REFLEXIONES
David
A. Fajardo Rodríguez
Qué frío
suele hacer bajo el ambiente Lagunero…
El sistema
colonial se sustenta sobre un pilar importante, que es el sistema educativo. La
infancia es frágil y a través de esa plasticidad se puede construir a la carta
a futuros hombres, este es el alimento del colonialismo… La enseñanza juvenil y
también la universitaria ejercen la función de sedante, adormecen y conducen a
un individuo al letargo y al pensamiento impuesto…
En ocasiones, cuando algún profesor contento de ser
funcionario e hijo desobediente del sistema administrativo-educativo de mamá
España (mama de día y prostituta de noche) se permite el lujo de faltar a una
clase, suelo leer la prensa bajo el susurro placentero que produce un paseo en
derredor y -posteriormente- en el interior del Cristo de
Por alguna extraña razón, cuando vago absorto en mi
mismo (como enfrascado y enjaulado dentro de mí) por las callejuelas laguneras,
éstas me evocan versos que ruedan como aludes por mi mente, mientras una cierta
brisa lírica me acompaña y a cada paso nace un verso, pienso que ser poeta es
mi enfermedad, un cáncer; me siento secuestrado por su tiranía, pero a la vez,
siento un ligero síndrome de Estocolmo que me produce un anhelo de metástasis
para morir en las manos de esa musa cancerígena que es la poesía, que se mueve
sobre el extremismo indefinible y que es como beber cianuro con sabor dulce y
suave.
La poesía se adueña de mis sentidos, sobre todo de esa
capacidad de percepción de la cual su criterio se convierte en el imperativo y
da forma a todo, moldea todo, la sonrisa de un anciano no es la sonrisa de un anciano, es el constructo del amor
condensando en el noble gesto de ese octogenario que me concede el honor de
apreciar su piano dental. Todo se transforma y sufre una mutación cuando te
absorbe la poesía.
Por esas calles laguneras paseo, leo, pienso y observo
a mis compañeros generacionales, doblegados -inconsciente e involuntariamente-
al sistema de vida colonial; respiran, fluyen, ceden… el maldito colonialismo
les ha inventado hasta un ocio, son -como dice mi buen amigo y compañero de
causa padre Báez- simples víctimas de un sistema que les embota la mente;
jóvenes condenados al eterno ocaso que produce la inactividad mental.
En relación con lo anterior y, subiéndome al carro de
la etimología, he descubierto que la palabra “ocio” viene del griego “schoole”, que
significa o se traduce como: escuela.
Por lo tanto, para los griegos el ocio se encontraba en la escuela, en
definitiva en el aprendizaje; es hermoso pensar en aquellos jóvenes griegos
vestidos de inquietudes siguiendo física y mentalmente a los pasos y
reflexiones del filosofo de Estaguira, es hermoso
imaginar al joven Diógenes retorciéndose en su bidón, buscando la inalcanzable
comodidad, las charlas filosóficas en los mercados donde los jovencitos
mantenían una mirada que reflejaba plena atención, el eco de los versos de Píndaro, los oradores en las plazas, los niños dedicando el
pensamiento juvenil (pensamiento tierno como un trozo de carne de muchacha
adolescente) a la reflexión existencialista… pero dejando atrás la línea griega
y, trasladándome al presente, más concretamente a la realidad canaria, las
juventudes ven el aprendizaje como una obligación y, la palabra “obligación”
significa: obliga a la acción. Qué triste resulta caminar hacia la sabiduría de
manera obligada.
Pasa que el sistema colonial se sustenta sobre un
pilar importante, que es el sistema educativo. La infancia es frágil y a través
de esa plasticidad se puede construir a la carta a futuros hombres, este es el
alimento del colonialismo.
La enseñanza juvenil y también la universitaria
ejercen la función de sedante, adormecen y conducen a un individuo al letargo y
al pensamiento impuesto, conduce como diría Krishnamurti
a esa programación que te anula el pensamiento, toda vez que te aleja del
espíritu revolucionario, pues es importante tener en cuenta que dicho espíritu
es el que ha hecho caminar a los pueblos; cabe en este contexto contar el
siguiente apunte personal; cuando de mozo estudiaba la revolución francesa, la
profesora narraba-contaba-explicaba la revolución en su sentido más histórico,
pero no en el sentido más humano, no desmenuzaba y explicaba lo que
representaba dar la vida por una causa, no explicaba que era el amor a la
patria, no instauraba en mi ni en los compañeros el prurito revolucionario; no
abrir la puerta al significado de la palabra revolución es mutilar el alma, es
condenar el grito al silencio y, por lo tanto, a mi condición de revolucionario
he llegado de manera autodidacta y por accidente.
Le contaba a un compatriota, vía mail, que me
preocupaba bastante esos docentes que se proclaman independentistas y se ganan
la confianza de los alumnos independentistas revolucionarios que poseen dotes
de liderazgo para -posteriormente- inculcarles una visión borrosa de la lucha
emancipadora, metiéndoles en la cabeza luchas que el pueblo no necesita ni
quiere; sucede que esos profesores malinterpretan la sentencia del filosofo Santayana, que abogaba por aprender lecciones de historia
porque de lo contrario se está condenado a repetirlas, ellos han viajado a la
historia y han aprendido sus lecciones, pero se han quedado atrapados en la
revolución Bolchevique (sin pasaje de vuelta).
Volviendo al tema de la ociosidad, se ha creado una visión
en torno al ocio que deforma y vacía, pues se fomenta la nocturnidad y los
festejos, se fomentan tradiciones importadas de la mayor potencia imperialista
del mundo (Halloween entre otras), se potencia un
carnaval que es más largo que el de Brasil y dura tres meses (o más), se
fomenta vivir la noche y dormir el día, yendo en contra del reloj biológico y,
lo que es peor, de la propia naturaleza, se fomenta el sexo fácil, el alcohol y
drogas condenando al joven a no practicar el dominio de sus impulsos primarios
(quejándose luego de la excesiva violencia juvenil, siendo totalmente normal
cuando no se genera individuos con autocontrol y capacidad de freno a los
instintos más primarios) y mientras tanto, vemos en las noticias los índices de
fracaso escolar en Canarias, más bajos que los de España y Europa, pero esta
noticia resulta positiva al colonialismo, desde siempre las potencias
subyugadoras y dictatoriales han erradicado o controlado la accesibilidad a la
cultura-formación o todo aquello que genere libre pensadores, por tanto,
mientras más ignorante el Canario más se le puede teledirigir y mantener en la
actitud de sometimiento, pues el desconocimiento es igual a esclavitud e infra-existencia.
Esta ociosidad inventada es apoyada por el cuarto
poder que son los medios, en la rancia España se apuesta por una televisión que
induce al cotilleismo barato propio de cualquier
carnicería. Dentro del abanico televisivo no hay un solo programa que fomente
la cultura, ni un solo programa exporta a la audiencia algo positivo. Dentro de
estas baratijas audio-visuales se encuentra “el gran hermano”; recuerdo al
anciano filosofo de Oviedo el señor G. Bueno (que por cierto recomiendo leer su
ensayo sobre el zurdismo) que decía que aunque ese programa fuese una gran basura,
es importante porque muestra un reflejo de la sociedad, es un impacto directo
porque muestra hasta que punto la sociedad padece un proceso diluyente. Estoy
completamente seguro, de que la sociedad casi en su totalidad es consciente de
lo que mi crítica sostiene, pero aun siendo conscientes, ceden y siguen esas
programaciones; existe algo parecido con
respecto a los canarios y España.
Hay que fijarse que vivimos en la era del dato, los datos llegan a nuestras ceceras por diversas vías, a través de telediarios, prensa
escrita, boca a boca, radios, etc. Los canarios sabemos que nuestro índice de
paro es superior al de cualquier provincia Española, sabemos que el fracaso
escolar en Canarias es superior al de Europa y España, sabemos que estamos
siendo gestionados por una jauría de politicus corruptus, somos conscientes de que las islas se estan cementando de manera compulsiva, que nuestra
agricultura esta en vías de extinción y la figura del pastor se convertirá en
una figura romántica propia de poetas e historiadores; los niños sólo conocerán el mundo animal a
través de la gentileza de la multinacional Walt Disney; somos conscientes de que comemos gracias a una
importación que pronto pasará factura médica y que, encima, es inalcanzable
económicamente; sabemos que el Atlántico abre sus brazos para acogernos con su
mar que es mezcla de serenidad y fiereza y, sin embargo, es en este
archipiélago es donde más caro se compra el pescado, más caro que en España;
sabemos que sólo tenemos doce millas de mar, siendo conscientes de que
alcanzando la libertad y acogiéndonos al acuerdo de Montego Bay recuperaríamos
las millas marinas que nos pertenecen por acuerdo internacional; somos
conscientes de que nuestro país canario es el cobijo mundial de la inmigración
y tenemos etnias para todos los gustos, inmigración que se apodera sobremanera
del comercio, que aumenta la problemática de seguridad y engrosa la lista de la
desastrosa seguridad social (no soy xenófobo pero hay que tener en cuenta que
situaciones extremas conducen a posturas extremas); por la prensa sabemos que
Canarias es el refugio de capos como el Don Diego y otros narcotraficantes que
vienen aquí a desarrollar sus trapiches y extender sus delitos (siendo este el
paraíso residencial de las mafias mundiales), también entran aquí las peores
plagas fitosanitarias; sabemos que Canarias será la plataforma para que los yankees acaben con África y sus recursos, siendo nuestra
tierra su lugar de paso y quienes les embetunen los zapatos a esos explotadores
de …
Podría seguir y seguir, todos somos conscientes de
estos datos, pero no son procesados
por el cerebro y no se actúa acorde al tamaño de la problemática, la fuerza
mediática del colonialismo es tan bestial y poderosa que ni siquiera siendo
conscientes de esta degradación generalizada se produce una apertura mental
para considerar -sin prejuicios y de manera objetiva- la vía independentista.
La psicología puesta al servicio del colonialismo ha
promovido y conseguido una cultura política Light en el canario, donde se
deriva -hacia el optimismo ilógico y la confianza gastada en los políticos de
siempre- toda esperanza y futuro.
Bajo el telón del teatro democrático que da cabida a
un amplio abanico ideológico, pensar en la independencia se eleva casi a la
condición de terrorista o desequilibrado mental y, elevar la ideología
independentista a los medios de opinión publica es caer en la censura, el veto,
el silencio, en la marginación, en la infravaloración y desprofesionalización
(ejemplo reciente y claro el del vetado compatriota Don Ramón Moreno), lastima
que la falsa y teatral democracia que ha generado –después de la muerte del
general de metro cincuenta- una paz de guerra fría y que aboga por la libertad
de expresión como sumo principio de entendimiento y avance, no de pie a un
dialogo de carácter independentista o, como mínimo, a la libre expresión sin
censuras.
Los periódicos censurantes están dirigidos por
sirvientes o mayordomos que utilizan su pluma, a la vez que se les ve el
plumero, para servicio del herpe escrotal español, siendo la plantilla de
periodistas una manada de colaboradores descerebrados que violan la noble prosa
y la ponen al servicio del colonialismo más rastrero.
Estoy convencido de que esos rebaños de infracanarios
que atacan sin piedad al movimiento y a sus fieles defensores (distintos
periodistas, foreros desarrapados y poseedores de
cientos de identidades, traidores nuevos e históricos) cuando les llegue el
momento de su hora y, hagan un repaso por su vida, descubriendo en ésta que
vivieron como simples Judas o Filotas, se sentirán presos de un sentimiento que
les reconcomerá el alma, sintiéndose
como basuras o excrementos
existenciales.
En línea con
lo anterior, me ha parecido (indagando en ciertos foros) crueles, ciertas
críticas hacia serios activistas en materia de independentismo, críticas
innecesarias y que me resulta difícil comprender que razón eleva a que ciertos
seres las hagan públicas. Me asombra ver a gente que se autodenomina de
izquierda ejerciendo un totalitarismo y acotamiento de la noble libertad de
expresión propio de derechistas.
Yo
-personalmente- no le bailo el agua a la bidirección
política tradicional, me niego a someterme a un filtro en el cual, para ser un
buen tipo de izquierdas tienes que ser ateo, reaccionario hacia las posturas
conservadoras y en donde, teniendo el avance como sumo principio, se viola toda
ética o moral… me niego porque someterse a un filtro es aceptar de manera
obligada ciertos criterios con los que no comulgo enteramente; Tampoco me someto
al filtro derechista de ultra-conservadores con hedor militarista y en donde
abunda un mar de prejuicios. Me considero un ser libre que persigue la justicia
social como fin político en si mismo. Esa es la meta, me niego a adentrarme en
esa bidirección tan gastada y sin resultados.
Me ha
parecido fuerte (y si no lo digo exploto) ver como algunos teóricos del
comunismo tachan el noble proyecto de constitución del padre de la patria
Canaria como extemporáneo, cuando realmente el comunismo si que resulta extemporáneo
e incomprensible a la par que insostenible en la actualidad, ya que no existe
conciencia de obrero.
Cada época exige una lucha determinada, pues las
problemáticas varían o evolucionan. En cada siglo o momento histórico los
filósofos políticos se preocuparon del momento presente y cargaba su
pensamiento en la resolución de conflictos presentes y, si viajaban atrás era
para modificar teorías y aplicarlas a ese momento, mientras que en la
actualidad se vaga copiando totalmente teorías de otras épocas (yendo al
revés), creando conflicto y tensión entre historia y actualidad; Pero ya lo
dijo Diógenes, entiérrenme boca abajo porque pronto el mundo se pondrá al
revés.
Para ir concluyendo (pues pretendía escribir una pequeña
reflexión sobre juventud, ocio y docencia, pero el tema tomó un carácter
poliédrico) sé, que tal vez mis palabras puedan hacer daño o resultar chirridos
que produzcan dentera a algunas personas, pero escribo lo que pienso porque
vivo en armonía con mi ideología y le profeso una fidelidad y, también sé que
puedo parecer extremadamente osado, pero como decía sheaskpeare:
la osadía encierra en sí, genio, poder y
magia.
Sin más ánimo de extenderme, decir que por la vía poética entré a este artículo
y, sin querer divagué y la esquivé, pero fue por la sencilla razón de que a
veces la realidad me obliga a usar una prosa justiciera.
Aunque no lo crean, verdaderamente y aunque las
circunstancias me obliguen a lo contrario, quisiera sólo tener que escribir de
amapolas, de praderas extensas en donde el niño interior atrincherado corre
impetuoso y sin prejuicios, escribir sobre la fiel luna y cielos estrellados,
quisiera cantarle sonetos a los almendros en flor… aunque pocos queden y
arrasados por el pino y su esencia esterilizadora, quisiera cantar a estas
calles laguneras que me promueven reflexiones y fecundos versos, cantar a mi
patria libre, a los que me quieren y a los que me odian, a los que ven en mi
futuro y a los que llegan a ver en mi el pasado y la barrera; cantaría a los
silencios que engrilletan los más estruendosos gritos, cantaría y cantaría y
cantando me voy con unos pocos versos de Tarajano
(ese poeta inmenso que donó su poesía a la causa soberana):
Quienes repasan libros
ciernen y opinan,
seleccionan verdades,
botan mentiras.
las gentes necias
son de astutos logreros
pasivas presas.
*Estudiante de psicología.
psicologia.clinica.uned@gmail.com
Destacamos:
El
sistema colonial se sustenta sobre un pilar importante, que es el sistema
educativo. La infancia es frágil y a través de esa plasticidad se puede
construir a la carta a futuros hombres, este es el alimento del colonialismo…
La enseñanza juvenil y también la universitaria ejercen la función de sedante,
adormecen y conducen a un individuo al letargo y al pensamiento impuesto…
Los
periódicos censurantes están dirigidos por sirvientes o mayordomos que utilizan
su pluma, a la vez que se les ve el plumero, para servicio del herpe escrotal
español, siendo la plantilla de periodistas una manada de colaboradores
descerebrados que violan la noble prosa y la ponen al servicio del colonialismo
más rastrero.
Estoy
convencido de que esos rebaños de infracanarios que
atacan sin piedad al movimiento y a sus fieles defensores (distintos
periodistas, foreros desarrapados y poseedores de
cientos de identidades, traidores nuevos e históricos) cuando les llegue el
momento de su hora y, hagan un repaso por su vida, descubriendo en ésta que
vivieron como simples Judas o Filotas, se sentirán presos de un sentimiento que
les reconcomerá el alma, sintiéndose
como basuras o excrementos
existenciales.
Cada
época exige una lucha determinada, pues las problemáticas varían o evolucionan.
En cada siglo o momento histórico los filósofos políticos se preocuparon del
momento presente y cargaba su pensamiento en la resolución de conflictos
presentes y, si viajaban atrás era para modificar teorías y aplicarlas a ese
momento, mientras que en la actualidad se vaga copiando totalmente teorías de
otras épocas (yendo al revés), creando conflicto y tensión entre historia y
actualidad; Pero ya lo dijo Diógenes, entiérrenme boca abajo porque pronto el mundo
se pondrá al revés.