A Paulino Rivero: salve CC

 

José Ismael Rodríguez Delgado de Molina

Me dirijo a usted con la humilde intención de que lea estas líneas o que alguno de sus adláteres se las haga llegar o, por lo menos, se lo comenten. Y le escribo a usted, no como nuestro presidente, sino como líder de Coalición Canaria.

En el año 1991, tras las elecciones nacionales canarias, D. Juan Pedro Dávila y D. Bernardo Cabrera, por parte del PNC, y Victoriano Ríos por las AIC, se pusieron manos a la obra para conseguir que las distintas organizaciones políticas insulares de las AIC, ICAN y AM se pusieran de acuerdo para iniciar una confluencia que, con el tiempo, desembocara en un gran partido nacionalista canario, que fuese capaz de defender los intereses de la sociedad canaria. Este arduo trabajo de aleccionamiento ideológico y de superación de recelos, llevado a cabo por los anteriormente nombrados próceres, arribó en la federación de partidos que todos conocemos como Colación Canaria.

El trabajo continuó y en el año 97 el PNC tenía cerrado un acuerdo de fusión con las AIC, mediante el cual ambas organizaciones pasaban a denominarse Partido Nacionalista Canario. Pero los recelos del resto de organizaciones, más preocupadas en acaparar y mantener parcelas de poder que en trabajar por el avance del proyecto nacionalista, no sólo impidieron esta fusión sino que forzaron, de alguna manera, la salida del PNC de CC, con la promesa por parte del primero de volver en el momento oportuno.

Tras esta primera salida de Coalición Canaria se han producido otras, como la del PIL o la del CCN, pero con una pequeña diferencia a nuestro entender. La salida del CCN y del PIL se fundamenta en personalismos y ansias de protagonismo por parte de sus líderes, mientras que la del PNC se produjo, fundamentalmente, por razones ideológicas, y digo fundamentalmente porque también interfirió en la decisión final cierto egocentrismo y revanchismo de algún que otro advenedizo.

¿Qué queremos decir con este relato de desencuentros dentro del nacionalismo gobernante en este Archipiélago? Pues algo muy sencillo: que hay fórmulas que ya han demostrado su ineficacia. La fórmula de la amalgama de egos, la fórmula de la superposición de ansias de poder personal, en definitiva, la suma de cabezas de ratón no funciona, la historia así lo demuestra. ¿Qué pretenden esos líderes que un día salieron despotricando de sus compañeros cuando no vieron colmadas sus apetencias personales? ¿Cuál es la fórmula que proponen para la próxima cita electoral? ¿Más de lo mismo? Pues creo que ha llegado el momento de decir no, que así nunca más.

Es posible que Coalición Canaria no esté en su mejor momento. Qué duda cabe que los resultados de las últimas elecciones nacionales canarias y estatales no han sido los esperados o, más bien, los deseados pero, paradójicamente, esta debilidad puede ser invertida en beneficio de la organización.

Creemos que ha llegado el momento de maduración necesario dentro del nacionalismo canario para reformular el proyecto o, siendo más correctos, ha llegado el momento de formular el proyecto de una vez y por todas. Ya está bien de basar las estrategias en función de citas electorales. Es el momento de plantear a la sociedad canaria un proyecto claro, diáfano y definitivo para la consecución de la soberanía nacional canaria. Es el momento de crear dentro de la organización un grupo dedicado en exclusiva a vertebrar el proyecto a corto, medio y largo plazo, teniendo como meta final e irrenunciable la consecución de un sillón en la Asamblea General de la ONU.

Para que esto suceda, en primer lugar hay que empezar por decir no, de forma rotunda y tajante a todos esos cantos de sirena que proponen pactos electorales coyunturales. Decir no porque es más de lo mismo. Decir no porque es supuesto pan para hoy y hambre para mañana. Decir no porque no ayuda a avanzar en un proyecto nacionalista serio, estructurado, fuerte e ideológicamente armado. Decir no porque es perpetuar el chantaje de unos pocos a la mayoría.

A nuestro modesto entender, el proyecto de Coalición Canaria tiene posibilidades de sobrevivir a estas horas bajas porque es el alma de los canarios quien lo sustenta, pero para eso es ahora cuando tenemos que organizar, que proyectar, es ahora cuando hay que afrontar un proyecto soberanista serio, afianzado en bases sólidas, estructurando movimientos sociales, educativos, deportivos, profesionales, etc. Por todas estas razones, es el momento de pensar en la finalidad del proyecto, en plantearnos para qué somos nacionalistas y cómo vamos a conseguir los objetivos.

Para iniciar este camino usted, señor presidente, debe liderarlo, usted debe asumir esa responsabilidad histórica, no todo es gestionar herencias pasadas. Es el momento de dar un paso al frente, y con usted lo daremos muchos otros.