Quieren resucitar al muerto; que digo compadre, al
perro. Añorar las formas “democráticas” del Generalísimo que tanta sangre
derramó entre hermanos es, cuanto menos, patético. ¡Que, muerto el perro, no
murió con el la rabia! Sobrevive en algunos personajes, personajillos,
personajetes, que se llaman demócratas. Hoy se llenan la boca con esta
palabreja “democraZia” que callaron durante
Hagan memoria. Y ahora recuerden que aquella provincia española pretende ser “marroquí” con el consentimiento cómplice del PSOE. Sigamos con el NODO, “arrepollínense” en su sofá y verán tras el himno nacional otras manifestaciones más grotescas si cabe, en Guinea, vociferando la españolidad de aquel país africano, haciendo volar al viento la bandera roja y gualda del aguilucho negro y genocida.
No nos engañan aunque hayan guardado en el
ropero, entre bolitas de naftalina, la camisa azul y el cangrejo. Algunos, y no
digo con ello que el abogado Ángel Gimerá sea de esos, tienen un buen pedigrí.
Cuando lo del 23-f, para los olvidadizos, lo de Tejero, el Tejerazo, Tijeretazo
si llega a prosperar del todo, se presentaron “patriotas españoles”,
pistola de somatén al ristre en algunas comandancias de la guardia civil para
repetir la hazaña, reemprender la caza de rojos e independentistas. Si hubiera
prosperado me temo que el que escribe estas humildes líneas estaría criando
malvas.
Ahora, esos demócratas de toda la vida, se llenan
la boca con palabras: “democracia”, “demócratas”, “libertad” y la
que les hace brillar las pupilas, llevar la mano al corazón: “Españolidad”.
Alguno de estos levantan el brazo, como cuando
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“Cara al sol con la
camisa nueva que tú bordaste en rojo
ayer, me hallará la muerte si me
lleva y no te vuelvo a ver. Formaré junto a mis compañeros que hacen guardia sobre los
luceros, impasible el ademán, y están presentes en
nuestro afán. Si te dicen que caí, me fui al puesto que tengo
allí. Volverán banderas
victoriosas al paso alegre de la paz y traerán prendidas cinco
rosas: las flechas de mi haz. Volverá a reír la
primavera, que por cielo, tierra y mar
se espera. Arriba escuadras a vencer que en España empieza a amanecer.” |
El himnito lo mamamos en las
escuelas del franquismo que, esos demócratas españoleros, ahora añoran.
Levantan la voz en nuestras calles, plazas y en los ayuntamientos, cuando estos
términos los pueden utilizar para sus intereses. Señores demócratas de toda
una vida no piensen que nos engañan. Ustedes que fueron y son fachas de toda la
vida quedan por su obras con el culo al aire. Les quita las máscara y no
precisamente del carnaval su proceder fascistoide. Perdón por lo de “culo”,
pero es un decir del pueblo: Hoy, cuando chocan con la opinión de los que legítima,
pacífica y democráticamente defendemos el derecho a la soberanía del pueblo
canario, se indignan y hacen el “ridícalo” –como irónico diría mi amigo
Juanito. Si acudimos al nada izquierdoso diccionario “Océano” y buscamos la
palabra “autodeterminación” podemos leer: “Libre decisión de los
pobladores de un territorio acerca de su futuro estatuto político” y si la
miramos en el diccionario de la editorial catalana Ramón Sopena: “facultad
dada a los pueblos de decidir ellos mismos sobre sus propios destinos políticos”.
Me pregunto si este derecho universal le está vetado al pueblo canario que hace
cinco siglos fue colonizado por otros pueblos europeos.
Cuando oigo sus proclamas, los veo con fervor
patriótico en
Es una lástima que los españoles, en el
Ayuntamiento de Santa Cruz se hayan empeñado en sacar, por los patrios cojones
del toro negro de Osborne, una moción facha e inútil sobre la españolidad de
Canarias.
Aún siendo consciente de que el PSOE se está
escorando al más rancio nacionalismo español, el de peor rostro, y ese sí que
es un “nacionalismo” peligroso, que mucha sangre ha derramado a lo largo de
la historia. Algunos amigos del PSOE me dicen que son “federalistas”, al
menos eso figura en sus estatutos, pero también se califican de
“republicanos” y… leche de cacharro. Me temo que si no les hacen falta los
nacionalistas para gobernar el Estado, leña con ellos hasta que griten: ¡España,
España, una unidad en lo universal!
Quiero creer que la salida de
las concejalas y concejales del pleno del Ayuntamiento propuesto por el ex
falangista Ángel Guimerá Gil no fue casual. Tenía como cuates de mariachi a
los del encefalograma plano, al también Ángel Llanos, “Plano” dicen
algunos de mala leche y rodeado de la derechona cavernaria.
Pero es que Miguel Zerolo, ahora soberanista,
tampoco se libra de los epítetos a dirigir a la derecha cavernícola mientras
no borre de un plumazo tanto nombre de genocidas en sus calles, pongo algunos,
tan sólo como muestras:
Tomen ejemplo de otros países.
Nadie osaría poner a una humilde callejuela el nombre del Hitler, por ejemplo.