EL PROBLEMA DEL SÁHARA

 

 Francisco José Alonso Rodríguez *

 

 Desde la Liga Española Pro Derechos Humanos, consideramos un  escándalo y una ofensa a las Naciones Unidas las declaraciones y el  artículo de Meter van Walsum enviado personal del Secretario General  de las Naciones Unidas hasta el 21 de agosto de 2008. En éstas viene a  decir que el problema del Sahara Occidental es un problema insoluble.  Reconoce que el Pueblo Saharaui, representado por el Frente Polisario,  tiene la legitimidad jurídica sobre el Sahara Occidental que la Corte  Internacional de Justicia en 1975 le dio al dictaminar la ausencia de  vínculos precoloniales entre Marruecos y el Sahara Occidental.

 

 Actualmente, el fracaso del Plan de Paz es un hecho. Las  obstrucciones y dificultades puestas por el Reino de Marruecos han  hecho prácticamente imposible la celebración del referéndum de  autodeterminación aplazado desde 1974. Nuevas iniciativas diplomáticas  intentan abrir otras posibles vías de solución pacífica de un  conflicto que parece condenado a prolongarse indefinidamente. Agravado  en este momento al reconocer Peter van Walsum, ex enviado personal del  Secretario General de la ONU para el Sahara Occidental, que el Consejo  de Seguridad de las Naciones Unidas no respetara la legalidad  internacional expresada en la resolución 1514, sobre descolonización y  autodeterminación del Sahara Occidental, tomada por la Asamblea  General en 1960.

 

  El exilio de los Saharauis es verdaderamente duro, ya que si es  verdad que han logrado erigir un sistema político y social en sus  campos de refugiados, altamente organizado y eficiente, no es menos  cierto que se encuentran asentados en una de las zonas más duras y  hostiles del planeta, tanto por el terreno como por su climatología.  Los huertos que han conseguido crear, gracias a un gran esfuerzo,  únicamente pueden satisfacer las necesidades de los enfermos.

 

  Occidente, se ha desentendido del problema, y cuando algunos  países del Europa occidental han intervenido ha sido, generalmente, a  través de apoyo, en forma de cooperación militar al gobierno marroquí.

 

  La indiferencia internacional se ha percibido con meridiana  claridad en el papel que han jugado hasta el presente las Naciones  Unidas en el intento de resolución del conflicto. El desinterés, la  escasa transparencia en este asunto y la débil y, en algunos casos,  escasa voluntad de las Naciones Unidas y de ciertos altos funcionarios  de este organismo, no han contribuido precisamente a favorecer un  posible acuerdo, dado que la presión ejercida por la ONU sobre el  Reino de Marruecos se ha caracterizado por su timidez y por la  carencia de objetivos concretos.

 

  Las continuas trabas y dilaciones impuestas por el Reino de  Marruecos y escasamente discutidas por las Naciones Unidas no han  favorecido la resolución del conflicto. Todo ello provoca el temor  entre los Saharauis de que su lucha penetre en un periodo de  hibernación suspendida, lo que les llevaría, una vez más, a coger las  armas para defender su identidad y el derecho a ser una NACIÓN. Este  desenlace es cada vez más probable si se recuerda que Marruecos ha  afirmado que únicamente aceptará el resultado de un referéndum si  reconoce la marroquinidad del territorio.

 

  Los países occidentales deberían reflexionar acerca del apoyo que  están prestando al Reino de Marruecos. Este es un conflicto de  desgaste que ya esta durando 33 años y que previsiblemente durara  muchos más. La Unión Africana tendría que definirse con mucha más  fuerza en este conflicto y no permitir que una invasión militar  legitime una ocupación. Yo estoy seguro y espero que el pueblo Saharui  sepa resistir y no permita nunca que nadie escriba su Historia.

 

(*) Presidente Nacional Liga Española Pro derechos Humanos

 Liga Española Pro Derechos Humanos

 01/09/2008