EL
PROBLEMA DEL SÁHARA
Francisco
José Alonso Rodríguez *
Desde
Actualmente, el fracaso del Plan de Paz es un
hecho. Las obstrucciones y dificultades puestas por el Reino de Marruecos
han hecho prácticamente imposible la celebración del referéndum de
autodeterminación aplazado desde 1974. Nuevas iniciativas diplomáticas
intentan abrir otras posibles vías de solución pacífica de un conflicto
que parece condenado a prolongarse indefinidamente. Agravado en este
momento al reconocer Peter van Walsum, ex enviado
personal del Secretario General de
El exilio de los Saharauis es verdaderamente
duro, ya que si es verdad que han logrado erigir un sistema político y
social en sus campos de refugiados, altamente organizado y eficiente, no
es menos cierto que se encuentran asentados en una de las zonas más duras
y hostiles del planeta, tanto por el terreno como por su
climatología. Los huertos que han conseguido crear, gracias a un gran
esfuerzo, únicamente pueden satisfacer las necesidades de los enfermos.
Occidente, se ha desentendido del problema, y
cuando algunos países del Europa occidental han intervenido ha sido,
generalmente, a través de apoyo, en forma de cooperación militar al
gobierno marroquí.
La indiferencia internacional se ha percibido
con meridiana claridad en el papel que han jugado hasta el presente las
Naciones Unidas en el intento de resolución del conflicto. El desinterés,
la escasa transparencia en este asunto y la débil y, en algunos
casos, escasa voluntad de las Naciones Unidas y de ciertos altos
funcionarios de este organismo, no han contribuido precisamente a
favorecer un posible acuerdo, dado que la presión ejercida por
Las continuas trabas y dilaciones impuestas por
el Reino de Marruecos y escasamente discutidas por las Naciones Unidas no
han favorecido la resolución del conflicto. Todo ello provoca el
temor entre los Saharauis de que su lucha penetre en un periodo de
hibernación suspendida, lo que les llevaría, una vez más, a coger las
armas para defender su identidad y el derecho a ser una NACIÓN. Este
desenlace es cada vez más probable si se recuerda que Marruecos ha
afirmado que únicamente aceptará el resultado de un referéndum si
reconoce la marroquinidad del territorio.
Los países occidentales deberían reflexionar
acerca del apoyo que están prestando al Reino de Marruecos. Este es un
conflicto de desgaste que ya esta durando 33 años y que previsiblemente
durara muchos más.
(*) Presidente Nacional Liga Española Pro
derechos Humanos
Liga Española Pro Derechos Humanos
01/09/2008