Desde la unidad nacionalista hacia una "Patria Nueva"

 

Los contertulios de esta semana coincidieron en señalar que es necesario la unión real de los canarios para perseguir con más fuerza la opción de la soberanía. En estos términos se expresó con claridad Juan Suárez, vicepresidente de Solidaridad Canaria: "Necesitamos la cohesión social para conseguir la independencia. Estamos ante una necesidad imperiosa para nuestro pueblo".

Por su parte, Carlos Lugo, ex abogado e intelectual de la política, habla de un consenso mayor que elimine alguna de las barreras administrativas existentes: "Hay que establecer una organización política de Canarias que pueda ser constituyente para una futura independencia. Si Canarias no vuelve a convertirse en un Archipiélago cohesionado dejando a un lado el sistema de dos provincias, aunque respetando la diversidad de las Islas, entonces nunca podremos ser un país y mucho menos una nación. El paso imprescindible es la creación de un Estatuto de Autonomía que sea a la vez constituyente, con puertas abiertas, para un documento soberano hacia la independencia futura".

De la misma manera, todos los asistentes al debate aclararon que en este tiempo presente se hace más necesario que nunca la lucha por una mayor cuota de autogobierno. Para Santiago Silva, de Alternativa Nacionalista Canarias: "Nunca ha estado más justificada la unidad nacionalista, pero estamos hablando de una verdadera unidad de verdaderos nacionalistas. Esto hay que lograrlo por encima de protagonismo inútiles. Tenemos que alcanzar una postura fuerte que fundamente una reivindicación independentista en canarias, que no sólo es posible sino que además no tiene más capacidad de aguante en el tiempo".

Por su parte, José García Corujo, militante del Congreso Nacional de Canarias, afirma que esta labor de construcción de la patria canaria no se puede relegar al futuro: "Nosotros estamos trabajando por la lucha por la independencia y así lo manifestamos en nuestro anteproyecto de Constitución. Los canarios somos demócratas por naturaleza, no por nuestros estudios, sino porque la propia tierra canaria lo produce. Sin embargo, creo que los españoles no lo son. Ni su monarquía, ni su gobierno ni sus republicanos. No podemos dejar esta tarea a nuestros hijos, tenemos que intentarlo nosotros mismos en este tiempo presente".

 

Al debate de esta semana se unió desde La Gomera Adán González Navarro, miembro de Alternativa Nacionalista Canaria. En un comunicado denso, desgrana lo que para él debe ser una "Patria Nueva": "Ahora, después de un par de lustros de marginación política, el ideario soberanista retoma, aparentemente, la primera línea de la discusión política. De alguna forma, recurrir al discurso soberanista se ha convertido en algo muy natural, excesivamente natural. La cuestión, por tanto, sería saber, de forma clara, de qué se está hablando. Se debe dilucidar el trasfondo del asunto, el alcance real de las palabras. En este sentido, es necesario saber si de lo que se habla es de profundizar en la autonomía política que nos mantiene dentro del Estado o si, por el contrario, se trata de un soberanismo que apuesta por la construcción de un espacio de diálogo que encamine a las Islas Canarias hacia la independencia.

Por nuestra parte, apostamos por la segunda de las alternativas, pero desde el convencimiento de que dicho proceso debe suponer una transformación total de las estructuras políticas actuales. La independencia, como único medio posible para la construcción nacional, debe liquidar no sólo el entramado político español en Canarias, sino que, conjuntamente, debe acabar con el modelo actual de desarrollismo económico, puesto que una independencia insostenible nos lanzaría de forma irremediable a los brazos de cualquier otra metrópoli colonialista. Las bases de ese nuevo país tendrían que sustentarse, de forma firme, en la proyección constante de mecanismos que garanticen una nación de equilibrios sociales, donde la desigualdad quede limitada lo máximo posible. Canarias deberá ser una Patria Nueva que integre, desde el respeto a la diferencia, a todos y todas. Un país, por tanto, que se aleje de las estrategias neoliberales y busque alternativas para la sostenibilidad.

Si, por el contrario, lo que se pretende, con todo este ronroneo soberanista es mantener vigente el liderazgo de ciertos sectores de la oligarquía local convertidos al nacionalismo, el proceso, en este caso, quedaría frustrado a modo de encantamiento pasajero. Puede que se profundizara en los niveles de autonomía con lo que contamos, pero la estructura, por no decir superestructura, colonial quedaría intacta. El sentimiento de perdida que ha protagonizado nuestra historia, ese sentir como el constante desvanecimiento de algo, se acentuaría, significando el desmembramiento definitivo y la liquidación de toda posibilidad que permitiera reestructurar nuestra sociedad.

En definitiva, creemos que los sentimientos soberanistas deben ser sinceros y no meras estrategias de presión política frente a los agentes estatales. Se trata de apostar por la apertura de un proceso amplio de negociación lo menos traumático posible, donde todo los sectores de la sociedad canaria tengan la posibilidad de participar en igualdad de condiciones. Un proceso en el que establezcamos los tiempos, sin miedos, armados de una voluntad transformadora, y dispuestos a construir una sociedad más justa".  

 

Fuente: El Día, 14-10-2007