REBAJAS, LUEGO EXISTES
Por Jose Almeida Afonso
Un año más,
otro, como si de una ancestral y telúrica tradición se tratara -lo de tradición
ya sí que podemos hablar sin temor a equivocarnos, lo de ancestral y telúrica,
si la cosa no cambia- y parece que no, por lo menos a medio y largo plazo-
tiene todos los visos de también adquirir estos significantes, por la
importancia casi visceral con que está afectando a una gran mayoría de personas
en el llamado Primer Mundo, y que se ha ido trasladando a las zonas más
influyentes y ricas de lo que es el Tercer Mundo, y que los analistas
político-económicos independientes señalan como uno de los signos más
inequívocos de lo que se conoce como “
Así es --aparte
de la anterior perorata, que les ruego me perdonen encarecidamente, pero que
juzgué necesaria se imprescindible-- un año más han llegad olas tan ansiadas y
esperadas “rebajas”.
Un año más,
todos, o casi, los comercios han entrado en la vorágine espiral, de uno de los
más efectivos sistemas que se han inventado hasta ahora para llegar hasta aquelløs que, de no ser por este especial sistema de
ventas, de marketing, tal vez, estas personas nunca hubieran dado el “paso” de
acercarse a un determinado comercio para adquirir ese objeto, esa herramienta,
esa maquinaria, que de no ser por este especial reclamo que son las REBAJAS.
Ni que decir
tengo que son muchøs más los que, por novelería, por
creer que se llevan “duros a cuatro pesetas”, los que caen en las redes muy
bien urdidas y sofisticadas campañas del marketing moderno.
Y otra cosa que
suele suceder en épocas de rebajas: que adquirimos muchas veces productos que
no necesitamos, que son perfectamente prescindibles, pero ya los hemos
adquirido e irán a parar más pronto que tarde al trastero de las cosas
“inútiles”, que ya han perdido su uso o, simplemente son obsoletas.
Desconozco si el
tema de “Las Rebajas” está incluido en el temario de la carrera de
“Publicidad”, pero en caso de que no estuviera deberían incluirlo urgentemente
porque, bastantes comercios hacen su particular “agosto” en este periodo
especial de Las rebajas, porque durante todo el año apenas vendieron para
“sobrevivir”.
Este artículo me lo sugirió la lectura, ayer Sábado 18 de enero de 2008,
de un apartado del periódico “
No puedo responder si el hecho de que todos los preguntados fueran varones haya sido intencionado; lo que sí puedo decirles es que de los seis varones, sólo uno (que dijo ser Jefe contable), tenía clarísimo que “No sólo no he ido, ni tengo pensado ir. A veces se compra más por vicio que por necesidad real”. De los cinco restantes, tres tenían claro que desde que pudieran ir, acudirían a algún centro comercial en busca de algún chollo. Eran un empleado de bingo, un agente de rampa y un médico. Curiosamente, los dos que afirmaron que ya habían ido de compras, resultaron ser los más jóvenes de los seis: uno era peón de la construcción, que por la respuesta denotaba que tenía las cosas bastante claras: “Yo ya fui a comprar a las rebajas en estos días. Compré sólo dos cosas que necesitaba”.
Y finalmente, el que más llamó mi atención fue el que dijo ser estudiante. La respuesta de éste no sé cómo calificarla. Hasta dudo de si no lo hizo para reírse del entrevistador o vacilar un poco: “Sí compré mucho, tal vez demasiado, diría yo -pero cuando dice con una media sonrisa- Unas me hacía falta, pero otras a lo mejor no”, fue la que me dejó perplejo, un tanto desconcertado... ¡¡cómo puede decir tan tranquilo, sin inmutarse, con un aire entre la indiferencia más absurda y una despreocupación rayana en la idotes!!: “Unas me hacían falta, pero otras a lo mejor no”. Y lo que terminó de sorprenderme fue que declaró que era “estudiante”...
Para terminar este breve comentario a lo que siempre he creído, de lo que en verdad me han parecido siempre las rebajas: una bastante estudiada operación de marketing que da siempre unos buenos dividendos a los comerciantes que aplican este sistema...
De lo que sí estoy
seguro es que el empresario jamás pierde dinero con las rebajas, tan sólo y,
quizás, sólo gane un poco menos, pero perder dinero, nunca.
Dice un amigo mío, que tiene una tienda,
que cuando quiere deshacerse de un producto acumulado lo único que hace es
poner a su lado un cartelito con el nombre "rebajas" escrito. Cuanto
más grande y vistoso, más es la acogida del mismo por parte de la gente y el
producto en cuestión "vuela", aunque suba el precio.
La verdad es que yo me lo creo todo respecto a las mal llamadas rebajas o
aniversarios, respecto a las primeras porque tras comprar unos zapatos de
invierno por necesidad a precio de 30€ aparecieron en las "rebajas" a
45€, un buen descuento. Respecto a los aniversarios.... si nos ponemos a contar
cuantas veces al año es el aniversario de determinados supermercados, igual
llegamos a la conclusión de que cuentan su tiempo de vida en los famosos
"años de perro" que equivalen a unos 9 humanos.... Flipante.
Aviso para
navegantes.
Desde las
orillas del Guiniguada. Canarias, Enero 2oo8