Los plátanos y
Qatar
Wladimiro Rodríguez Brito
Estos días numerosas familias de las Islas
han estado pendientes de la llamada Ronda Doha para saber el futuro de los
plátanos y, como tantas otras veces en la vida, los que deciden sobre el precio
de las cosas no tienen que ver con el esfuerzo, con el trabajo y con la
dificultad para conseguir el bien que se vende y se compra.
Qatar
tiene un poco más que la superficie de Canarias y su capital, Doha, es como Las
Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, es aquí o en nombre de dicho enclave donde
se toman las decisiones sobre el comercio mundial de alimentos; las
multinacionales toman acuerdos aquí que luego aplican en las bolsas de Chicago,
Londres o Tokio; y se establecen aranceles a la entrada de alimentos en los
distintos países del mundo y subvenciones a la agricultura de los países ricos,
básicamente Estados Unidos y
Estos días, los
integrantes de
En el caso canario, proponían recortar los
170 $ que paga una Tm3 de plátanos del continente americano por entrar en
El fracaso Doha nos da un respiro para los
plátanos canarios, pero se tiene que reflexionar sobre la agricultura canaria,
puesto que, en el caso de los plátanos, son los países ACP (África, Caribe y
Pacífico) los que ganan terreno, ya que entran en Europa sin pagar aranceles.
Aquí la estructura comercial no es capaz de poner ni tan siquiera en el mercado
una parte de la producción local, que ha quedado incluso en los vertederos en
los últimos meses.
Por
ello, el que tengamos elecciones en
Aprendamos
la lección de dicho fracaso para potenciar el sector primario y, sobre todo, el
autoabastecimiento, ya que la actual crisis económica en Canarias debe
aportamos una coyuntura favorable para el autoabastecimiento. No olvidemos que
aunque Doha está en las proximidades de un mar de petróleo, allí llevan
hablando de comida desde el año 2001. La situación económica en nuestro entorno
nos obliga a una lectura más humilde y austera sobre nuestros recursos y el modelo
económico para las próximas décadas. Nuestro futuro no puede estar pendiente
del fracaso de los otros.
El fracaso de Doha
da un respiro a los plátanos; pongámonos las pilas. Por supuesto que tenemos
que hablar de agricultura, de industria, de medio ambiente, de turismo, de educación
y de formación profesional. Sin embargo las cosas han cambiado: hace unos años,
los precios del café, el té, el algodón, el trigo, etc., se decidían en Londres
o Chicago, centro de poder económico y militar. Ahora se sientan en la mesa de
negociación Brasil,