LA PEDERASTIA NO ES SINÓNIMO DE PAIDOFILIA

 

Fidel Campo Sánchez

 

Pedofilia o paidofilia que viene del griego es referida a amistad entre niños, o la inclinación de las personas a sentir atracción sexual primaria.

 

Pese a que el vocablo “pedofilia” etimológicamente se usa por la generalidad, es más correcto el de “paidofilia

 

Paidosexualidad era utilizada como sinónimo con la misma raíz etimológica de “paidofilia”, pero ateniéndonos a la etimología la palabra vendría a significar “deseo sexual de un niño o una niña”.

 

La “paidofilia” o pedofilia para la religión católica tiene carácter epidémico (¡craso error!) y no endémico. Según esto nos preguntamos ¿no tendrá algo que ver con el celibato o con el conjunto de normas absolutamente neurotizantes que imponen y se auto imponen los clérigos?

 

Desde nuestra heterodoxia y el derecho a la libertad individual, lo que más nos indigna de esas sui géneris interpretaciones  moralistas, es el ver como ellos se salen de rositas tapándose todos con la misma manta para seguir permitiendo el que se trunquen vidas y, además, que la jerarquía de una religión cuyos curas, en muchos casos, inducen a la “paidofilia”, quizás y precisamente por la naturaleza misma de su celibato, no es tolerable el que  utilizando el singular secretismo de las instituciones religiosas basándose en la opresión, en el miedo y ocultándolo como algo sucio y lo más denigrante del ser humano en resumen como: pecado mortal para los demás, no para ellos.

 

La pederastia, del griego país o paidós:”niño o muchacho” y eran “querer”, es la relación erótica entre varón “adolescente” y un “varón adulto”. Hoy que afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho y obligaciones, la pederastia entre un adulto y un muchacho de edad legal es legal en cualquier país donde la edad legal está más baja de los dieciocho años.

 

Quienes consideran que la pederastia es sinónimo de “paidofilia (pedofilia) están en error. Pues aunque parezca que etimológicamente  significa lo mismo, ya que, ambas se basan en paidós: ”niño o adolescente” no es así. En la Grecia antigua, de donde procede el término, no era referido al abuso sexual cometido contra un niño sino a la relación de índole sexual entre hombre adulto y un muchacho adolescente.

 

Por tanto estamos ante una interpretación errónea y parcial de los textos clásicos griegos. La pederastia viene a designar a los homosexuales hombres referidos solamente a la atracción entre hombre maduro y uno o varios muchachos varones, y en absoluto a la relación sexual entre hombres adultos y no entre adultos y niños.

 

La pederastia fue relación aceptada por la sociedad griega como relación entre adolescentes  varones de familias de buena posición social y un varón maduro, la manera con la que se identificaba al género masculino que no tenía en cuenta la edad y restringido exclusivamente al varón (hombre)

 

Deseamos producir esta opinión, por supuesto, contraria a determinadas doctrinas que machacan la pederastia,  y la homosexualidad casi con la prostitución – la profesión más antigua de la humanidad -. Aquellos se atreven a vulnerar derechos Constitucionales, que deshacen la fama de los demás, los que ven la mota en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Víboras que matan la fama de los demás, con sus sentencias. Ellos juzgan, ellos condenan y para ellos no dictan, para ellos la justicia es algo diferente. Nos estamos refiriendo a aquellos obispos que se auto defienden y protegen asimismos como lo hacen con los otros clérigos pederastas que delinquen contra menores y que tratándose de un drama, ¡para mayor poca vergüenza!, es silenciado y encubierto por la iglesia católica con el alemán Ratzinger como Sumo Sacerdote (papa) a la cabeza, de cuyas malvadas actitudes y a fuer de ser pragmáticos no excluimos a las demás religiones que condenan y excluyen estando también implicadas en estas practicas.

 

Y finalizamos requiriendo a los neo inquisidores, de aquí y de acullá: El que esté libre de pecado que tire la primera piedra (Juan 8:7). Muchas veces si meditáramos sobre la caridad, el respeto y el amor a los demás que nos enseña el Evangelio de Cristo, nos juzgaríamos con tanta ligereza, saña y subjetividad.

 

AMEN