¿Quién
usa careta?
Dailos
González Díaz
Si bien para no adentrarme en polémicas estériles
decidí en su día no proseguir con el debate acerca del Anteproyecto de
Constitución para una República Federal Canaria, alguna de las últimas
opiniones publicadas obligan a realizar
puntualizaciones. Juan Francisco Díaz Palarea, en su
artículo titulado ¡Caretas fuera! [*],
hace referencia a los "canarios y canarias que se
autodefinían como independentistas de toda la vida, se hayan quitado la careta
viéndoseles el careto españolista que tenían debajo de la misma". Y yo le
pregunto ¿acaso por no compartir ni el contenido del anteproyecto de
constitución ni las formas en las que este se presenta una persona se convierte
automáticamente en "españolista y enemigo de la patria? Hay gente a la que
habría que recordarle que no existe una única sensibilidad independentista,
dentro del campo del independentismo encontramos posicionamientos y proyectos que
en ocasiones llegan a ser contrapuestos. Lo que no es de recibo es que
determinadas personas acusen de españolismo a aquellas personas
independentistas que tienen otro modo de ver la independencia, ni tampoco es de
recibo el uso gratuito del insulto a la hora de debatir.
Y entre esas acusaciones de caretas contra otros
independentistas, parece olvidar a quienes si están usando careta hoy en día.
Me refiero a los miembros de la oligarquía y la burguesía colonial y sus
propagandísticas reconvertidos ahora al soberanismo, vaya a saber uno bajo qué
intereses. Son estas últimas las caretas que realmente deben ser arrancadas.
Pensar que la publicación de un proyecto personal de
constitución en un periódico supone un gran avance en la lucha por la soberanía
del archipiélago refleja un alto grado de ingenuidad. Pensar que estamos
realizando una gran labor por la independencia con estos debates virtuales es
vivir encerrado en una burbuja. No es este el momento para debatir
constituciones creadas de la nada; cuando el pueblo haiga
llegado ya a un alto nivel de concienciación, cuando esté ya abierto realmente
un proceso revolucionario y de cambio, ya en esos momentos si se podrá hablar
de los mecanismos para impulsar un proceso constituyente. Antes de eso,
cualquier esfuerzo será baldío. La independencia no nos la va a regalar
[*] ¡Caretas fuera!