El principio de
Arquímedes
Ramón Moreno
Dice el famoso
principio de este sabio griego (Siracusa,
Así vemos cómo
nuestras Islas se "hunden" literalmente en el Atlántico, ante la
impresionante carga demográfica que soporta nuestro territorio, producto de la
continua avalancha de foráneos que nos invaden por puertos y aeropuertos, dada
la consentida permeabilidad de nuestras, por otra parte, inexistentes fronteras
marítimas y espacio aéreo. El resultado de esta caótica y trágica situación es
patente y el problema puede ser irreversible. De una parte, se está
consiguiendo (que al parecer es de lo que se trata) ir laminando las señas de
identidad de este pueblo; y, por otra, nuestro espacio vital se agota
irremediablemente, sin que podamos hacer nada. Y todo ello porque, en ambos
casos, no se produce el necesario "empuje hacia arriba" de una
imprescindible e inaplazable Ley de Residencia -pese a la libre circulación de
personas que nos impone
Y por otro lado, el
principio de Arquímedes tiene una inaudita "formulación
anticolonialista", que trasciende la física, y que bien podría ser objeto
de una tesis doctoral, con calificación "cum
laude", dado el caso paradigmático de Canarias en el contexto
internacional. Sería esta: "Los perversos y encubridores eufemismos
inmersos en la ignominiosa estrategia de desinformación y manipulación de la
verdadera situación de Canarias (donde la "opinión publicada"
sustituye, subrepticiamente, a la "opinión pública") experimentan una
fuerza emergente de tal magnitud que hace aflorar la verdad y la legalidad en
la misma proporción e intensidad que aquella".
Lo que es
rigurosamente cierto. Tal es así, que la semana pasada hemos asistido
estupefactos a otro acto esperpéntico de la política-ficción de Canarias,
escenificado en el Senado español, cuando
Pero lo más
rocambolesco de esta iniciativa de CC -con un falso soporte jurídico- radica en
el hecho, absolutamente kafkiano, de basar dicha
moción en la fantasmagórica Ley 15/78 de 20 de febrero sobre Zona Económica
Exclusiva española (BOE Nº 46 de 23 de febrero de 1978), que consta de cinco
Artículos y dos Disposiciones Finales; la cual, pese a estar instituida y
promulgada, no está desarrollada y, por tanto, ¡no existe jurídicamente! O sea,
España no ha trazado todavía los límites exteriores de su supuesta ZEE, ni ha
enviado al secretario general de
¿Qué tomadura de pelo
es ésta? ¿A quiénes pretenden engañar y confundir? ¿Todavía no se han enterado
los Servicios Jurídicos de CC de que una cosa son los deseos -que comparto- y
otra muy distinta, la realidad? Como ya dije el jueves día 8 en una breve
intervención en el programa "Buenos Días" de
Por todo lo expuesto,
sigo insistiendo machaconamente en que jamás el nacionalismo canario (del que
soy un claro e inequívoco exponente) ha tenido un "arma política" más
letal y de tanto calado -nunca mejor dicho- como es la reivindicación de la
urgente demarcación de nuestras fronteras y espacios marítimo y aéreo, que
España no puede en modo alguno acometer, dada nuestra extraterritorialidad.
Una reivindicación en
la que subyace un sublime ejercicio de soberanía, que tendrá que materializarse
más pronto que tarde, y que supone una demoledora carga de profundidad, que
hará emerger inexorablemente las megacontradicciones
de la tan cacareada "españolidad de Canarias". Por ejemplo, ¿por qué
España no nos "saca" de una vez de
[*]La
delimitación de las aguas de Canarias va contra el Derecho Internacional