PSOE y PP = España;
CC-PNC = Canarias
Francisco
García-Talavera Casañas *
Esa es la gran
diferencia. El fin último de cualquier partido nacionalista es defender los intereses
de su país (su tierra) y de su pueblo (su nación). Y es notorio que la
diferencia ideológica entre Coalición Canaria y el Partido Nacionalista Canario
con los dos partidos españoles mencionados reside ahí, en la jerarquía de
valores. Para los nacionalistas, Canarias es lo primero, sus objetivos están
aquí, mientras que para los segundos es Madrid quien decide y sus intereses
obedecen a otra realidad geopolítica, a miles de kilómetros de distancia.
Y es que, la Historia es testigo, los
canarios hemos sido maltratados, utilizados y olvidados secularmente -en pleno
siglo XX, la única comunicación con España era un barco correo que arribaba a
las islas una vez al mes-, al tiempo que se nos veía desde el poder central
como una colonia, muy bien situada geoestratégicamente,
que competía con la metrópoli en la comercialización a países terceros de sus
importantes recursos (vinos, tabaco, pesca, turismo). A consecuencia de ello,
procuraron por todos los medios neutralizar esas ventajas, hasta acabar sumiéndonos
cíclicamente en la pobreza y obligándonos a emigrar, como ocurre ahora con
nuestros vecinos africanos. Por todas estas razones, el nacionalismo canario,
integrador, pero dentro de los límites que nos impone el territorio -pues
también deben tener la consideración de canarios aquellas personas que en su
momento decidieron fijar en estas islas su proyecto de vida y residencia-,
trabajará sin desmayo para que España, Europa y el mundo reconozcan las lícitas
reivindicaciones de un pueblo que ya empieza a creer en su futuro como país
diferenciado. Sin duda, nuestro bendito archipiélago ocupará un día el lugar
que se merece en el concierto de naciones.
Pues bien, en la
inminente campaña electoral de los próximos comicios generales se marcarán
diferencias. Veremos a dos partidos españolistas (con un impresionante aparato
mediático tras ellos) tirándose los trastos e
intentando encumbrar a sus líderes foráneos para ganar las elecciones, con un
discurso estatalista, como es lógico, pero que no se
diferencia en casi nada de lo que proponían en las elecciones locales, puesto
que, insisto, su pensamiento está en la Moncloa y en conseguir,
o conservar a toda costa, el poder para gobernar en España. Como siempre,
vendrán a esta colonia con su acento y ademanes de virreyes, los Rajoy, Zapatero, Caldera, Acebes,
etc., intentando convencer y engañar a los canarios, maquillando su discurso
centralista con un improvisado apéndice dedicado a Canarias, y procurando
adaptarlo, sin conseguirlo, a la sensibilidad de una tierra que desconocen. A
su vez, los líderes locales de esos partidos estatales tratarán en vano de
hacernos ver que ellos son tan canarios como los que más (no lo dudamos) y que
defenderán como nadie nuestros intereses en las Cortes de España. Pero la
realidad es bien distinta, y ahí están las estadísticas para confirmarlo. A
título de ejemplo, Ricardo Melchior (CC) en esta última legislatura intervino
en el Senado -trasladando a la
Cámara Alta el tratamiento especial que debe darse a las
necesidades y aspiraciones de su tierra- cinco veces más que todos los
senadores canarios del PSOE y PP juntos. Y qué decir de Ana Oramas
(CC), quien, en poco más de tres meses, lo hizo en 22 ocasiones, muy por encima
que cualquiera de nuestros representantes socialistas o populares en ese mismo
tiempo. Y esto ¿a qué se debe? Pues, sencillamente, a que a ellos, aunque lo
intentan, no los dejan hablar de Canarias. Su voz y su escaso peso específico
se diluye en la maraña de prioridades peninsulares de
sus "grandes" partidos. Ellos y ellas están en las últimas filas de
sus formaciones políticas y no les hacen ni caso. Esa es la cruda realidad.
En cambio, la
presencia del grupo nacionalista canario en las dos cámaras legislativas ha
sido, y será, fundamental para que nuestra voz sea escuchada libre y en
directo, sin sometimiento a Madrid. Y así, con un discurso inequívocamente
nacionalista -como debe ser, pues ya se acabó el tiempo de la tibieza- y al
amparo de las siglas CC-PNC, se hará oír con firmeza y contundencia. Con la
convicción de que fueron elegidos para conseguir lo mejor para su tierra, al
tiempo que participan e influyen en las políticas de Estado.
Los canarios -los que
de verdad sentimos esta tierra y estamos arraigados aquí, no importa la
procedencia- nos jugamos mucho en estas elecciones, bipolarizadas
de antemano y focalizadas interesadamente en los dos
grandes partidos estatales. Por eso, el próximo 9 de marzo la opción a votar,
el voto útil en estos cruciales momentos para Canarias, está en las siglas
CC-PNC, las cuales, en un tiempo no muy lejano, confluirán en un único y fuerte
partido nacionalista, que será decisivo para las legítimas aspiraciones de este
país, al que se le ha negado su identidad.
* Secretario
general del PNC