Redescubrir el Sur por sus caminos tradicionales

José Juan Cano Delgado

La población local que reside en las medianías y cumbres de las bandas del Sur de Tenerife observa cómo, paulatinamente, un mayor número de visitantes recorre los caminos tradicionales que antaño fueron cordones umbilicales entre los núcleos de este sector de la Isla.

Estos caminos tradicionales, caminos reales, caminos de herradura y caminos vecinales, han sido, hasta fechas recientes, un recurso patrimonial, turístico y económico desatendido y, en algunos casos, un recurso desaparecido o casi destruido, como ejemplo podemos destacar el Camino de Chasna, esa antigua vía de comunicación de banda a banda que, saliendo desde el Puerto de la Cruz o antiguo Puerto de La Orotava, unía este último con el núcleo de Chasna, hoy Vilaflor, atravesando Las Cañadas del Teide y la Degollada de Guajara, llegando un ramal hasta el casco de Granadilla; otro ejemplo sería el Camino del Hermano Pedro, una de las vías pecuarias por la que el primer santo canario transitaba con sus rebaños desde las cumbres de Vilaflor hasta la costa granadillera de El Médano, siendo a su vez un camino que encierra anécdotas de la historia del Sur y en el cual se pueden observar los diferentes paisajes y aprovechamientos seculares del territorio; por último, otra vía de comunicación fundamental y básica para entender las comunicaciones en las medianías del Sur y la lejana, hasta fechas recientes, capital, fue y es el Camino Real del Sur, ese camino sufragado por medio de fondos de la realeza que se caracteriza por presentar un conjunto de tramos que atraviesa los barrancos, lomos y valles de toda esta banda meridional.

Esta trilogía de caminos, estas antiguas redes de comunicación, como son el Camino de Chasna, del Hermano Pedro y el Real del Sur, podrían suponer un factor de desarrollo territorial si las autoridades locales, las administraciones y, sobre todo, la población local los revaloriza y conserva para implementar con todos los actores que participan en este escenario aquellas acciones que creen vínculos entre los pueblos de este sector de la Isla, e integrarlos en la Red de Senderos de Canarias, y que de esta manera supongan un activo socioeconómico complementario, como ya se viene demostrando en los últimos años de las islas de La Gomera, El Hierro y La Palma, a las actividades más características de las medianías y cumbres del Sur de Tenerife.