Gran
Canaria pierde el pino de Pilancones
El árbol centenario, tocado por los incendios del verano
pasado, se derrumbó. Contaba con 401 años. Según los ecologistas, el árbol
quedó dañado por la hoguera que realizaron en su base unos jóvenes, a lo que
se unió el efecto de los incendios de este verano.
El
fuego acabó finalmente con 401 años de pino histórico. El pino de Pilancones
sucumbió el miércoles, tocado de muerte como quedó tras los incendios del
pasado verano.
Según Ben Magec-Ecologistas en Acción, el árbol quedó dañado por la hoguera
que realizaron en su base unos jóvenes, a lo que se unió el efecto de los
incendios de este verano.
Los ecologistas mostraron su "tristeza" por la desaparición de esta
"fortaleza viviente", considerada un símbolo emblemático de Gran
Canaria.
El Pino de Pilancones tenía una edad estimada de 401 años. Este Pinus
canariensis se levantaba en la zona de la cumbre de San Bartolomé de Tirajana,
medía
El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana,
David Delgado, se trasladó hoy a Pilancones de Ayagaures de tras conocer la
noticia de la caía del emblemático Pino, y expresó su deseo de que sus restos
puedan conservarse en su entorno original como un monumento.
El edil recordó que el árbol, de más de 400 años de antigüedad y
Delgado aseguró que los Servicios de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y
del Cabildo habían llevado a cabo gestiones para proteger el árbol, pero ya
habían advertido en sus informes de que su delicada situación hacía difícil
su recuperación.
El edil explicó que ha mantenido contactos con los responsables del área de
Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y que, aunque el pino está biológicamente
muerto, se está estudiando la posibilidad de apuntalarlo y conservarlo en su
entorno natural a modo de monumento que permita mantener en Pilancones este
emblema natural de
Hacer un monumento
El Consistorio de San Bartolomé de Tirajana, tras lamentar la caída del histórico árbol, expreso su deseo de que los restos del pino puedan conservarse en su entorno original como un monumento.
El Consistorio de San Bartolomé de Tirajana, tras lamentar la caída del histórico árbol, expreso su deseo de que los restos del pino puedan conservarse en su entorno original como un monumento.
El concejal de Medio Ambiente, David Delgado, explico que ha mantenido contactos con los responsables del Cabildo de Gran canaria y que, aunque el pino está biológicamente muerto, se está estudiando la posibilidad de apuntalarlo y conservarlo en su entorno natural a modo de monumento que permita mantener en Pilancones este emblema natural de la isla.
Por otro lado, Los Verdes lamentaron “profundamente” la pérdida del Pino de
Pilancones, al que calificaron de “símbolo vegetal insular” y demandaron
mayor rapidez en la puesta en ejecución de muchas de las determinaciones
contenidas en los Planes Rectores de Uso y Gestión. El portavoz de la formación
ecologista, Domingo Afonso, explicó que hace años “denunciábamos que no
estaban redactados los planes rectores de los espacios naturales. Diez años más
tarde, con la mayoría de los planes aprobados y publicados en el Boletín
Oficial de Canarias tenemos que lamentar la lentitud de la administración en
ponerlos en ejecución”, recordó.
Para Antonio Hernández, de Ben Magec–Ecologistas en Acción, el árbol quedó
dañado por la hoguera que realizaron en su base unos jóvenes, a lo que se
unieron el incendio registrado el pasado verano y el proceso de erosión del
lugar, con las numerosas visitas que se realizan a diario. Aprovechó para
recodar a las instituciones que los dos parques rurales de Gran Canaria –Roque
Nublo y Doramas– no cuentan con oficinas de gestión, algo que para casos como
el ocurrido se hace necesario y prioritario.
500 años de antigüedad tirado al suelo
El pinar de Pilancones se ubica al sur de
la isla de Gran Canaria. Está formado por una sucesión de barrancos de gran
belleza paisajística e interés geológico. En las proximidades se encuentra la
población de San Bartolomé de Tirajana, pero lo más importante desde el punto
de vista del entorno cultural es la existencia de numerosos vestigios prehispánicos,
entre los que hay que señalar
Además, este lugar de la isla es el escogido por diversas aves migradoras como
hábitat de invernada, por lo que ha sido catalogado como Zona de Especial
Proteccion para las Aves (ZEPA).
Concretamente, en esta formación vegetal existía un ejemplar de pino canario
que tenía entre 400 y 600 años de antigüedad y
El árbol era muy “querido” en la zona por su “peculiar” forma. Pertenecía
a una especie de pino que tenía más parecido con un árbol frutal. En el
barrio de Ayagaures, donde vivía esta especie, miles de personas han sido
testigos de su fortaleza a pesar de su vejez, así se constata en el libro de
recogida de firmas y dedicatorias que rellenaban quienes iban a visitarlo, y que
ahora quedará en papel impreso.
A partir de ahora, nos quedarán otros ejemplares, como el Drago de Tamaranae, con muchos años a sus espaldas y, sin embargo, descubierto hace tan sólo una década por algunos biólogos del Jardín Botánico. También se podrá disfrutar del Drago de Pino Santo, o el Árbol del Responso en Vegueta.
Si la tormenta tropical Delta se llevó uno de los símbolos naturales de Gran
Canaria, el Dedo de Dios en Agaete, de nuevo otra “catástrofe” nos deja sin
otro gran icono de la naturaleza.
Fuente:
Canarias7 –