38,09 euros al
mes por profesor, en el 2013
¿Quién
da menos?
Manuel Marrero
Morales (*)
En la primera intervención de confrontación con el
profesorado, ante una masiva huelga que afectó a más de un cuarto de millón de
alumnos, ha demostrado una torpeza política impropia de quien ha acumulado
varios trienios como profesional de la cosa pública.
Respecto a las cantidades que se estaban negociando,
afirma
Afirma que no puede tomar
medidas que hipotequen el futuro de la sociedad canaria, quien forma parte de
un gobierno que en las dos últimas décadas ha propiciado el enriquecimiento de
unos cuantos y ha arruinado el futuro de los habitantes de estas islas con
medidas depredadoras de desarrollo insostenible sobre el territorio, de las que
ella también ha sido parte muy activa, como es el caso del Puerto de Granadilla.
Resulta inaudito que la
persona que está responsabilizada por la sociedad para gestionar una empresa de
esta magnitud, la mayor de Canarias, intente desacreditar al conjunto de los
trabajadores a los que le toca dirigir. Se atreve a
lanzar mensajes de desprestigio hacia el profesorado, quien debiera
continuamente estar tomando medidas para revalorizar la labor social del
colectivo docente. De entrada, ha perdido su capacidad de liderar el servicio
público de la educación, al menos ante el profesorado.
El gobierno canario tiene
una deuda pendiente con la educación: una mayor consideración social de su
profesorado, que obliga no sólo a mejoras retributivas, sino a aumentar las
dotaciones de los centros educativos y favorecer las condiciones de trabajo en que
se desarrolla la labor docente. Si la sociedad exige éxito en los resultados,
el gobierno tendrá que poner medios suficientes para alcanzar esos objetivos.
De lo contrario, estará haciendo demagogia y trasladando las culpas de su
incompetencia política a los trabajadores de la enseñanza.
Una de los consignas
coreadas por los más de doce mil docentes que salieron a las calles en
manifestación el pasado viernes fue la de “el maestro de El Sauzal no nos
quiere homologar”, afirmación que viene a hacer bueno el refrán de nuestros
campesinos de que “no hay peor cuña que la de la propia madera”. Aunque, a
estas alturas de su carrera política, ya no se puede considerar a don Paulino
uno de “los nuestros”. Ya hace demasiado tiempo que perdió el contacto con la tiza.
Para los Presupuestos de
2008, el profesorado sigue esperando una respuesta a su reivindicación:
homologación retributiva con el funcionariado canario de igual categoría y
titulación, a los que se abona de diferencia una cantidad mínima superior a los
400 euros al mes. Y no nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando que los
concedan. Las reivindicaciones se conquistan, preferentemente con el diálogo,
pero también con la presión, si fuera necesaria.
(*) Miembro del STEC-IC y del Comité de Huelga