en San Luis, siendo hijo Ezequiel Fernández García, que como dueño de la empresa de guaguas La Oriental pasó luego a residir en Santiago de Cuba. Ezequiel, nacido en la primera década del siglo XX en El Llanito, Breña-Alta ( La Palma ), era el mayor de cinco hermanos: Ezequiel, Enriqueta, Leoncio, Benito y Miguel, de origen campesino. Las pocas oportunidades que se ofrecían a los jóvenes campesinos de La Palma en las primeras décadas del siglo XX, hicieron que Ezequiel, como tantos otros de aquella época, emigrara a Cuba muy joven, instalándose en la zona de Santiago, donde con su trabajo prosperó y se hizo dueño de La Oriental. También emigró a Cuba su hermano menor Miguel, que acabó instalándose en Camagüey. En cambio, sus otros dos hermanos, Leoncio y Benito, pusieron una tienda en El Llanito, en una casa al lado del puente del Barranco de Aduares y se dedicaron a los negocios en la época de la II República. Benito disponía de coche propio. Pero Benito, que era de los republicanos de Don Alonso, se afilió en 1936 a Izquierda Republicana de Manuel Azaña, por lo que después del 25 de julio de 1936 estuvo en el punto de mira de los golpistas; para evitar problemas mayores marchó a Cuba, junto con otros muchos palmeros amenazados el 24 de noviembre de 1936 en el Mexique, el trasatlántico que hizo el último viaje de su tradicional trayecto Santa Cruz de La Palma , Santiago de Cuba, La Habana. Leoncio , de ideología más conservadora, siguió en La Palma y prosperó en los negocios, llegando, entre otros, a ser accionista de Las Afortunadas.


Ezequiel se casó en Cuba y tuvo cuatro hijos: Marta, Douglas, Elsa y Alberto. Douglas apoyó la Revolución Cubana y fue locutor de Radio Habana-Cuba. Pacho cursó estudios secundarios en la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba, donde entabló amistad con los también estudiantes Frank País y Pepito Tey, participando en la lucha estudiantil revolucionaria contra la dictadura del general Batista. Éste había derrocado mediante un golpe militar en marzo de 1952 al presidente constitucional Carlos Prío Socarrás, e impedido ese año las elecciones presidenciales en las que era previsible el triunfo del Partido Revolucionario Cubano (Ortodoxo), que se consideraba heredero del Partido del prócer y héroe de la independencia José Martí (cuya madre es precisamente la tinerfeña Leonor Pérez) y que enarbolaba la bandera de la lucha contra la corrupción.


Un sector de las juventudes ortodoxas, acaudillados por Fidel Castro, atacó el 26 de julio de 1953 el Cuartel Moncada en Santiago. La mayoría de los atacantes fueron asesinados después de ser hechos prisioneros, y los supervivientes, entre ellos el propio Fidel Castro, fueron juzgados y condenados a prisión en la isla de Pinos. Fidel Castro, su hermano Raúl y otros 18 partidarios fueron amnistiados y salieron libres el 15 de mayo de 1955. Fidel organizó el Movimiento 26 de Julio con bandera rojinegra, para la lucha revolucionaria contra Batista. En Santiago de Cuba los principales dirigentes estudiantiles eran José Tey, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en Oriente, y Frank País, maestro baptista de 22 años, con gran capacidad organizativa y militar. Ambos habían tenido gran éxito atrayendo a los jóvenes estudiantes de clase media entre los que estaba Alberto Fernández Montesdeoca. Ambos visitaron a Fidel Castro en La Habana ; y Fidel, antes de marchar al exilio en México con otros compañeros del Movimiento, designó a Frank jefe del clandestino Movimiento 26 de Julio y de sus Grupos de Acción dentro de Cuba, y a Tey segundo de Frank, los dos con residencia en Santiago de Cuba. Con ellos está Alberto Fernández Montesdeoca, que en 1956 es enviado al exilio en Estados Unidos y México para realizar diferentes misiones dentro del Movimiento.


Castro y el médico argentino Ernesto Che Guevara organizaron en México una expedición para desembarcar en el Oriente de Cuba e instalar la guerrilla contra Batista. En la noche del 24 al 25 de noviembre de 1956 salieron de Tuxpan (México) 82 hombres a bordo del yate Granma. Para coincidir con el desembarco, Frank País, ayudado por veteranos del ataque al Moncada como Haydée Santamaría y Lester Rodríguez, preparó un alzamiento en Santiago de Cuba, que se inició el 30 de noviembre de 1956, cuando 300 jóvenes con uniforme verde oliva y brazalete rojinegro atacaron la jefatura de policía y otros centros controlando la ciudad el 1 de diciembre. Entre los caídos en la acción estaba José Tey. Pero el Granma retrasó su llegada hasta el 2 de diciembre. Atacados por las fuerzas batistianas, la mayoría pereció, pero los supervivientes, entre ellos Fidel, Raúl, el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, lograron instalarse en Sierra Maestra e iniciar la guerrilla a la que fueron sumándose campesinos y jóvenes del Movimiento 26 de Julio. Frank País siguió dirigiendo la lucha clandestina, pero en julio de 1957, cuando tenía 23 años, fue reconocido por la policía y abatido en el Callejón del Muro. Su entierro fue una impresionante manifestación de duelo en Santiago.


Avanzado 1958, el movimiento guerrillero de la Sierra Maestra se consolidó, y al mando de Raúl Castro se abrió al norte de la antigua provincia de Oriente el Segundo frente Frank País. Fidel y el Che decidieron abrir un nuevo frente guerrillero en el centro de Cuba, en Las Villas, donde ya actuaban algunos guerrilleros igual que en otras zonas de la isla. El Che Guevara sería el jefe de este nuevo frente, y en agosto como Comandante de su columna nº 8, y Camilo Cienfuegos al frente de su columna Antonio Maceo, atravesaron Cuba desde Oriente, cruzaron la antigua provincia de Camagüey combatieron al ejército batistiano; en octubre ya estaban en Las Villas.


El Che se situó inicialmente en la Sierra del Escambray y Camilo Cienfuegos, al norte de las Villas. Allí se les unieron otros combatientes. Entre éstos estaba Alberto Fernández Montesdeoca, que había regresado de México el 7 de noviembre de 1958, precisamente para integrarse en la guerrilla. Pacho se puso a las órdenes del capitán René Rodríguez, dando muestras de su arrojo, valentía e inteligencia militar, que causaron la admiración del Che Guevara, lo que le hizo ganarse su confianza. Como jefe de pelotón continuó su valiente participación en acciones militares que culminó, ya como capitán, en la toma de Yaguajay y en la batalla y conquista de la ciudad de Santa Clara en las Navidades de 1958. Desde Santa Clara, las columnas marcharon sobre La Habana al mando del Che y Camilo, y Batista huyó el 1 de enero de 1959. Al instalarse el Che como jefe militar de la Fortaleza de La Cabaña en La Habana , Pacho continuó como uno de sus hombres de confianza. Pronto ascendió a comandante de la Revolución , grado máximo entonces en el Ejército Rebelde.


Tenía sólo 23 años. Con una barba enorme que le llegaba casi hasta la cintura visitó a la familia de su tío Benito que residía en La Habana. Tuvo que decirle a su tía que no se asustase, que era él, Pacho, Pachungo. El Che pronto participó en la estructura burocrática del poder, siendo designado jefe del Departamento de Industrialización del INRA (Instituto Nacional para la Reforma Agraria ) y luego Ministro de Industria. A su vez, bajo las órdenes del Che, Pacho fue designado Administrador del Central Washington (central de la industria azucarera), y luego Director de la Industria del Azúcar en las provincias centrales de Las Villas. En 1961 fue designado director de la fábrica de sulfometales de Santa Lucía, al mismo tiempo que ejercía como jefe militar. Sin embargo, la idea del Che no era la de mantenerse disfrutando de puestos burocráticos del poder. Tampoco le convenció el poder burocrático instalado en la Unión Soviética. Su concepción de luchar a favor de los pueblos oprimidos del Tercer Mundo pasaba por la lucha antiimperialista contra las dictaduras corruptas apoyadas por Estados Unidos. Y decidió marchar al Congo en 1965, donde no encontró el ambiente revolucionario apropiado, pasando después a Tanzania. Tras once meses regresó a Praga. Allí fue visitado por Ramiro Valdés, su segundo cuando la famosa columna nº 8, y su colaborador Alberto Fernández Montesdeoca, quienes le acompañaron en su regreso a La Habana cuatro meses después. El Che insistió luego en combatir al imperialismo americano y a las dictaduras que apoyaba en América Latina, creando un foco guerrillero que sirviera como revulsivo. Pensaba el Che que por su situación geográfica y condiciones internas Bolivia era el lugar adecuado para iniciar el proceso revolucionario, lo que además haría que disminuyera la presión que el Gobierno americano ejercía sobre la Revolución. Para ello, entre julio y octubre de 1966 se entrenaron en una finca de Pinar del Río unos 15 hombres en un entrenamiento intensivo, como soldados rasos, sin tener en cuenta sus grados en el ejército cubano. Con el Che fueron a Bolivia en grupos de dos o tres en diversas fechas, con nombres falsos para despistar, y por itinerarios diferentes, los 17 miembros del Comando, la flor y nata del Ejército Rebelde: cinco tenientes, siete capitanes y cinco comandantes de la Revolución. De ellos, tres trabajaron con el ministro Che Guevara: el comandante Alejandro Machín, viceministro de Industria, el comandante Alberto Fernández, director de Minas, y el capitán Suárez Gayol. Además, estos tres eran miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Idealistas, abandonaron el disfrute del poder para arriesgar sus vidas en una nueva aventura revolucionaria. A finales de agosto, el Che interrumpió el entrenamiento de Pacho para enviarlo a Bolivia para explorar las condiciones y preparación de los reclutas bolivianos y latinoamericanos que les esperaban en Bolivia, y el campamento base previsto para la guerrilla. De regreso de su viaje clandestino, Pacho informó al Che de lo visto. Igual que le acompañó en su marcha sobre Santa Clara y luego sobre La Habana , Pacho acompañó al Che en su marcha a Bolivia. El 23 de octubre de 1966, el Che salió con él rumbo a Moscú y Praga. En tren a Viena y Frankfurt. De aquí en avión a París, Madrid y San Paulo. Finalmente llegaron a Corumba en la frontera boliviana el 6 de noviembre, donde compañeros bolivianos los llevaron a Cochabamba y La Paz. Y de ahí al campamento previsto en Ñancahuazú. Igual que el Che, Pacho tenía su diario de campaña. La columna se puso en marcha. Las condiciones fueron extremadamente difíciles. El 30 de julio de 1967 Pacho fue herido en un encontronazo con el Ejército boliviano. El 26 de septiembre, después de un combate, sólo quedaban 17 hombres, con un herido y tres enfermos. El 7 de octubre, el Che estaba cerrado por todas partes y perdió la mitad de sus hombres. Guevara separó a un pequeño grupo con los enfermos para darles posibilidad de contactar con otros compañeros, y se aprestó al último combate en la Quebrada del Yuro. Pacho, que le había acompañado en un centenar de misiones, a pesar de estar herido, también estuvo presente en el último combate. El Che resultó herido y capturado el 8 de octubre. Un sargento lo ejecutó el 9 de octubre. Sus manos fueron cortadas y conservadas. Pacho fue herido en el combate y murió desangrado el 9 de octubre sin recibir ayuda médica. Su cuerpo fue exhibido al público en Vallegrande y enterrado clandestinamente.



* Alfredo Mederos
es investigador y doctor en Química.