DE
LOS PRIMITIVOS HABITANTES DE AÑAZU
(ACTUAL
SANTA CRUZ DE TENERIFE)
Kebehi
Benchomo
Queremos ofrecer a los amantes de nuestra Historia Antigua unas notas en
torno a la presencia en aguas de Añazu (Santa Cruz) de un mercader
portugués, que visitó la isla en 1a segunda mitad del siglo XIV las cuales no
me resisto a transcribir por la serie de datos que aporta dicho navegante, entre
ellos nos habla de una “procesión” lo que nos afirma en nuestro
planteamiento de la sacralidad del Barranco Santo o de Araguy, y que además
vienen a confirmar nuestro aserto de que la actual ciudad de Santa Cruz de
Tenerife no fue fundada por los españoles, tal como han venido sosteniendo
algunos autores, indudablemente influidos por los poderes dominantes, pues antes
de la llegada de los invasores existían
núcleos de poblaciones guanches urbanamente organizadas, por consiguiente, no
se pudo fundar lo que ya estaba fundado.
En
todo caso, los mencionados historiadores deberían hablar del establecimiento
por la fuerza de algunos pocos colonos europeos, especialmente marineros y
pescadores, en el desembarcadero de Añazu, pues como es sabido, Alonso
de Lugo y sus huestes de mercenarios optaron por establecerse en
El
primer establecimiento de europeos
tolerado en las costas de Añazu tuvo
lugar en 1465-1466, fecha de la construcción de la torre de contratación
levantada por Diego de Herrera, posiblemente en las proximidades del Bufadero.
Esta torre se mantuvo en activo hasta 1471-1472, fecha en que los guanches de Naga
cansados de los continuos atropellos e insaciables sed de rapiña de los
castellanos, decidieron ponerle cerco a la torre
y destruirla.
Como
vemos, la supuesta fundación de Santa Cruz de Tenerife, así como la fecha
atribuida, no dejan de ser una más de las tantas falacias históricas que han
venido sosteniendo los historiadores oficiales u oficialistas.
Veamos
lo que nos dice el viajero y mercader:
«Dimos
fondo en Naga, ende sopla el mar (Bufadero) abía allí, un Bory,?
Las Palmas allí no dan Támbaras, la fruta es como aceitunas negras muy
gustosas, redondas sin punta. Sus casas ajustadas de piedras que llaman Zadrz,
con muros muy ajustados y con orden que llaman Erhiud, que son dobles
con techos de paja tierra y lajas, y dentro lo llaman Ijamen, delante
un “camellon” para agua que cargan del Anu (pozo) que los hay muchos
y muy güenos, y cuatro ríos Tamara azeite (hoy calle de Imeldo Serís)
otro que pasa por una montaña Ayartegiote (¿Almeida?) y Argúagano
(Tardío) y Aragúy (Barranco
de Santos) que tiene a la vera un canal de madera que llaman Errua.[1]
Esta
gente es “Magica”, tienen “miedos” ponen piedras en los techos, para el
“ojear” (para evitar el mal de ojos) que llaman Timgiziut y en las
visas de los techos, en los pozos ponen una marmita (gánigo) tiznada
boca abajo que llaman Zilcint. Tienen
a la vera del río unas cuevas que llaman Agurran y chozas de caña
que llaman Zejábez ende secan quesos y tasajos, en Añazo vimos, cosas
raras, una procesión de jentío, que llevaban una joven en Parigüelas llena de
flores y una banderola blanca. (¿Una princesa o sacerdotisa de Naga?)
Tocaban con buen tono, panderos, pitos y tambores, con gran bulla y alegría
cantaban todos ajustados Lal-l-Abuía.
En
cuevas altas de las peñas, donde no llega cosa alguna, ponían sus muertos
secos, los vimos, pero se ofenden y afrentan si alguien va a tocarlos.[2]
Pescan
en canoas, gran cantidad de
“Lejaron” con redes y rascas (nasas) de juncos.
Los
niños y mujeres, cojen en los bajíos y restingas, cangrejos de dos clases
“moros” y “judios”; burgados, almejas, bucinas y clacas, que comen con uffiuo.
(¿gofio?)
Alevantamos
ancora, dimos vela al N a un valle hermozo, que llaman Icure de Zalazar
que vibe en Boavista de Porto Santo, que saca Campora
Almacéga y Ambere y Orchilla del monte Naga, todo puesto en guardo en
grandes Zasrafz en sus Edhar, vigilado por algunos Agr, en
las montañas, por miedo al hurto, pues todo comerciaba el Rey con Salazar.».-[3]
Febrero de 2008.
[1]
Es digno de mencionar el topónimo Rua o
[2]
Son notorios los trabajos de excavación realizados en necrópolis guanches
de la zona por el investigador D. Luis Diego Cuscoy.
[3]
Almáciga,
resina que se obtiene del árbol del mismo nombre (Pistacia lentiscus).
Se usa como astringente y como ingrediente de barnices y lacas. También es
uno de los componentes de un adhesivo denominado masilla asfáltica.
Recordemos que en Taganana existe un lugar llamado precisamente Almáciga
Entresacamos:
Dimos fondo en Naga,
Sus casas ajustadas de piedras que
llaman Zadrz
con muros muy ajustados y con orden que
llaman Erhiud
dentro lo llaman Ijamen
que cargan del Anu (pozo)
y cuatro ríos Tamara azeite (hoy
calle de Imeldo Serís)
otro que pasa por una montaña Ayartegiote
(¿Almeida?)
y Argúagano (Tardío)
y Aragúy
(Barranco de Santos)
un canal de madera que llaman Errua
ponen piedras en los techos que llaman Tingiziut
(gánigo) tiznada boca abajo que
llaman Zilcint
cuevas que llaman Agurran
chozas de caña que llaman Zejábez
cantaban todos ajustados Lal-l-Abuía.
que comen con uffiuo. (¿gofio?)
un valle hermozo, que llaman Icure
grandes Zasrafz
en sus Edhar,
vigilado por algunos Agr, en las
montañas