Una
redención para nuestros antepasados
David Fajardo Rodríguez *
“Mil metros bajo tierra y, pienso es el lugar de donde
no me debieran sacar jamás”
Esta frase fue recitada por Manolo Millares; un pintor
al que -desde hace muchísimo tiempo- admiro, ya que lo considero todo un
visionario, también, porque bajo mi punto de vista supo sumar a la pintura (y
de manera perfecta) la filosofía y, más concretamente, la dimensión
existencialista. Resulta bello aunar y hacer convergentes distintas ciencias en
torno al arte.
Cuando voy al museo Canario (Vegueta)
a rodearme de la esencia guanche, no puedo evitar soñar con Millares,
contemplando una momia guanche, mientras en su cabeza se va produciendo el “in side” propio de artistas visionarios, y lo imagino
oníricamente en ese instante donde comprendió el arte más allá de los
estereotipos convencionales; viendo en la muerte la grandeza, el todo y la
nada. Me es inevitable emocionarme cuando intento introducirme en su óptica,
que poseía un cristal que magnificaba la sociedad guanche.
Pero no, no es Millares de lo que quería hablar, aunque sí sobre esa
frase suya, que encabeza este artículo. Pues, aunque muchos no lo crean, estoy
convencido de que si algún hermano guanche levantara la cabeza y, vieran lo que
se hacen con las momias aborígenes y el patrimonio arqueológico, lo primero que
haría seria mirar al Magec y rogaría precisamente lo mismo que Millares, es
decir, estar enterrado mil metros bajo tierra, y es el lugar de donde pediría
no lo sacaran jamás…
Voy a fundamentar y argumentar lo que digo con algunos
ejemplos que he vivido cuando he ido de ruta arqueológica con mis compañeros de
causa y barrancos, en muchísimas ocasiones (por desgracia) me he tropezado con
verdaderos insultos hacia el patrimonio guanche, tanto, que rayan la
irracionalidad y la incomprensión, por citar alguno -no muy lejano- citaré el
del yacimiento de los militares (en el sur de Tamaran) donde si yo hubiese sido
un desaprensivo fetichista histórico me habría llevado una momia guanche entera
a mi casa, sin la más mínima consecuencia, pues dicho yacimiento estaba
desprovisto de seguridad alguna. En suma y, como ejemplo del desinterés de las
instituciones, se apreciaban cúmulos de
basuras y montañas de palets con toscas de piedras
sobrantes, como si los trabajos arqueológicos y de reconstrucción fuesen hechos
por obreros de la construcción.
En otros yacimientos, he visto piezas históricas
(cerámicas, dientes, enseres…) al aire libre, recopilado por los arqueólogos,
pero expuestos para que sean robados y expoliados, cuando esas piezas (una vez
avanzada la ciencia) pueden responder muchísimas cuestiones en el aire sobre
nuestros antepasados.
Aunque les parezca mentira, conozco a un desgraciado
que se construyó su casa robando piedras de
-a la vez que destrozando- un
yacimiento arqueológico; aunque no sé que es peor, si destrozar o restaurar un
yacimiento, ya que las restauraciones que se han llevado a cabo en Tamaran se
hacen bajo la ley del mínimo esfuerzo, con 4 lechadas de cemento y bajo falsos
criterios y alto desconocimiento en materia arquitectónica guanche.
Recuerdo ir en el coche (hace ya algún tiempo) con
varios compatriotas, siguiendo a otro compañero motorista que nos indicaba una
ruta, que llegado a un punto (en la
circunvalación de Tamaran con dirección sur) el compatriota al que seguíamos me
señalaba con insistencia un covacho que había sido
totalmente destruido, por la construcción de esa carretera en la que en ese
momento transitábamos; mi pregunta inmediata fue: ¿Dónde estaban los
arqueólogos asesores de la constructora que debieron paralizar en aquellos
tiempos la obra y aconsejar la planificación de un desvió para la consecución
de la construcción? probablemente estarían cobrando el cheque por su silencio
(yo solo me respondo).
Otro ejemplo de violación al patrimonio es el de
nuestras momias, que son paseadas cual guirnaldas festivas por exposiciones de
pintura, ejemplo muy reciente la exposición del CICCA (Tamaran) que basaba sobre
Millares y, en cuya exposición se expuso una momia al publico (convirtiendo un
resto humano en objeto de mercadillo y decoración), violando el pensamiento
artístico de Millares; la exposición de esa momia fue fruto de la búsqueda de
morbosidad y fruto también, de la ignorancia supina y extrema.
Un ejemplo curioso de lo que es un atentado cultural
es el del “hombre de Guayadeque”. Resulta bochornoso,
ya que lo que más resalta en dicho petroglifo no es el antropomorfo que en él
se aprecia, sino los nombres y nómbretes de los
cuatro inconscientes de turno que van a ese lugar sagrado a dejar su firma,
como si no hubiesen otras piedras o paredes de sobra para reafirmar sus
identidades.
Pero este ejemplo, que acabo de citar, se produce y reproduce
en el Nublo, en el Bentayga y otros tantos lugares
con contenido cultural; en cuanto a lo de Guayadeque,
quien no dudó en señalar a los culpables públicamente, llamándolos chorizos
(refiriéndose al Cabildo) fue el compatriota y amigo padre Báez, que es un
hombre que se ha quitado las cadenas de la lengua y no endulza la critica,
diciendo lo que piensa sin temor a represalia alguna.
Otra cuestión es el patrimonio robado, por ejemplo en
Madrid se haya una momia guanche, que -por cierto- hace poco el colectivo FAITA
la ha reclamado públicamente; pero no solamente es Madrid quienes nos roban
nuestra historia, que también Londres y otros países europeos y americanos.
Es increíble, pero todo lo expuesto anteriormente es
una mínima parte de lo que sufre
nuestra cultura guanche, nuestras momias, nuestro legado, ese pasado que
conforma la identidad de un pueblo; así es tratada nuestra historia.
Pero debo confesar que albergo una gran esperanza, ya
que en el anteproyecto de Republica Federal Canaria (elaborado por el CNC)
concretamente el artículo 86, se aprecia el interés por salvaguardar y defender
nuestro patrimonio, creando un departamento central de arqueología, pero con
sede en cada una de las islas, para la defensa y rescate del patrimonio; no
dudo que este articulo supone un suspiro redentor para nuestros antepasados.
Además, es notorio, que en la actualidad el “dinero
constructor” cierra las bocas de los arqueólogos (en su mayoría godos-foráneos
que vienen aquí a saciar su hambre) y se construyen carreteras, centros
comerciales, etc., sobre nuestro patrimonio histórico, violando no solo las
leyes de protección del patrimonio, sino las leyes de la ética.
Pero claro, si dichos arqueólogos son foráneos, no
tienen el sentir Canario, ni piensan en clave guanche;
esa historia no es su historia, la observan pues, desde la distancia, sin tener
un vínculo con su objeto de estudio.
Siguiendo con el artículo 86, el extracto que expongo
a continuación resulta bastante interesante:
El Gobierno
Federal procederá a recuperar todas las momias guanches existentes en museos
extranjeros, ya que se trata de restos de nuestros antepasados que han sido
sacados clandestinamente o robados durante siglos y necesitan volver a la
patria de sus antepasados. […]
Este punto supondría la devolución de todo nuestro
patrimonio que ha sido usurpado por otras naciones y que deben regresar a
nuestra patria para ser estudiado y debidamente tratado.
Me parece muy interesante la creación de ese fondo
especial que financiará estudios en distintas regiones del norte de África (de
donde procedían nuestros antepasados). De esta forma se avanzaría de manera
inmedible e impredecible en cuestiones de Amazigh. También es una forma de
hermanarnos con África, contribuyendo a
un enriquecimiento increíble y a una gran apertura cultural.
Por todo lo anteriormente expuesto, estoy convencido
de que todos los atropellos que sufre nuestro patrimonio histórico en la
actualidad, (que es una vergüenza y ninguna nación en el mundo sería capaz de
permitirlo, solo Canarias que ha sido criada bajo la cultura del silencio) se
erradicaría totalmente, gracias a la
cobertura-protección que supone este artículo del anteproyecto.
No dudo, que el citado artículo 86 es una vía
redentora para nuestra arqueología y nuestra historia, pues no hay que olvidar
que la arqueología son los brazos de la historia y la historia son las piernas
del presente.
*Estudiante
de psicología.
psicología.clinica.uned@gmail.com
http://davidfajardorodriguez.blogspot.com/
Cona la firma de David Fajardo