DESDE
EL Guiniguada
LO
PÚBLICO Y LO PRIVADO
Félix
M. Arencibia
Ayer dragones
de nubes negras, hoy cernícalos azules de cielos despejados. ¡Así es de
caprichosa esta dichosa primavera! Doramas
Martín observa cómo avanzan unas nubes blancas sobre el celeste, mientras
medita sobre el problema que le contó su amigo Rafael Afonso. Su madre de ochenta años se cayó en el baño. Narró su
peregrinaje por la medicina pública y la privada, lo que se cuenta y se ve en los
hospitales y las clínicas. Quiere compartir hoy su correo con otro amigo. Hola
Pepe:
Me imagino
que tu madre andará un poco mejor de la artrosis que sufre. Mira, quería
compartir contigo algunas reflexiones sobre la sanidad. El otro día me encontré
con Rafael y me contó los problemas con su madre que se cayó en el baño. La
llevaron a urgencias donde se pasó hasta el siguiente que consiguió una cama.
La iban a operar por la fractura que tenía en la pierna. A él se le cayó el
alma al suelo, pues su padre falleció hace poco, después de operarlo tras un año
en lista de espera. ¡Quizás se había salvado si lo hubiesen intervenido antes!
No quiere que le pase a su madre lo mismo. Por fin los especialistas decidieron
no intervenirla a causa de la edad y otros problemas circulatorios. Algunos médicos
querían que se la llevara para la casa sin estar recuperada. Al no poder
atenderla le propusieron derivarla a una clínica privada.
A Rafael,
Pepe, le habían hablado de sanidad privada no en muy buenos términos. Se decía
que tenían poco personal, que no les atendían bien, que deberían que poner a
una persona para que estuviera con ella en las horas de las comidas, cuando le
suministraban las medicinas o si tenía dificultades de sueño. Él y su familia carecían
de medios, era un simple trabajador, con un sueldo más que justo. ¡No sabía
cómo se las iba a arreglar! Su madre también padecía problemas en las manos. Tuvo
que pedir ayuda a los amigos y vecinos para afrontar tales circunstancias.
Sabes amigo
Rafael que la triste realidad es que la sanidad pública se está deteriorando en
beneficio de la privada. Se podrían
aprovechar más los medios públicos: los hospitales, el personal que allí
trabaja... Así se habla de que algunos cirujanos que en la pública tienen
escasos enfermos para operar, al final terminan recalando en la privada donde realizan
muchas más y triplican su sueldo. Lo curioso del caso es que ese salario se le
paga con dinero de todos, medios que se podrían destinar a la pública y a pagar
mejor a sus profesionales. Además se deberían construir hospitales comarcales en
los que se realizara la función de los privados. Se está copiando el modelo
americano: quien no tiene dinero para pagar un seguro termina en la calle sin
posibilidad recuperar su salud. Aunque el candidato Obama promete cambiar esto.
Veremos si por aquí nos quedamos atrás.
Bueno, amigo
Pepe, te dejo con unos versos de nuestra poeta Leocracia Pestana Fierro (1853-1926): “Con férreo diente la corteza
dura / de nuestra madre tierra, audaz destroza / el arado, que mano vigorosa /
va impulsando la árida llanura”.
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“Además se deberían construir hospitales comarcales en los que se realizara la
función de los privados. Se está copiando el modelo americano: quien no tiene
dinero para pagar un seguro termina en la calle sin posibilidad recuperar su
salud. Aunque el candidato Obama promete cambiar
esto. Veremos si por aquí nos quedamos
atrás”.