PROGRES DE TODA
Miguel Ángel Díaz Palarea
¿Nos dejará el español en manos del déspota
marroquí, ahora que se ha encontrado petróleo?
Hay dos tipos de especímenes:
uno, el que se tira al cogote de cualquier ciudadano del universo de los
oprimidos, libres y comprometidos de verdad con su pueblo aunque sea chinijo,
pequeñito y abducido por la propaganda oficial de cinco, para seis siglos de
mentiras y alejado de la metrópolis, la “Gran España”, la de los Reyes Católicos,
la de Felipe II, ahora de los pesoistas, supuestamente de izquierda; y otro, los
que apoyan al déspota, sátrapa, monarca marroquí, aunque se autocalifique de
progresista de izquierda.
Lo digo, con responsabilidad. Sé lo
impopular entre la plebe oficial de la anterior manifestación; y soy consciente
también de que abro mi boca con temor ante tan contundente manifestación. Tienen
a su ejército a pocos kilómetros de nuestro pueblo, (…). No me fío de ellos. Tampoco confío en
nuestros presuntos defensores: son los exterminadores, los mayores ladrones de América
“Hispanoamérica”, a la que sablearon sin remordimiento. Canarias, tampoco se
libró de sus tropelías.
¿Por
qué habría de fiarme de ellos?, son sus hijos, sus neocón presuntamente
progresistas en África. Cierran los ojos ante un Sáhara, robado, colonizado por
la dejadez interesada de la potencia colonial: España y sus “cuates”
Los fascistas oficiales; a esos los descalifica
su discurso sin florituras. Sin embargo, eso es lo doloroso, también sacarán sus
navajas los presuntos “progres de
izquierda”.
Dios nos libre de un progre que diga
defender a su pueblo. Dirán los facinerosos oficiales, con la boca ensalivada, que
trajeron la cultura y el progreso; preguntarán con los ojos encendidos: ¿de qué coño se quejan estos ignorantes?;
mantendrán los de
No deseo olvidar que en la denostada “leyenda
negra”, su “España”, no es menos oscura
que la de otras potencias colonialistas; se asemeja a otros países sin
escrúpulos expansionistas. Su España fue y es tan cabrona como otras potencias
que han esquilmado y han puteado a otros pueblos libres.
Es una milonga pensar que acudieron a sentarlos en los faldones de su Dios todo
poderoso, misericordioso; que fueron a encaminarlos a su Jesús de Judea que
proclamó, si es que existió, la igualdad entre todos los hombre y el respeto a
cualquier ser vivo.
Me temo lo peor, con leer su literatura es
suficiente. En su ideario hay que anteponer el picudo rojo y gualda a sus
“insignificantes” cuates en el universo, preferir sus intereses a los de
nuestras queridas Islas Canarias. Opino -ya
se encargarán de ponerme a parir por demagogo-
que aunque no sean las más bonitas, las preciosas, son nuestras islas y
por ellas estamos dispuestos a luchar por métodos pacíficos y democráticos. Esto
último lo expreso con orgullo, con la vanidad de los pobres desgraciados, pues estoy,
como el resto del pueblo canario, dispuesto a luchar. Un “ignorante y patético”
independentista al que tanta inquina en contra
no cerrará su boca. Con el viento en contra se ve mejor el monte.
¿De
qué coño vamos a viví?
Pero, ¡mis
cuates!, bajo sus espadas ensangrentadas no vinieron a regalar su cultura, en
muchos aspectos avanzada. La historia está donde está. No olviden, ¡mis cuates!
-esta palabra que tanto les jode- que “su” España robó, fornicó con el descaro
del invasor, del que dispone de las armas, de los adelantos que sustentaron su
colonización. Aún no ha pedido perdón.
Aunque
parezca un iluminado, nos colonizó a favor del bolsillo de “algunos”, como sucede
hoy, pero ¡abramos los ojos!; ¿nos dejará el español en manos del déspota
marroquí, ahora que se ha encontrado petróleo? ¡Mis cuates!, -me gustaría
equivocarme- por desgracia, me temo lo peor, nos dejará a merced de los cascos
del caballo marroquí.
Los “progres” están virados; se nos lanzan a
la yugular. No es nuevo, también, sucedió en Argelia, en Marruecos y otros
países colonizados con la izquierda metropolitana; la izquierda oficial, la de
los progres que nunca pierden en “sus” colonias. Estarán a resultas de nuestra
lucha, pero por lo pronto duermen con lo políticamente correcto, la complicidad
que mira a otro lado, la que descalifica a la izquierda nacionalista canaria,
la que nos mezcla con la corrupción, la que sabe perfectamente que cuando
comience la represión seremos los cabezas de turco. Por ello, por todos “los
cuates del mundo”, aquellos que nos desprecian y mezclan consignas del ideario
del colonialismo más peligroso, hemos de unirnos. Juntos, hombro con hombro
contra los aderezados por la simpatía españolista; la peor, la más corrosiva,
la de que tantos muertos causó en nuestras queridas islas cuando la
colonización y aquella que tanto daño hizo en América. Son “intelectuales”
comprometidos, de izquierdas, con olor a colonia oficial, pero se les huele el
tufo del picudo rojo y gualda. ¡Por dios! No hablo de los neocón
oficiales, pero sí me dirijo a ciudadanos que quieran a su tierra y deseen que
no continúe su opresión; ni de españoles, ni de corruptos. Mira que hay tantos
sinvergüenzas que se llaman nacionalistas y nos dejan bajo las pezuñas de sus
caballos.
No quiero profundizar en el ignorante
patológico que no escribe más que simplezas al gusto de sus “cuates”; pero no puedo
olvidar al “Progre bonito”, al izquierdón, al de lo “políticamente
chachi”, políticamente correcto, al guaperas de
izquierdas que nunca se compromete con nada en su barrio, en su casa y menos aún
en su pueblo; la historia de su lucha se pierde en causas lejanas, entre más
alejadas, “mejó”, en el sumidero de su falta de
compromiso. Vociferan “Soy progre por los
santos cojones del toro negro”, “de izquierda de toda la vida. Tienen pinta
de darte lecciones de cómo cambiar este jodido mundo, pero el mundo lejano,
para no comprometerse, para que no les salpique
su lucha. Es un compromiso progre, pero enemigo de su pueblo.