Pecado mortal para los demás; no para los clérigos

 
Fidel Campo Sánchez


Llama poderosamente nuestra atención el obligar a expulsar y casi excomunión del obispado de Ciudad Real a una lesbiana de la Hermandad de la Virgen de la Encarnación de Abenójar, por considerar que su conducta ha sido “manifiestamente escandalosa” al haber contraído matrimonio civil en el mes de febrero. El obispo pidió a través de carta a la cofradía que diera de baja a esta mujer, justo después de que fuera nombrada vicesecretaria de su junta directiva. Un cargo que, según las normas de la Iglesia católica, que no se puede ejercer en una situación irregular para la Iglesia y considerar un escándalo publico. Nosotros creemos que estos representantes del Estado vaticano utilizan diferentes varas de medir para calificar lo que es pecado mortal y poder apartar de su Iglesia lo que ellos consideran falta muy grave y contrario al respeto que deben,  como todo ciudadano, a las leyes del país, del Estado español, bajo las cuales estamos todos pero… por el contrario usan una medida diferente cuando se trata de los pecados mortales que ellos cometen y son los que nosotros consideramos muchísimo más graves y que vulneran los principios fundamentales que ellos defienden y aplican a los demás como son:


a.- Inversiones en Gescartera para recibir pingues beneficios en modalidad de cuasi “blanqueo” de dinero donde había inversiones del vil metal de: monjas, congregaciones de dominicas, salesianas, jesuitas, obispo de Astorga y…


b.- Inversiones en bolsa en acciones de fábricas de “viagra” (citrato de sildenafil, a modo de afrodisíaco, para combatir la disfunción eréctil) y, además, en la producción de preservativos (condones) que impide que el semen entre en contacto con el interior de la vagina e impida alcanzar el óvulo y así, de alguna manera, salvo algún fallo, impedir embarazos y poder controlar la natalidad y algo muy importante bajo el punto de vista profiláctico cual es hacer sexo seguro para paliar y frenar el SIDA y otras enfermedades venéreas que parece que a ellos lo importan un pepino.


c.- Nos resulta patético y de cutre sociológico la vara de medir que se utiliza para tratar y medir correctamente lo que es pecado mortal de los demás, sin considerar por parte de esos clérigos que son ellos los que pueden acumular riquezas y, por ello no es pecado y no tienen necesidad de acudir a ningún confesionario para lavar sus pecados de usura que nos han mostrado en: amasar dinero, llevar a término prácticas sexuales de paidofilia (pedofilia), pornografía, pederastia, pues, casos de pederastia son y han sido de uso muy frecuente y nada normal bajo el punto de vista de la buena moral cristiana en infinidad de sacerdotes de la Iglesia católica, en infinidad de casos de toda una serie de escándalos relacionados con abusos sexuales  a menores( ( paidofilia o pedofilia). Lamentablemente, en algunas ocasiones algunos sacerdotes les traiciona el subconsciente cual le ocurriera recientemente al obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna que declaró públicamente que “algunos menores son conscientes y gustosos de prácticas de pedofilia, que la desean y, la consienten y la provocan”.


En definitiva unos dirigentes clericales de doble moral o criterio moral hacia un grupo que hacia otro que aplican con más rigor violando el principio de equidad y justicia hacia los demás, viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Que vulneran los derechos de los trabajadores/as de la Enseñanza de religión cuyos sueldos, para mayor vergüenza ajena, se pagan con nuestros impuestos y, además, debemos añadir que apoyamos firmemente la Ley de Educación Ciudadana con lo que desaparecerá esa asignatura de religión y todo aquel que desee que sus hijos reciban religión que se haga en las sedes de sus sectas, como cuando se nos enseñaba el catecismo católico que se impartía con el nombre de Catequesis todos los domingos. Hoy afortunadamente y por la Constitución que nos protege, nosotros y nuestros hijos podemos abrazar la religión que nos parezca oportuna y recibir enseñanza en las escuelas dominicales y de paso pedir la derogación de ese Concordato franquista, totalmente anticonstitucional.