RA, RA, RA
Agustín
Mora
“El lobito está ganado,
los
borreguitos balando,
tu
afición es sentimiento
y
tiene mucho alimento;
hincha tú eres el mejor
escuchando el transistor…”
(Benito Moreno)
De esta guisa cantaba Benito Moreno, cantautor
andaluz, allá por los años setenta a propósito de la dosis letal de imbecilidad
colectiva, en clave de fútbol, que el posfranquismo
inyectaba en las meninges ciudadanas.
Más de treinta y tantos años después, el país no ha
sabido crear antídotos y la pandemia futbolera no sólo no ha remitido, sino que
ha llegado a cotas indecentes. Indecentes, si tenemos en cuenta que la salud de
una nación ha de medirse por su cultura, su nivel económico y social y por su
capacidad de respuesta crítica ante la agresión a valores que, supuestamente,
los gobernantes de turno dicen defender.
La salud de un país no puede diagnosticarse en base a
valores netamente capitalistas y alienantes como sucede con el fútbol, con el
que nos anestesian de manera inmisericorde. Poco hemos avanzado, Benito,
después de tantos años. Pero tú y tus denuncias musicadas siguen vigentes;
seguimos siendo “borreguitos balando”.
Mientras ese dragón capitalista llamado EUROCOPA
2008, asesina y mutila conciencias igualando al oprimido con el déspota, al
explotador con el explotado, al verdugo con la víctima, etc., la realidad se
manifiesta en cifras ocultas, en palabras henchidas de significados franquistas
y en actitudes desesperadas fuera de la vorágine futbolera. Por ejemplo, la que
sufrió ese pobre muchacho, casi achicharrado dentro de su camión mientras
dormía, durante la mal llamada huelga del transporte.
Estamos inmersos en una gran crisis económica que,
ahora, con el fenómeno fútbol, quieren dejar solapada. Crisis que el
“socialista” (qué grande le viene el adjetivo) Presidente del Gobierno español,
José Luís Rodríguez Zapatero, minimiza hasta
el extremo de dejar en ridículo las ingeniosas frases de Groucho
Marx. “Estamos, dice Zapatero, en un
periodo de dificultades objetivas”. ¡Toma ya! Como si esas “dificultades”
fuese un ligero problemilla.
Pues son mucho más que un problemilla, para un país
donde el mismo presidente confía en que una miserable reducción de 400 euros en
el IRPF sirva a las familias ¡para paliar la subida del petróleo y la carestía
de la cesta de la compra! Palabras literales…
Un “periodo de dificultades objetivas” llama
Zapatero a la impúdica subida, día a día, del precio del petróleo que, según
expectativas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en breve puede llegar a
los 200$ el barril, y según la petrolera rusa GAZPROM puede alcanzar los 250$ a
finales de este año.
Mientras tanto… ¡¡que viva er
fubo!! Sr. Presidente.
Porque mientras el fútbol vive, esas “dificultades
objetivas” están presentes en algo que también afecta a los ciudadanos por
el maldito vicio de tener un coche que, si no tuvieran, sería otro motivo más
de crisis económica y de empleo. Hablamos de la fabricación de autos y del
precio de la gasolina. Esa gasolina que también se utiliza para abrasar a algún
camionero durmiente; esa gasolina que, como otra “dificultad objetiva”,
se ha encarecido en lo que va de año en un 10´6% mientras que el gasóleo
(antiguo consuelo de los “ahorristas”) lo hizo en un 20´1%.
Pero no hay problemas mientras los valores “patrios” y
privados se jueguen a los goles. Y los goles nos los colocan a todos y cada
unos de los trabajadores, pensionistas, jubilados, campesinos, estudiantes,
mujeres y hombres con determinada edad a quienes se impide formar un equipo con
defensas sólidas.
Goles como los que año tras año nos cuela, el
“capitalismo amable”, que se ampara en esas “dificultades objetivas”
para asestarnos la gran goleada del paro. Un paro que es el mayor desde 1979,
un paro que alcanza al 10% de la población activa (sin contar a los que no
están censados en las oficinas de (des)empleo) y que significa el mayor
incremento desde dicho año (casi en tiempos de Franco).
Y es que
“Ra, ra,
ra, el lobito está jugando/ los borreguitos mirando…”
Y mientras juega el gobierno con los ciudadanos, estos
miran cómo el recibo de la luz sufre la segunda subida en este año. Una subida
del 6% para quienes contraten más de 3000W de potencia, que somos la mayoría.
Con menos potencia un hogar no podría mantener conectados al mismo tiempo una
lavadora, una nevera y cuatro bombillas. Y ya no hablamos de conectar esa TV de
plasma, última generación, de
“Dificultades objetivas” nos cuenta el “nieto del abuelo republicano” sin
levantar mucho la voz ante el “avance para los trabajadores europeos” que
significa llevarnos de nuevo a la tiranía laboral del siglo XIX e imponernos 60
o 65 horas de trabajo semanal, es decir, llamar imbéciles a los mártires de
Chicago (1886) en su lucha por jornada laboral de 48 horas que se consiguió en
1917.
“No tiene demasiada importancia” dicen sobre este retroceso en
Ay, Benito, que contentos estamos con el
fútbol, ese deporte de “coge el dinero y corre”, que incluso a logrado
pacificar a la extrema derecha española haciendo que abandonen, de momento, su
otro deporte favorito de los mamporrazos (que no mamporreros, aunque también)
contra todo aquél que se mueva fuera del mapa que diseñaron los Reyes
Católicos.
Ra,
ra, ra, el lobito está
empatando/ los borreguitos saltando…”
Y de tanto saltar con el contagio futbolero, nadie fue
capaz de evitar que el Estado Español se diera de bruces contra el suelo.
Bueno, más que el Estado, aquél que nos impusieron como su representante.
Y es que las “dificultades objetivas” se
ensañan con cualquiera, como así sucedió hace unos días cuando el Rey,
al finalizar un discurso ante más de 1000 personas en el Palacio de Congresos
de Barcelona, se dio a besar el suelo como Juan Pablo II besaba
queroseno. Un “real” trompazo que nadie sabe si se debió a una demostración de
cariño hacia los catalanes o que el escalón estaba compinchado
con las galletas y los carajillos.
El caso es que dejar la imagen de España por los suelos
no fue la mejor representación que pudo hacer a los españoles. ¿Será esta caída
la premonición de que
A propósito del Rey, su dinastía, su familia… lo que
quiera que sea, también, dentro de la fiebre futbolera, parece ser que la
monarquía va calando entre alguna gente autodenominada republicana. Y es que el
“ra, ra, ra” incide mucho en las neuronas.
Así pasó con un diputado de ICV cuando reclamó que se
cambie o modifique el escudo de
Aceptar esa modificación es aceptar la figura de un
usurpador designado por Franco. ¡Señor, señor! a qué grado de servilismo
se llega… Pero España ganó 4-
No, no hay que cambiar ningún escudo, Sr. Diputado;
tan sólo hay que reponer el auténtico. Aquél que lleva a Castilla, León,
Aragón, Navarra sin la esmeralda y a Granada en la punta; con las columnas de
Hércules sin corona alguna. Es decir, Sr. Diputado de izquierdas, hay que
reclamar la reinstauración de
Ra,
ra, ra, los que ganan el
dinero/ son pelucas extranjeros/ en eso los españoles/ no sabemos meter goles…”
Tienes razón Benito; no sabemos meter goles. Los goles
siempre nos los meten a la “remanguillé”, es decir, por detrás.
Vamos a ver. Si después de tanta EUROCOPA nadie
se pregunta que se mueve por detrás, es porque, o estamos como decía al
principio, ahítos de imbecilidad total, o porque la ciudadanía es masoquista. Spain, sigue siendo diferente…
Mientras algunos transportistas mueren en la carretera
por sus reivindicaciones, la selección española de fútbol llena sus botas de
euros.
Se calcula que, mientras en España se sufre un “periodo
de dificultad objetiva” la orgía de dinero que está moviéndose con este
campeonato ronda en torno a los 184 millones de euros, que se repartirán entre
las diferentes federaciones que participan.
Pero no pasa nada. Nunca pasa nada, Sr. Presidente.
Mientras un tercio de la población mundial se muere de hambre, los camioneros toman
las carreteras, la luz sube por encima del IPC, el desempleo alcanza cotas
franquistas, el petróleo y la gasolina arruinan nuestra existencia y nuestras
neveras muestran cada día más telarañas… siempre nos queda el fútbol como
consuelo.
Como con Franco: “al pueblo, pan y circo”.
Lo jodido es que al paso que
vamos, el pan se parece cada vez más al caviar.
“Ra, ra,
ra,
El
lobito está cobrando,
los
borreguitos pagando.
El
lobito descansaba,
los
borreguitos cantaban…
Ra,
ra, ra “.
Esta semana no hay pregunta idiota porque ya tenemos
la respuesta estúpida: “periodo de dificultad objetiva”.
13-06-08