Precisiones archipelágicas
Ramón Moreno Castilla
El asunto que me ocupa
hoy no es un tema menor, porque se trata nada menos que de la controvertida
delimitación de nuestros espacios marítimos archipelágicos,
con todo lo que ello conlleva. No sólo por las connotaciones políticas de toda
índole, donde se entremezclan indisimulados intereses
económicos y geoestratégicos; sino porque se pone de relieve, una vez más, que
Canarias ya no es un asunto de Derecho interno español, sino una clamorosa
cuestión de Derecho internacional, que viene avalada por el hecho incontestable
de nuestra extraterritorialidad (¡somos una posesión española de ultramar!), en
la que prevalece el principio emergente de "localización geográfica"
consagrado en el Derecho internacional contemporáneo; y donde el Derecho
Marítimo aplicable -rama del Derecho internacional público-, está por encima y
tiene primacía sobre la legislación marítima española.
Un grave problema, en
suma, que se está tratando alegremente, y que, dada su intrincada naturaleza,
debe abordarse con todo rigor conceptual y expositivo, con total claridad y
transparencia; en un ejercicio continuado de pedagogía, ante la gran cantidad
de inexactitudes que se están diciendo por parte de ciertos personajes sin la
más mínima cualificación y sin el menor conocimiento
de la materia. ¡Y lo que es peor, que los medios de comunicación les dan pábulo
sin contrastar la veracidad de lo que dicen! Es el caso lamentable del señor
Antonio Rodríguez de León (¡y mira que le he rebatido personalmente sus
elucubraciones!), denominado presidente de la llamada Plataforma por el Mar
Canario, que sería una magnífica iniciativa, oportuna y necesaria, si no
estuviera en manos de quien está.
Un señor que sigue
instalado, desde el año 2005, cuando salió a la palestra, en una especie de
sofisma consciente, pretendiendo haber logrado la cuadratura del círculo y
resuelto la espinosa cuestión delimitatoria de
nuestras aguas, "sin que Canarias deje de ser española", dice. ¡Qué
monumental falacia! Se ve que ese señor sigue con su juego, perfectamente
orientado por sus instructores y asesores (cuya pertenencia es fácil imaginar),
hasta el extremo de enviar sendas cartas al director -que El DÍA, guiado en su
buena fe y pluralismo, ha publicado recientemente, reseñando algunos aspectos
de las mismas-, cuya argumentación es un caótico galimatías político-jurídico
sin pies ni cabeza, y con tal cúmulo de disparates que no se sostienen con el
vigente Derecho Internacional Marítimo en la mano, que establece la normativa
al respecto.
Alega el tal señor
Rodríguez de León, entre las "perlas" que contienen sus escritos,
que, "reformando
¡Menuda estulticia!
Desde luego, ¡ese hombre no está bien de la cabeza!
Por ello tengo que
refutarle de nuevo al señor Rodríguez de León, así como informar a la opinión
pública en general, que ni
Y, en segundo lugar,
porque ese novedoso "principio archipelágico"
(uno de los grandes logros de
Por tanto, señor
Rodríguez de León, ¿en qué "empanada mental" está usted metido?
Aunque todo lo anterior no es nada comparado con otra de las elucubraciones de
este señor cuando afirma, sin el menor rubor, que "a Canarias se le puede
aplicar el Artículo 305.e del citado Convenio del Mar", que hace
referencia a los "Territorios con Plena Autonomía interna". Cuestión,
entre otras, a las que daré cumplida respuesta el próximo domingo, si es que
llego, porque este "visionario" parece que se haya propuesto
"acabar conmigo", dados los berrinches que me hace coger con sus
"paridas".