El petróleo de Moscú
Juan
Jesús Bermúdez
La economía de Europa occidental es muy dependiente
del petróleo ruso: más del 30% del crudo que importamos proviene de ese país,
que ha sido en estos últimos años el segundo productor mundial de petróleo,
incluso en algunos periodos extrayendo más barriles que Arabia Saudí.
Pero el petróleo ruso parece estar llegando a su cenit
de producción, tras años de importante incremento de la extracción (nada
menos que un 58% en una década) que sucedió al colapso de la Unión Soviética.
Según publicó Bloomberg recientemente, por primera
vez en una década, en el primer trimestre de
Se puede hablar, en Rusia, de un declive explícito de
la extracción en tierra, que se intenta compensar con mayores esfuerzos de
exploración off-shore.
David Cohen, de ASPO-USA, usando las propias cifras de la Agencia
Internacional de
Aram Mäkivierikko, de
Una de las consecuencias que ya está teniendo esta
meseta o comienzo de declive de producción es el descenso de las exportaciones,
un hecho de máxima trascendencia teniendo en cuenta que Rusia es el segundo
exportador mundial de crudo, a mucha distancia de los restantes países. El
geólogo Jeffrey Brown ha
explicado en su “export land
model” que, indefectiblemente, un declive geológico
lleva a un declive aún mayor en la exportación de crudo, debido a varios
factores: primero, porque la economía interior precisa de más suministro al
crecer con los ingresos derivados de un petróleo cada vez más caro; segúndo, porque cada vez hay que emplear más energía para
extraerlo, procesarlo y exportarlo; y tercero, porque todos los países
productores, ante un escenario de declive, llevan a cabo políticas de
protección de sus recursos energéticos, procurando reservar para sí lo que
otrora exportaban.
Este nuevo panorama, como dice David Cohen, es de una
gran trascendencia histórica. Llevará inevitablemente a una carestía del crudo,
y repercutirá duramente en la economía mundial y, específicamente, en la
europea, cuya dependencia energética es proverbial. La razón para esta
preocupación es que no existen hoy suficientes países con expansión de la
extracción petrolera para compensar el declive del gigante ruso y otros grandes
poseedores de reservas. El también geólogo Chris Skrebowski, editor de Petroleum Review, estimando los megaproyectos que se están
poniendo en marcha para compensar el declive de los yacimientos, considera que
quedarían unos 1.000 días para que el Mundo comience, cada día, a extraer menos
crudo, entrando en una nueva fase histórica de importantes consecuencias
socioeconómicas que podríamos estar ya comenzando a vislumbrar. Sería muy
importante atender a los mensajes de estos científicos si queremos adaptarnos
mejor a este nuevo escenario histórico.