La pegatina
Agapito De Cruz Franco
Llevo
ya un año viéndola. No puedo evitar mirarla siempre que camino o circulo por
esa avenida; cuando rodeo
Cuando
apareció por primera vez llevaba un claro mensaje de Falange Española en alguna
de sus versiones actuales. Era un día gris plomizo casi tirando a azul añil y camisa
nueva. En el ambiente flotaban los nubarrones de los últimos días del combate
electoral. La llamada a votar de este grupo venía rubricada por un: “¡Alístate!”, con lo que la cosa tomaba
tintes de democracia militar (¡!)
El
caso es que pasó el tiempo y alguien ya harto de esta huella electoral, y
deseoso, imagino, de ocultar su imagen trasnochada, le puso encima una bandera
canaria de las siete estrellas verdes. Pudo ser cualquier persona defensora de
la soberanía e independencia ante el hecho nacional canario. Pero también
alguien con ánimos de responder en tono subtropical a esa provocación cara al
sol. Dados los tiempos que corren, lo mismo pudo haber sido cualquier
simpatizante de Coalición Canaria (CC). Es conocido que desde hace ya tiempo ha
apostado por esta enseña -la de la bandera tricolor con las siete estrellas- dejando
cada vez más sólo al Consejero José Miguel Ruano, que como San Borondón, está a
punto de sumergirse en el Océano con su himno, su bandera oficial, su 30 de
Mayo y su Policía Canaria de diseño, elementos institucionales que no le entran
a este pueblo ni con calzador.
Sea
quien fuere, pues cualquiera que tuviera pegatinas de la bandera canaria en el
bolsillo se le podría haber ocurrido, el caso es que la superposición produjo
un nuevo mensaje, un híbrido entre los contenidos de la primera pegatina y los
de la segunda. De la primera quedó oculto todo, excepto el yugo y las flechas,
que, con el tiempo, se fundió en un solo conjunto con la bandera de las siete
estrellas, configurando una ideología nueva, algo así como una especie de
independentismo canario falangista. Y claro, la cosa impacta.
Una
casualidad que haya coincidido este hecho con el perrea, perrea de los últimos discursos del
editorialista de cierto periódico insular abogando por la soberanía de Canarias
y tras una época anterior en la que ocupaban su interés los inmigrantes, los
ecologistas, los del no a todo, los grancanarios, etc. Asombroso que al mismo
tiempo, nos recuerde cada día sus portadas de los años 60 con el yugo y las
flechas en la cabecera. ¿Qué está pasando? ¿Nos hallamos acaso ante un
independentismo nacional católico canario? Si es así, es una nueva versión del
concepto de soberanía hasta ahora in-audito en estas Islas. Y que, por
supuesto, nada tiene que ver con la autodeterminación, ni los derechos
soberanos como pueblo que con seriedad, diferentes corrientes del nacionalismo
han abanderado y abanderan en Canarias.
Para
más INRI, la vía en cuyas farolas se halla la pegatina, es nada más y nada
menos que