DESDE EL Guiniguada

 

PIRATERÍA Y LITERATURA (I)

 

Félix M. Arencibia

 

   La primavera sigue su curso entre pinceladas de negruras de nubarrones y azules manejadas por las manos inquietas de los alisios. Entretanto, Doramas Martín medita con la evocación de los debates del acto de presentación del libro titulado “La Cruz del Inglés”, de nuestro escritor Luis Junco, publicado por  Cam-PDS-Editores SL y dentro del proyecto de “Episodios Insulares” dirigido por Plácido Checa. El acto fue organizado por la Concejalía de Cultura del municipio satauteño en su biblioteca pública con el esfuerzo, entre otros, de su bibliotecaria Ana Gloria Déniz. En el citado texto se nos muestra un relato literariamente urdido con meticulosidad y tejido con un entramado rico en emociones llenas humanismo y carentes de patrioterías rancias. Doramas quiere expresar sus reflexiones en un correo dirigido a un antiguo vecino, un holandés que no hace mucho  estuvo residenciado en Canarias. Hola Henst:

 

   Espero que no te hayas olvidado de nuestra tierra y sus paisajes, aunque estés muy a gusto con tu familia en tu patria natal. El viernes pasado se presentó el relato literario “La Cruz del Inglés”, sobre el ataque de tu compatriota Van der Doez a la isla de Gran Canaria en 1599. Hubo bastante participación y debate de los asistentes. Todo ello me ha llevado a profundizar en el contexto en que se desarrollaron los hechos. Así, los 73 galeones de los Estados Generales de Holanda, al mando de Van der Doez, no aparecieron en Canarias por casualidad. Existía un conflicto por la independencia de los Países Bajos con España que originó la “Guerra de los Ochenta Años” (1568-1648). Siete provincias rebeldes se unieron para formar en 1579 la “Republica de los Siete Países Bajos Unidos”.  España les impidió atracar y comerciar en los puertos en los que tenía poder, era la época histórica en que se decía que en sus dominios no se ponía el sol, pues abarcaban parte de cuatro continentes.

 

   Amigo Hents, todo ello llevó a los Países Bajos a organizar represalias contra algunas plazas españolas de sus diferentes posesiones. Volviendo al acto de presentación del libro alguien planteó la pregunta de qué pasaría si los holandeses, ingleses u otros invasores hubiesen podido tomar las islas. Se apuntó que hubiésemos estado más modernizados y desarrollados, e incluso más de uno pudo pensar que quizás pudiera haberse constituido un país soberano. En el citado acto literario también se trató la dificultad para llegar a los lectores, principalmente por problemas de las editoriales, de la distribución y la promoción de los ejemplares. Se consideró como una traba importante a los conocidos best-sellers, que inundan las librerías, impidiendo con su márketing publicitario que se pueda leer otra cosa que no sean sus abultados y caros volúmenes. Se contó como los “Episodios Insulares” no eran admitidos por una distribuidora canaria, pues decía que no le era rentable. Bueno, amigo Henst, seguiré hablándote del tema en un posterior artículo, pues éste se nos ha quedado corto.