Propuesta de Lorenzo Olarte Cullen
al
Comité de Descolonización de
«Señor Presidente, Señores y Señoras:
He sido dos veces vicepresidente y una
Presidente de
Además, año tras año, prestamos
institucionalmente nuestra colaboración humanitaria a la población de Tinduff a través de importantes partidas económicas que se
consignan en los Presupuestos Generales de nuestra Comunidad Autónoma merced a
la invariable aprobación anual del Parlamento de Canarias, lo que se inició
hace años, precisamente con mi colaboración, aportando fondos en cuantía
importante para que se destinen no a fines bélicos, naturalmente, sino a la
adquisición de ropa, víveres y artículos de primera necesidad, de los que
especialmente carece aquella entrañable población.
Tras el Acuerdo Tripartito de Madrid entre
España, Marruecos y Mauritania, después de la exitosa Marcha Verde organizada
por el anterior Monarca alauita, el Referéndum de Autodeterminación no se ha
celebrado, pese a los deseos de Naciones Unidas, habiendo sido muy
determinantes las discrepancias formuladas desde un principio sobre la
fiabilidad que debía merecer el censo para tal Referéndum, no sólo por la falta
de datos fehacientes sino por el carácter nómada de gran parte de la población
saharaui, agrupada en numerosas tribus.
A lo largo de más de 30 años transcurridos desde entonces, el censo ha sufrido
las variaciones debidas a fallecimientos y natalicios producidos durante dicho
tiempo; a que miles de personas han abandonado a lo largo de estos años el
antiguo Sahara español; a que, por el contrario, varios millares de nuevos
residentes han optado por domiciliarse allí atraídos, por ejemplo, por los
grandes avances de la ciudad de El Aaiún, que visité
hace un año tras unos años sin ir a la misma, muy pobre durante la dominación
española, pero hoy extraordinariamente mejorada y modernizada gracias a las
inversiones allí realizadas por el Reino de Marruecos, lo que para mí
constituyó una gratísima sorpresa. Y todo ello con el factor añadido del
incremento poblacional debido a la instalación en la antigua colonia española
de multitud de familias, con una numerosa descendencia.
Por todo lo que decía al principio de mi intervención sobre nuestra solidaridad
con el pueblo saharaui, los canarios nos sentimos especialmente legitimados
para recomendar fervientemente, en cualquier foro de que se trate, la necesidad
de hacer el mayor de los esfuerzos a fin de no caer en la dinámica de la
confrontación, especialmente violenta, para poder conseguir así un acuerdo
pacífico y duradero entre las partes actualmente enfrentadas. Un acuerdo sólo
posible si ambas partes, aparcando provisionalmente todo radicalismo, son
capaces de dialogar serenamente renunciando en cierta medida a alguna porción
de lo que consideran su derecho. Es preciso, pues, hacer lo posible por lograr
un consenso, como aconseja la experiencia común en las sociedades democráticas
modernas.
Tras la muerte del General Franco en
España, tuve el privilegio de ser Ponente de
Pero por fortuna para todos no hubo ni
violencia ni derramamientos de sangre, pese a que las partes estaban también
radicalmente enfrentadas, con muchos y diversos frentes abiertos entre sÍ que
se superaron, pese a que en un principio parecían insuperables.
¿El milagro? Muy sencillo: que todas las
fuerzas políticas y sociales enfrentadas pasaron por la aceptación de diversas
renuncias, algunas extremadamente duras, a valores y símbolos que parecían
irrenunciables, gracias al sacrificio de unos y otros. Y precisamente por el
deseo común de concordia y la búsqueda del consenso, pasando página, como se
dice en España, unos y otros renunciamos a revisar las páginas atrasadas de
nuestra reciente historia. El caso es que se produjo el fruto ansiado, dándose
lugar al actual Estado español, consiguiéndose así nuestra actual Democracia
que, si no es la más, sí es de las más avanzadas del mundo.
Todo esto produjo el ansiado fruto de
nuestra Constitución con la estructuración de España en el Estado de las
Autonomías, que en la práctica es una especie de Estado Federal, que sustituyó
al feroz centralismo franquista para conseguir, como se consiguieron, las cotas
tan altas de progreso y bienestar social y económico de nuestras regiones y
nacionalidades a través de las competencias dadas a las Comunidades Autónomas,
que son las mismas que deseamos al pueblo saharaui y que por una vía similar es
posible alcanzar, como hemos logrado en el Estado Español en los últimos años,
sin perjuicio de las discrepancias legítimas de quienes por la vía pacífica
pretenden conseguir actualmente nuevos objetivos dentro de los cauces del
Estado de Derecho.
He reconocido en más de una ocasión el
coraje de Mohamed VI, quien ha obtenido el respaldo
unánime de las fuerzas económicas, sociales y políticas de su país, fuertemente
centralista, con el riesgo del agravio comparativo que tal decisión pueda
producir en las restantes provincias del Reino que se vean postergadas con el
reconocimiento de importantes competencias al antiguo territorio español.
Por ello creemos que es buena solución
enriquecer políticamente al territorio del antiguo Sahara Español, sin
descartar la naturaleza de un Estado Libre Asociado, dotándole de las máximas
competencias propias de un Estatuto de Autonomía Plena, sin perjuicio de la
soberanía del Reino de Marruecos respetando las peculiaridades de la población
saharaui, con el contenido similar a las que en el Estado Español tienen, entre
otras, las nacionalidades de Catalunya, Euskadi y
Canarias, con un referéndum previo a tal fin que, de resultar positivo, daría
lugar a cuanto antecede, pero incluso llegando mas allá de lo que Cataluña y el
País Vasco han llegado, como sería, por ejemplo, la definición de
El Parlamento Saharaui sería su Asamblea
Legislativa, integrada por los saharauis y los representantes elegidos por los
miembros de las diferentes tribus.
El Gobierno saharaui con su Presidente,
elegido por el Parlamento, y Jefe del Ejecutivo, quien representaría al Estado
en su territorio, siendo responsable ante el Parlamento Saharaui y quien nombra
o cesa libremente a los miembros del Gobierno por él presidido.
Finalmente, un Poder Judicial, territorial
e independiente, completaría la trilogía de Poderes.
Y, al igual que en las modernas
democracias, varias instituciones tan sólo dependientes del Parlamento saharaui
como, por ejemplo, el Defensor del Pueblo Saharaui, elegido y controlado por
Insisto: tengo la experiencia propia de
haber coadyuvado, en unión de otros líderes de gran categoría humana y
política, a