Periodistas y manifestación
Justo Fernández
Rodríguez
Hace unos días, en estas mismas páginas,
analizaba con indignación la represión de que son objeto miles de
representantes sindicales que deciden defender de verdad a los trabajadores,
desafiando los intereses de sectores empresariales reaccionarios o gobiernos
cómplices de esos intereses. Ahora, con la misma indignación, quiero denunciar
la situación de otra profesión, que admiro, de gran peligrosidad: el
periodismo. Me refiero a los que se especializan en la investigación y denuncia
de los abusos y corrupción política o empresarial, y especialmente a los miles
de periodistas, hombres y mujeres, enviados a países con gobiernos
dictatoriales o como corresponsales en conflictos bélicos, que arriesgan su
libertad y su vida para denunciar los abusos, las injusticias, la explotación,
el hambre, la represión, el terrorismo y la falta de democracia.
La Federación Internacional de Periodistas (FIP), que representa a más de
600.000 profesionales de 120 países, ha dado a conocer su balance anual sobre
la represión de que fueron víctimas los periodistas.
La mayoría de los crímenes no han sido resueltos y es probable que nunca sean
castigados los criminales, pese a la resolución aprobada por el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas haciendo un llamamiento a los gobiernos a
enfrentar la violencia contra los medios de comunicación. Un año después, el
presidente de
¿Concentración o mitin? La derrota del Partido Popular, el 9 de
marzo de 2004, dio lugar a una planificada política de crispación permanente,
en la que importaban más las falsedades, mentiras y la manipulación, exigida y
alabada desde algunos medios de comunicación que la verdad. Primero fue la
inventada participación de ETA en el atentado del 11-M, con fines electorales,
para no tener que dar explicaciones, sobre la ineficacia del Gobierno de Aznar, especialmente, de su ministro de Interior, Acebes, que desoyó las advertencias de distintos servicios
secretos y algunos gobiernos sobre la amenaza real de un atentado islamista,
por la complicidad de Aznar en la invasión ilegal de
Irak. Ni la sentencia de los tribunales, descartando cualquier intervención etarra ha impedido que algunos medios de comunicación, incluido
el del obispado, continúen con su "teoría de la conspiración".
Más tarde, los dirigentes del PP y sus medios de comunicación se lanzaron a
alertar del peligro de "
La indecencia política de los dirigentes del Partido Popular no tiene límites
conocidos; los que se reunieron con Batasuna,
negociaron con ETA, acercaron 135 presos al País Vasco, pusieron en libertad a
64 asesinos etarras, condenados a penas de 30, 25 o
20 años; los que no rechazaron la denominación de Aznar
sobre los terroristas, calificándolos de Movimiento de Liberación Nacional
Vasco (MLNV), acusaban al Gobierno de Rodríguez Zapatero de rendirse ante ETA.
La ruptura de las negociaciones con ETA y la eficacia de la acción policial ha demostrado que las acusaciones del PP sobre "precios
políticos" pagados era una falacia más de las que han utilizado desde su
derrota electoral, no aceptada democráticamente.
Faltaba la complicidad de
Se veía venir que los sectores más reaccionarios de
A los sectores más reaccionarios de
La manifestación del pasado domingo no se realizó en defensa de la familia, que
no corre el menor riesgo. La acción de los sectores más integristas de
¿Dónde esta