Los pactos no escritos y sus enseñanzas
Wladimiro
Rodríguez Brito
Esta semana hemos sufrido varios conatos de
incendio en nuestra Isla y un incendio importante en
En los incendios del
pasado año y en los de estos días coinciden algunos factores que están en
nuestras manos, ya que los caprichos de la naturaleza no están bajo nuestro
control.
Casi todos los incendios
se han producido en tierras antaño cultivadas y hoy en abandono -Los Campeches,
Mogán, Vallehermoso, Masca y Hermigua-, y todas las plantas que crecen en lo
que fueron huertas de cultivo tienen una gran capacidad para la combustión:
zarzas, cañaverales, espinos, vinagreras, tártagos, pajonales, etcétera;
situación que se ve agravada ante la carencia de animales que pasten en los
campos.
En todos los casos,
nuestra gente plantea como solución a los incendios más medios materiales,
sobre todo aviones, pero casi nadie habla de la prevención, cuando si hay algo
que es básico en la lucha contra el fuego es contar con medios propios y
depender lo menos posible del exterior. En los casos de Hermigua, Vallehermoso
o Los Campeches, zonas incendiadas el pasado sábado, todas coinciden en que
fueron tierras labradas hasta hace unos años y ahora están en total abandono.
En el caso gomero, el
fuego ha pasado junto a la iglesia o la plaza del pueblo, ya que las huertas
antaño cultivadas ahora son suelos balutos. Hemos planteado
en numerosas ocasiones esta situación, léase el artículo publicado en este
periódico el 16 de marzo del presente año titulado '
No pretendemos dar
lecciones de nada. Creemos que hay que hilvanar un marco legal nuevo que
obligue a los propietarios de tierras en las proximidades del monte y de zonas
pobladas a la limpieza de la vegetación todos los años, y, sobre todo, labrar
los terrenos antes del verano. Las viviendas han de estar libres de vegetación,
al menos en los diez o quince metros en torno a las mismas, y en las fincas
forestales particulares debe haber gestión y mantenimiento que ayuden a la
prevención de los incendios.
En la actualidad
tenemos un marco legal burocrático con varias administraciones que enredan la
gestión y debe existir una normativa que facilite obras en el medio rural sin
la rigidez actual. Así, vallados, estanques, cuartos de aperos, etcétera, han
de tener una regulación que facilite la incorporación del campo, incluida la
agricultura de fin de semana, que permita cuarto de aperos sólo para las
tierras que se cultiven realmente con una morfología que no impacte en el
medio. Además, en los pueblos hemos de tener grupos de protección civil que
arropen y orienten a la población ante una emergencia. Lo ocurrido estos días
en
Estos días se ha
acumulado en
Volvamos a los pactos
no escritos que el hombre ha tenido con la tierra para sobrevivir en un medio
problemático como el nuestro; abramos los libros no escritos de nuestros
mayores en los que el fuego nunca estuvo a las puertas de la iglesia de
Hermigua, y entendamos que antes no teníamos helicópteros, pero sí teníamos
campesinos que cuidaban y limpiaban sus tierras y el monte.
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